10 de marzo de 2010

ENTRE AMIGOS

En la mesa del bar, junto al ventanal que daba a la avenida, como desde hacía diez años, amigos dialogaban. La noche, desde largo rato antes dominaba.

-¿Que hora es, ya?- pregunto babeante O´Connor, a quién, por el mechón de pelo gris cayendo a su frente, se le adivinaba el comienzo de una nueva borrachera de whisky.

-Doce y diez, Inglés-dijo el Comisario retirado Ramírez.

-¿Qué hora?-repreguntó O´Connors levantado la vista, sin saber, quién le había respondido, y por lo tanto, sin saber a quién mirar.

-Doce y diezzzzzzzzzzzzzz-repitió Ramírez, recordando la avanzada sordera del Inglés, y sacudiéndole un brazo.

-Temprano-dijo Silva, apretándose la nariz.

-Si, si…apretatela, Silva…no sea cosa que empieces a estornudar- dijo Petrocelli, riendo.

-Ché, Silva… ¿cuál es el record de estornudos que tenés?-interrogó Ramírez.

-Una noche me contaron cuarenta y dos…me dijeron…no sé…yo estaba con algunas copitas demás.

-Yo, si estornudo tanto, me desarmo todo-dijo Lafuente, mirando a la calle. Lafuente media un metro ochenta, y apenas pesaba sesenta y ocho kilos.

Las risas brotaron en todos, menos en el propio Lafuente, ni en O´Connor, que no se enteró de lo que hablaban, perdido en la contemplación del trozo de hielo, que hacía girar dentro de su vaso.

El primer estornudo de Silva tronó como un cañonazo en el salón. Desprevenidos parroquianos saltaron de sus sillas, y hasta sus amigos, acostumbrados a la función, se asombraron por la potencia de la expulsión explosiva de viento y partículas.

- Es que a la ensalada de apios le puse pimienta-dijo Silva, mirando a sus amigos con culpa y ojos vidriosos, al tiempo que le sobrevenía el segundo estruendo, tanto o más violento que el primero.

Como un perro mojado y en abandono, Silva contempló a los parroquianos, veinte, que lo miraban, algunos sonrientes, otros molestos, especialmente dos mujeres que compartían cafés con sus parejas. Para el quinto estornudo, ya Petrocelli le había acercado una servilleta enorme, pedida al dueño del bar, para que al menos, Silva se tapara la boca, y en lo posible la cara. Para el quinto estornudo, ya las dos parejas se habían retirado, mirándolo casi con desprecio al pasar.
Agotado, Silva decidió retirarse. Antes de transponer la puerta de salida… otro, que perló los vidrios. Al pasar por la vereda, con pena miró a sus amigos…y estornudó.

-Treinta y siete-dijo Petrocelli

-Treinta y ocho-corrigió Ramírez, con voz autoritaria.- ¿Será alergia, ché?

Un empleado corrió trapo en mano a limpiar el vidrio de la puerta. A O´Connor, pese a su lengua casi amorfa y pastosa, se le entendió, al decir:

-¿De qué hablan, boys?

5 comentarios:

margari dijo...

JA¡ajajaja,Tarzán.
Líbreme Dios,de ser vecina de mesa. Del sro.Silva
En el café de la esquina,(dónde tomo café casi a diario)

Disparada salgo. Al primer estornudo, por la ventana.
Jajajaja.
Expresivo, y entretenido episodio
Un saludo
Margari

Miranda dijo...

Ainsssssssss, ya no sé si reirme, sonrojarme, enojarme o hacerme la desentendida ... he estado en situaciones como ésta y la verdad es muy incomodo, claro está, jamás he superado al Sr. Silva (será que algún día lo lograré???) ja ja ja ja ja

Mayte® dijo...

jajjaaaaaaa, pues yo me rio sin reparos.

Empecé a estornudar solo de pensar y me pasé la mano por la cara pensando que me había llenado de mocos.
jajajjjaa
Siento no ser muy poética pero es la realidad de las cosas.
Besitos desde lejos, pero muy cercanos.
Genial!! ya estoy deseando otra aventura
jajajja

*Inesperada* dijo...

Impecable exposición de un momento normal de la vida.

Tienes talento, gancho y gusto, para sujetar a los lectores hasta el punto final, que sabe a poco.

Gracias, Tzn.

Soñador dijo...

Interesante relato , con tintes novelescos de un espacio y tiempo, sucediendose una serie de calamidades entre compañeros amigos , ya casi como algo normal entre ellos, me gustó.Gracias

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...