29 de marzo de 2011

Más vale caer en gracia que ser gracioso


Hay un refrán que dice "más vale caer en gracia que ser gracioso" y, como casi todos los refranes, es muy cierto porque hay personas que, sin ser graciosas o agradables en absoluto, tienen esa extraña habilidad para que todo el mundo disculpe sus defectos, sus acciones, por descabelladas que sean, para que se maximice cualquier nimio problema que tengan y, en definitiva, para tener siempre a todo el mundo pendiente de ellas, dispuestos a ayudar y a disculpar lo indisculpable.

Otras, en cambio, se pasan toda su vida actuando correctamente, trabajando como burros, tratando a los demás con cariño, haciendo favores, aguantándose muchas veces sus ganas o necesidades por agradar o favorecer a los demás y anteponiendo las necesidades o caprichos de los otros a los suyos propios y no hay forma, siempre hay un pero para ellas o un "ya lo sabía yo" cuando, de manera involuntaria, les sale algo mal.

Las primeras viven muy bien, toman lo que se les da o lo que quieren sin preguntar, dan por sentado su derecho a todo, a vivir su vida sin preocuparse de los demás y a tener a los demás preocupándose por el más mínimo problema o necesidad que pudieren tener. Ni siquiera agradecen lo que se hace por ellas, te dan de lado hasta la próxima "emergencia" y, pese a todo, siempre hay alguien que las disculpa, con algo tan simple como decir: "ella o él es que es así".

Las segundas, llega un momento en que ya no pueden más, en que necesitan gritarle al mundo que son personas también, que necesitan un respiro para su agotamiento infinito, que, si no la aprobación de los demás, necesitan al menos comprensión para sus necesidades o, al menos, un momento a solas sin tener que atender a alguien, ni escucharle, ni comprenderle. Porque, de no ser así, llega un día en que algo se rompe en su interior y les impide seguir. Llega un momento en que, inexorablemente, la angustia se apodera de sus vidas.

16 comentarios:

Rosana Martí dijo...

Hay otro refrán que dice: Unos nacen con la flor en el cu....y otros estrellados(o algo por el estilo) jajajaja. Pero como siempre tus palabras llevan doble cuchilla, vamos que lo has clavado mi niña.

Besitos de tréboles de 4 hojas, haber si tenemos algo de suertecilla María, pasa un linda semana.

Lara dijo...

El refrán dice "que unos nacen con estrellas y otros estrellados"...más o menos todo es lo mismo...es injusto y triste, pero real como la vida misma y tal cual cómo lo cuentas...

Pienso que esas personas que no son valoradas por los demás, deberían pensar más en ellas mismas, para no terminar así.

María dijo...

Rosana:

Es que llevo una temporadita con el hacha de guerra levantada, jaja.

Gracias por tus tréboles (echaré una primitiva a ver, si me toca vamos a medias).

Besos

María dijo...

Lara:

Tienes mucha razón, deberían.

Gracias por tu visita.

Besos

P.D. No sé si leerás esto pero, por si acaso, he ido a tu blog y he intentado comentarte pero no se puede. Tus poemas son preciosos.

Lara dijo...

Hola María...gracias por tu visita, me alaga que te guste mís poemas.

Te explico cómo se pueden dejar comentarios...pincha sombre la hora, es un problema que tengo con la configuración, no se puede arreglar.

TORO SALVAJE dijo...

Soy de los segundos.
Todo me lo he tenido que ganar con mucho esfuerzo.
Supongo que mi falta de docilidad ha influido mucho en ello.

Besos.

* Inés * dijo...

Leo hoy, que vengo de nuevo, el paralelismo que nos propones de dos actitudes distintas, de personas ante los demás.
Se me ocurren dos palabras antagónicas:
egoísmo y generosidad, los listos y los sufridos respectivamente.
Admiro mucho más al generoso, que se entrega en silencio, que al egoísta que exige todo para sí.
María, el "hacha de guerra" que levantaste, cámbialo por una seria declaración de intenciones, ante quien corresponda.
Ten un día estupendo.
Un beso grande.

María dijo...

Toro:

Igual que yo, que tampoco soy nada dócil.

Besos

María dijo...

Inés:

Si lo del hacha de guerra lo digo por otros escritos (los críticos con el gobierno y todo eso).

Cuando pido ayuda los tengo dispuestos, siempre, mi problema es que no pido lo que muchas veces necesito.

Besos

Manuel Maria Torres Rojas dijo...

Paso con lentitud por tu blog...leo como quien lo hace por vez primera...y...¡me place más que la primera vez! Amanezco contigo y te beso.

María dijo...

Manuel María:

Eres muy amable, gracias.

Besos

P.D. Eso de amanecer conmigo ¿es que me lees recién levantado, jajaja?.

Juan dijo...

María, es la pura verdad. Hay muchos que son unos aprovechados y otros siempre están señalados o en el ojo del huracán. Hay que tener mucha paz interior y fuerza en el corazón para poder continuar.
Que tengas un maravilloso día.
Un abrazo.
Juan Antonio

Carolina dijo...

Estoy en el renglón, de trabajar como burros, y tratar a las personas con cariño. A ayudar si hace falta. Sin esperar a que me recompensen. Lo hago porque me sale del corazón. Lo que me ha llevado a estrellarme y a la decepción, una y otra vez...

Gracias por tu visita.

Besitos

María dijo...

Juan:

Muchas gracias, que lo tengas tú también.

Besos

María dijo...

Carolina:

Suele pasar, pero si naces así te sigues estrellando aun a sabiendas de que lo harás.

Besos

Manases dijo...

A mi nunca me han gustado los halagos fáciles, esas personas que dices tu caen en gracia esas mismas personas luego por detrás les están diciendo “pero que borrico eres“, me quedo con ser gracioso.,,, Besos

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...