La manzana de Navidad (leyendas navideñas 4)

En Croacia existe la tradición, muy arraigada, de adornar el árbol de navidad la tarde del día 24 de diciembre con bombones, chocolate, galletas y manzanas de la variedad "Bozicnica", a la que llaman "La Manzana de Navidad" porque es una variedad que florece tarde y que, precisamente en Navidad, está en su mejor momento.

Esta manzana, aparte de que dicen que tiene un sabor muy bueno, está unida en Croacia a una curiosa costumbre pues dice una tradición que todavía se sigue practicando que, si después de la "Misa de gallo", un muchacho le ofrece a la muchacha que ama una de estas manzanas y ella la acepta significa que le acepta como novio.

Es decir, que las podríamos llamar "manzanas de amor" y, hablando de amor y de manzanas, esta es para tí, mi amor, la mejor jamás narrada porque fue Él quien la inspiró, es un fragmento del Cantar de los Cantares:


"Como el manzano entre los árboles silvestres,
Así es mi amado entre los jóvenes;
Bajo la sombra del deseado me senté,
Y su fruto fue dulce a mi paladar.
Me llevó a la casa del banquete,
Y su bandera sobre mí fue amor.
Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas;
Porque estoy enferma de amor.
Su izquierda esté debajo de mi cabeza,
Y su derecha me abrace."

La más bella, la flor de pascual (leyendas navideñas 3)

Lo de la Flor de Pascua asociada a la Navidad es un "invento" relativamente reciente en España, yo recuerdo que lo que se ponía en mi casa era un belén y un arbolito que era una rama de pino o de sabina adornada con unas bolas de aquellas que se rompían con mirarlas y trocitos de algodón para simular que el árbol estaba nevado.

El belén era precioso pero, aunque resistió mis manos, no terminó de resistir las de mis hijos y otros niños de la familia y, de aquel original, quedan pocas piezas que ya hace muchos años que no usamos.

Pero, volviendo a la Flor de Pascua, cuyo hombre científico (Pulchérrima) significa "La más bella", lo que llamamos flores son en realidad las brácteas y se trata de un árbol originario de Méjico cuyas brácteas tienen coloraciones blancas, amarillas, rosas o rojas, siendo estas últimas las que utilizamos más en Navidad, fecha que coincide con su máxima floración.

La verdad es que aunque la Flor de Pascua se introdujo en nuestra navidad hace relativamente poco, no se concibe hoy una decoración navideña sin ella, sobre todo en centros comerciales, oficinas, etc., cada año parece que se incrementa su presencia y ha desbancado a los tradicionales belenes y estrellas.

Hay una leyenda mejicana que sostiene que la primera de estas flores surgió cuando un campesino y una campesina, hermanos ellos, llevaron a una Iglesia unas hierbas como ofrenda para el pesebre porque eran muy pobres y no podían aportar nada más.

Como consecuencia de sus rezos, siempre según la leyenda, de las hierbas brotó una preciosa planta, roja y verde, a la que llamaron "La Flor de la Santa Noche" o "La Estrella de Navidad", nombres ambos por los que también es conocida la flor de pascua.

La Realidad es que La Flor de Pascua era cultivada por los Aztecas mucho antes de la llegada de los Conquistadores y de que el Cristianismo se introdujera en la zona pero, una vez más, estamos ante un caso de (llamémosle así) "aprovechamiento" de cualquier tradición pagana y su adaptación al cristianismo.

El día de la sexta luna (leyendas navideñas 2)



Dicen que cuando una flecha hecha de muérdago mató a Balder (Dios Escandinavo de la paz y famoso por su hermosura), Nanna, su amada, lloró tanto por su pérdida que consiguió que el resto de los dioses, conmovidos, lo devolvieran a la vida para que su amor continuase eternamente.

A raíz de este episodio, Balder ordenó que, cada vez que una pareja enamorada pasara por debajo de una rama de muérdago, se dieran un beso y perpetuaran su amor hasta la eternidad.

Más tarde, los Druidas, según contaba Plinio el Viejo en su "Historia Natural", le atribuyeron al muérdago toda clase de propiedades mágicas y era una de sus plantas sagradas, asociada a la suerte, el amor y la fertilidad. Tenían la tradición de cortarla el día de la sexta luna, de un sólo tajo con una hoz de oro y sin que cayera al suelo. Uno de los días escogidos para cogerlo era el del Solsticio de invierno, que empieza precisamente el día 22 a las 0h. 3 m., momento en que, si no falla nada, se publicará esto.

La tradición de besar a la pareja o a la persona que se ama debajo del muérdago arraigó muy fuertemente en Inglaterra y, más tarde, a partir del siglo XIX se empezó a extender a otros países. Como no todo el mundo tiene un roble dónde se hubiere parasitado el muérdago, se cuelga una ramita del techo o del dintel de una puerta y, dicen, el efecto es el mismo: "amor eterno", así que, mi amor:

Aunque no nos hace falta,
esto me sirve de excusa
para ser muy cariñosa
y, aprovechando la fiesta,

que es una razón de peso,
vayamos bajo el dintel,
que allí estamos al rasel,
y vamos con lo del beso

mas no será sólo uno
ya puestos te como a besos
¡vamos!, pequemos de excesos,
que nuestro amor será eterno.

El árbol de los sátiros (leyendas navideñas 1)





El Acebo, un árbol del que se cultivan más de 70
variedades y que hoy asociamos también mucho con la Navidad, fue considerado como planta sagrada, era cultivado por algunas tribus indias de América y lo utilizaban para curar enfermedades y, para "colocarse" y entrar en trance en celebraciones religiosas, hacían una infusión a la los ingleses llamaban "bebida negra".

El Acebo parece ser que contiene mucha "Ilicina" que, en tiempos, se usó en medicina como el precursor de la actual aspirina, sus hojas servían para estimular la sudoración y sus frutos como laxante. Su madera es muy clara y durísima, se utiliza principalmente para hacer las piezas blancas de ajedrez, para las asas de las teteras y para marcos de cuadros blancos.

Existen varias leyendas a su alrededor, una de ellas, por la cual se le llama el "Arbol de los Sátiros", cuenta que se utilizaban sus ramas como si fuera una especie de escoba con poderes mágicos para limpiar las chimeneas, puesto que se consideraba a estas como puerta de entrada de malos espíritus y de los antepasados muertos.

Otra de las leyendas sostiene que el acebo nació de las ramas de palmera que llevaba la gente para aclamar a Jesús en Jerusalén y, cuando le condenaron a muerte, en las hojas aparecieron espinas y bayas rojas, como símbolo de dolor las primeras y para significar el derramamiento de la sangre inocente las segundas.

Los establos de Augías "made in spain"


Augías, aparte de ser uno de los argonautas que acompañaron a Jasón a por el vellocino de oro, fue rey de Élide y, por favor de los dioses, poseedor de un enorme ganado inmune a las enfermedades que, además, estaba protegido por los doce toros plateados regalo de Helios, su padre.

El ganado de Augías era la releche y tenía, por ejemplo, toros negros de patas blancas y sementales rojos pero, a pesar de poseer semejantes ejemplares, el tío debía ser un cerdo de cuidado y jamás había limpiado o mandado limpiar sus establos con lo cual la que había montada allí de porquería era de órdago.

Ahora bien, como a los dioses griegos les encantaban las venganzas, las misiones extravagantes y un largo etc., un buen día Euristeo le impuso a su sobrino Hércules la tarea de realizar 12 trabajos en teoría imposibles, entre los que se encontraba limpiar los establos de Augías en un sólo día, para redimirse por haber matado a su mujer e hijos y a dos de sus sobrinos

En defensa del pobre Hércules hay que decir que cuando cometió los asesinatos sufría lo que hoy llamaríamos enajenación mental transitoria, provocada esta por Hera, esposa de Zeus, que estaba aún con el ataque de cuernos que le provocó el hecho de que Zeus, su marido, dejara embarazada a Alcmena, la madre de Hércules. 

Si bien es cierto que a Zeus le gustaba darle al tema más que a un tonto un pito, hay que reconocer que Hera era un bicho de cuidado y, entre otras cosas, hizo nacer a Hércules con tres meses de retraso (el parto de la burra, vamos) para que Euristeo fuera rey en lugar de él como había dispuesto Zeus, cuando dijo que el primer varón nacido en la casa de Perseo reinaría.

Pero, volviendo a los establos, como era tal la cantidad de porquería acumulada al cabo de los años, a Hércules se le ocurrió que la única forma de limpiarlos era desviar el cauce de dos ríos a un canal que abrió atravesando los establos, vamos que los limpió por inundación. 

Hago esta referencia o introducción (igual otro día cuento el resto) simplemente para hacer un símil con la política en España, que está igual o peor que los establos de Augías, llena de mierda hasta más no poder.

Aquí no se salva nadie, ni partidos políticos, sean del signo que sean, ni sindicatos, ni cajas de ahorros y el que se pueda salvar es porque no ha tenido aún ocasión de gobernar o de ser colocado y, por ende, no ha habido posibilidad de meter la mano.

Por lo tanto, nos hace falta un Hércules que entre a saco en la desvergüenza en la que se nos ha convertido la clase política y sindical en España y, desviando los ríos que hagan falta (léase encarcelando a quien sea), nos lo deje todo como una patena y a empezar de cero.

Nos sale más barato en la situación en la que estamos hacer una macrooposición a inspectores de Hacienda y colocar uno en cada ayuntamiento, diputación, etc. y endosarle otro a cada cargo político, así en plan guardaespaldas que no se separe de él nada más que para dormir, que mantener la podredumbre actual.

Y el tema es que nos estamos enterando de lo que podríamos llamar las “grandes cifras” pero ¿cuanto nos cuesta lo que todos, cada uno en su círculo, comentamos o sabemos en “petit comité” y que, probablemente, nunca saldrá a la luz?.



Día mundial del cáncer de mama y "Ayyyyy, se me ha perdido un teta"


Este post lo publiqué hace varios años pero, como hoy es el día mundial del cáncer de mama, lo recupero. También lo hago como un pequeño homenaje a mi tía, la protagonista de la anécdota que narro a continuación que, en su momento, fue capaz de vencer un cáncer de mama y hoy, en cambio, está vencida por el maldito Alzheimer.

A mi tía se le detectó hace casi 40 años un quiste en el pecho, se lo quitaron, se le reproducía y así sucesivamente hasta que, a la séptima ocasión casi 5 años después, tuvieron que extirparle el pecho y darle mucha quimioterapia.

La cirugía de entonces era muy drástica, se aplicaba mucho aquello de cortar por lo sano y con la quimioterapia lo mismo, no estaba ni mucho menos lo avanzado que ahora mismo. Ella las pasó muy "putas", se sintió morir en varias ocasiones pero era y es una mujer maravillosa, con unas ganas de vivir impresionantes y decidió luchar, luchar porque era muy joven, porque tenía dos hijos pequeños y un marido a los que adoraba y, sobre todo, porque ella se quería.

Quererse uno mismo es muy importante, para luchar contra enfermedades y para todo en esta vida. Yo soy de la opinión de que si te quieres incluso estás más guapa. Y, repito, mi tía se quería y mucho y eso y sus ganas de vivir hicieron un milagro que hasta los médicos veían complicado. Se quedó calva con la quimioterapia pero ella, adelantándose a la jugada, se compró una peluca preciosa que todavía conserva y, aunque no la usa, la lleva de vez en cuando a lavar y arreglar porque es un recuerdo de su triunfo, de su victoria contra el cáncer.

A ella, como he dicho, le extirparon el pecho entero y, por aquel entonces, no se hacía la cirugía reconstructiva que se hace ahora y que otras mujeres de mi familia que también han padecido lo mismo y han triunfado sí se han hecho. Ha utilizado siempre prótesis que se ponían debajo del sujetador o del bañador y, precisamente del bañador, es de lo que quiero contar una anécdota.

Un día en la playa, siendo mis hijos pequeños, mi tía jugaba con ellos a bucear, dar volteretas dentro del agua, etc. y, en una de esas piruetas, se le salió la prótesis mamaria del bañador y, ni corta ni perezosa, se puso a gritar: "ayyyyyyyyy, se me ha perdido una teta"; un señor que estaba cerca se acercó y le preguntó: "¿Sra. qué dice Ud. que ha perdido?" y ella, con la mayor naturalidad del mundo, le enseñó el hueco vacío del bañador y le dijo: "Señor, he perdido mi pecho", el señor le dijo: "Yo se lo encontraré" y vaya si lo hizo, éramos varios buscando la prótesis y ya desesperábamos de encontrarla cuando vemos llegar al señor en cuestión con ella en la mano y, tremendamente serio, le dijo: "Señora: aquí tiene Ud. su teta". Ella, impetuosa y graciosa como es, la enjuagó en el agua, se la colocó discretamente y, ya con sus dos pechos, le plantó dos besos al señor para darle las gracias.

En definitiva, lo que intento decir con esto, es que nuestra actitud ante la vida y las enfermedades hace mucho. Sé que es un tópico de narices eso de decir "como te empeñes te mueres", pero es que en muchos casos es así, porque como te pongas la cabeza bajo el ala y no le plantes cara al cáncer o a lo que sea que te haya tocado sufrir tú terminas muriéndote, aunque sea de asco. Y no importa si en el camino pierdes un pecho, una pierna o tu movilidad, ni si tienes unos dolores que te hacen reventar porque lo que de verdad importa es vivir y un trozo de carne más o menos como en realidad es un pecho no te hace ni mejor o peor persona ni más ni menos atractiva; ni el perder movilidad tampoco, ni el usar sillas de ruedas, porque puedes ser una "reina" teniendo que usarla o pudiéndote mover poco y puedes ser un "estropajo" no faltándote ningún trozo de carne ni ninguna facultad. Todo está en nosotros, en lo que nos queramos y en los "huevos" que le echemos a la vida.

¿Y quién les da el beso de buenas noches?




Hoy, una vez más, he estado pensando en la fuerza del amor; y no me refiero solamente al que puedes sentir por tu pareja sino al paterno, al filial o a cualquier otra manifestación de este sentimiento y, como siempre, he llegado a la conclusión de que es un “motor” tan grande que las cosas que haces impulsada por él jamás, al menos yo, sería capaz de hacerlas por dinero.

Y pondré el ejemplo de mi madre que,  como sabéis quienes me conocéis, padece demencia senil, lo he mencionado en alguna ocasión, y que vive con nosotros desde que se le manifestó la enfermedad hace casi 5 años.

Convivir y atender a una persona con una de esas enfermedades, llámese Alzheimer llámese demencia senil, es de las cosas más terribles que pueden pasar en el seno de una familia, lo supimos con el Alzheimer de mi padre y lo sabemos con la demencia senil de mi madre. Para mí, casi lo peor de todo, es que tienes que proteger al enfermo de sí mismo, someterlo a una vigilancia intensiva para controlar que no se autolesione y prohibirle cosas que deberían ser derechos básicos de toda persona como el hecho de querer salir sola a la calle, como también es angustioso el hecho de que  la mayoría del tiempo no nos reconozca y que todos seamos gente del pasado para ella.

Otro tema tremendo es la agresividad que pueden llegar a manifestar y que descargan con sus cuidadores, lo que te hace estar siempre estar en estado de alerta y con un estado de ansiedad que, a veces, es difícilmente soportable. En la última semana, por ejemplo, el martes estuve a punto de electrocutarme porque me dió un empujón mientras desenchufaba una batidora y toqué con el dedo unos instantes la clavija semienchufada, el sábado tuve que ir a urgencias con un ataque de ansiedad y me hicieron un electro y la consabida pastilla bajo la lengua, el domingo por la mañana nos despistamos 5 minutos y dejamos la puerta sin cerrar con la llave y se nos escapó. En cuanto nos dimos cuenta yo no atinaba ni a asomarme a la calle, mis hijos estaban aún dormidos y mi marido que todavía estaba en pijama, se vistió con la misma rapidez que cuando en las películas el marido pilla a los amantes in fraganti y, gracias a que habíamos dejado un coche en la calle, no estuvo más de 10 minutos fuera y la encontró en la puerta de su casa donde, según ella, la habíamos mandado para ver a su madre que lleva 27 años fallecida.

Los como mucho 15 minutos que estuvo perdida no había consuelo para mí, era la primera vez que pasaba y me imaginé mil escenarios cada uno más horrible que el anterior, mis hijos se despertaron con mis llantos, más pastilla bajo la lengua y vuelta a empezar.

Pero, con todo, lo más terrible para mí son los consejos que me dan los médicos cuando, examinando mi historial y visto como me afecta la ansiedad, invariablemente me aconsejan que la llevemos a una residencia puesto que soy hija única y no tenemos la posibilidad de tener ni un día de descanso. Me dicen que hay residencias estupendas, que las cuidan muy bien, que la comida y la atención médica es excelente y un largo etc.; pero todos en casa tenemos asumido que, por muy duro que sea, queremos cuidarla nosotros porque como en su casa no está uno en ningún sitio, porque amor con cuidados es infinitamente mejor que sólo cuidados y porque, además, siempre me hago la misma pregunta: “En la residencia ¿quién les da el beso de buenas noches?”.

Verdades políticamente incorrectas


Llevo días asistiendo estupefacta al circo mediático y al alarde de hipocresía montado a raíz de la infección por Ébola de la auxiliar de enfermería Teresa Romero.

Me fastidia enormemente que se monte un 2 de mayo para que no sacrifique a un perro, más que probablemente infectado por el virus, y, al mismo tiempo, que se culpabilice al gobierno por haber traído a tratar de curarles o a morir dignamente a los dos misioneros infectados en África. ¿Tenemos que dejar morir como perros a dos personas y no sacrificar a un perro porque pobrecito él?. ¿Cuándo hemos perdido la perspectiva y un perro tiene más valor que una vida humana?. ¿Qué pasa por la cabeza de todos esos defensores del perro y de cualquier otro bicho que, parajadójicamente, son en su mayoría proabortistas?. ¿Qué hubiera pasado si en lugar de dos misioneros los afectados hubieran sido dos progres de estos que hacen “turismo solidario” y se gastan una pasta en el viaje para hacerse la foto y que todos, o su círculo de amistades, veamos lo maravillosos que son en lugar de destinar ese dinero a ayuda directa que daría resultados infinitamente superiores?.

Cierta prensa busca una cabeza de turco (político, por supuesto) para cargarle las responsabilidades propias y ajenas del contagio de la auxiliar de enfermería. Por descontado que la administración es responsable de que el médico que estuvo atendiéndola en el hospital de Alcorcón no tuviera un traje de su talla, por descontado también que es inadmisible que el Consejero de sanidad alegue en su descargo que es que el médico es muy alto, o que no hace falta hacer un master para ponerse ese traje. No valen esas excusas y tendrá que responder por ello y, quizás, por otros muchos errores que se hayan cometido y sean responsabilidad suya.

Pero, por otra parte, decir que este mismo consejero está criminalizando a la auxiliar de enfermería cuando afirma que mintió o que no advirtió a su doctora de atención primaria de que había estado cuidando a dos enfermos de ébola y cuando afirma que ella ha admitido que se tocó la cara con el guante es, a mi entender, pasarse tres pueblos porque el Consejero no está más que diciendo la verdad, máxime cuando la propia auxiliar infectada lo ha confirmado, tanto en una entrevista concedida a “Las mañanas de cuatro” (http://www.cuatro.com/noticias/sociedad/Teresa-Romero-entere-noticias-movil_0_1872675339.html) como a los médicos que la atienden.

Por no hablar de la gravísima falta de responsabilidad que demostró la señora yéndose a un centro de estética a depilarse las piernas cuando salió del Centro de salud sin pensar, supongo, en que lo mínimo que puede pasar con este acto es que los dueños del centro de estética tengan que cerrar y pierdan su negocio, porque a ver quién le echa narices y va a depilarse ahí en lo sucesivo. Lo máximo es imprevisible, desde haber infectado a las empleadas que la atendieron hasta que, en el caso de que no utilicen dosis individuales de cera, poder infectar a cualquiera a quien hayan depilado después y estos, a su vez, a todos con quienes hayan tenido contacto.

¿Es normal que haga esto y que, sin embargo, en su casa tomara precauciones y su marido y ella utilizaran habitaciones y baños separados desde que empezó a sentirse mal?. ¿Es normal que ayer Susana Griso le dijera a Pilar Cernuda cuando esta lo criticaba : “A ver si no va poder ir a depilarse”. Pues mira no, claro que no puede ir a depilarse en esas condiciones, ¡hasta ahí podíamos llegar!.

No se puede elevar a los altares a una señora porque se haya infectado de Ébola y disculparle todos sus errores y decir por activa y por pasiva que no fue culpa suya porque, desgraciadamente y como ella misma ha reconocido, existe la posibilidad de que sí fuera un error suyo y porque los sanitarios no son infalibles y yo, que lo he sufrido en propia carne y llevo dos operaciones por una inyección puesta fuera del músculo, que fui diagnosticada de diabetes por error, tratada para eso con las graves consecuencias que me trajo, que pasé una semana en el hospital por ello y que, por un error de una auxiliar, que me tuvo 13 horas sin comer ni beber agua ni sueros en pleno mes de agosto estuve en un tris de deshidratarme, y que sufrí una operación sin anestesia creo estar capacitada para decir que los sanitarios no son infalibles y, es más, añadiré que se tapan sus errores entre ellos y aquí no ha pasado nada. Vamos que no me fío más que de mi médico de cabecera.

Y me enfada que la prensa no se preocupe por esa doctora de atención primaria que no fue advertida, ni por las empleadas y clientes del centro de estética ¿sus vidas también valen menos que la del perro? y se centren, única y exclusivamente, en decir que el Consejero criminaliza a la enferma cuando lo único que está haciendo es cantar las verdades. Si bien es cierto que este hombre no sirve para político porque, desgraciadamente, reacciona como un elefante en una cacharrería y porque no es políticamente correcto y aquí lo que nos gusta, desgraciadamente, no es que nos tiren la verdad a la cara sino que nos la disfracen con palabras grandilocuentes y frases hechas.

Como también me enfada que personajillos como Ada Colau se permitan twittear barbaridades como:

Desmantela la sanidad pública, trae un virus mortal y no toma las medidas más básicas de prevención ¿Exterminio encubierto? #AnaMatoDimision

O que Esperanza Domínguez, concejal del PSOE en Alcalá del Río, twittee:

"el Gobierno de España quiere acabar con el desempleo en el país matándonos de ébola. Ineptos. #AnaMatoDimision".

O que el alcalde de La Algaba, también del PSOE, twittee:

1 fue el prestige después l guerra de Irak, + tarde ls atentados dl 11-M y ahora el #EbolaMadrid esta gente solo traen desgracias a España.


O que Juan Antonio Morales, diputado del PP en Extremadura, le responda así a la socialista Consolación Serrano:


- Consolación Serrano: "La decisión del gobierno de traer el virus de ébola a España, es un atentado contra la Salud Pública. GRAVÍSIMA DECISIÓN".
  • Juan Antonio Morales: "Te tenías que haber infectado tú @consoliserrano y que te hubieran dejado en Sierra Leona, a ver si pensabas lo mis..."
Me enfada, y mucho, que la fiscalía no actúe de oficio y encausen de inmediato a toda esta gente que no dice más que barbaridades y que, encima, algunos de ellos cobren de nuestros impuestos y, supuestamente, nos gobiernen.


Me enfada, también, que no seamos capaces de dejarnos de dimes y diretes y actuar como gente civilizada y solucionemos entre todos el grave problema que tenemos encima y después, con la perspectiva que da la tranquilidad, se depuren responsabilidades y dimita quien tenga que dimitir o encarcelen a quien haga falta. Pero España es así, para bien o para mal.

El sistema métrico de las peluquerías

Foto tomada de google

Salvo error por mi parte, prácticamente todo el mundo, excepto Estados Unidos y algún otro país,  utiliza el sistema métrico internacional, que es el que nosotros llamábamos decimal.

De hecho es tan habitual que hay mucha gente que no sabe interpretar la representación gráfica del sistema métrico anglosajón y los pies ( ' ) y las  pulgadas ( '' ) les suena, como mucho, a minutos o a segundos.

Recuerdo una anécdota de una vez que me llamó una empleada de Hipercor que me estaba preparando un pedido que había hecho y me dijo textualmente: "del cuchillo de cerámica que Ud. ha pedido de tres coma coma (o sea 3 '' pulgadas)  no nos quedan existencias, ¿quiere que le envíe el de 4 coma coma?". Yo, lo confieso, no sé como no me reí cuando le expliqué que el coma coma que ella decía era la representación gráfica de pulgadas y que cada una de ellas equivalía a 2,54 cm.

Luego me reñí, porque la muchacha no tenía por qué saber que eso eran pulgadas ni yo tenía por qué habérselo explicado, pero el caso es que el cuchillo (que, además, es de color naranja) quedó automáticamente bautizado y en casa nos referimos a él ladinamente como el 4 coma coma y así nos lo pedimos mi hijo mayor (que actúa mucho de pinche de cocina mío) y yo cuando estamos mano a mano preparando algo.

Pero, volviendo al título de este post, estoy absolutamente convencida de que en las peluquerías utilizan un sistema métrico especial porque tú vas y le dices: "córtame 5 cm. y me dejas la melena por los hombros" y una leche, vamos que tú sales de allí con la mitad del pelo con el que has entrado si es tu día de suerte.

A ellas/ellos (lo digo porque me ha pasado con peluqueras y peluqueros) hay que decirles: "muchísimo ojo con las tijeras",  "córtame apenas las puntas",  "acuérdate de que tengo el pelo rizado y al secarse se acorta un montón", "en realidad yo no quiero cortarme el pelo y vengo por gusto y por verte la cara" y un largo etc. de cosas que se te ocurran para conseguir salir de allí con tu melena intacta pero un pelín más corta.

Y yo pico siempre y el otro día sin ir más lejos dije lo de los fatídicos 5 cm. y entré con una melena con la que podía hacerme un moño italiano ( por ejemplo) y salí  con una mini-melena  que con el pelo estirado de peluquería daba el largo que yo quería pero que, al lavármelo al día siguiente y dado que tengo el pelo muy rizado (a veces pienso que, aunque soy más blanca que la cabra de Heidi debo tener algún antepasado negro y he heredado el afro) y parece que encoje al secarse, apenas puedo hacerme una coleta (grrrrr.); menos mal que me crece un montón. Eso sí, la próxima vez  me llevo un metro, ¡faltaría más!.

¿100 años tarde o peligrosamente "maru"?



Hoy, exactamente cinco meses después de mi último post y, ¿por qué no decirlo?, un pelín avergonzada de tener el pobre blog abandonado, me pongo a reflexionar y a hacerme un examen, a preguntarme en qué o cuando he cambiado, a averiguar por qué me da tanta pereza escribir siendo, como soy, de verbo extremadamente fácil, a intentar dilucidar por qué me dió un ataque de risa ayer cuando me llamó mi madrina (78 años) toda preocupada porque estaba dos días sin internet y a saber qué correos tenía sin leer y qué tendría en el Facebook, etc. y ella erre que erre y yo cachondeándome y diciéndole: “Tita pues vente aquí que tenemos dos ADSL” y ella: “pues mira no me tientes que ahora mismo pido un taxi y me dejo a tu tío solo y me voy”.

Y, de pronto, he caído en la cuenta de que igual mis gustos han cambiado, que he conseguido echar el freno después de ir toda la vida “a toda pastilla” o que, sencillamente, nací más de 100 años tarde y, realmente, a mí lo que me va es lo que podría hacer de haber nacido en la época victoriana.

Ahí me he iluminado y admito que nací tarde porque, teniendo en cuenta que tengo hasta los planos hechos de una casa victoriana (será mi próxima casa, sólo me separan de ella 1.000.000 €, pecatta minuta vamos), que tengo muebles antiguos, de un estilo deliciosamente shabby chic, guardados en los trasteros para poner en esa casa, que le he declarado la guerra a las panaderías y llevo meses haciendo diariamente el pan, que cocino más que nunca, que me ha dado por coser, por restaurar algunos muebles (pequeños, de momento), las manualidades y un largo etc. realmente puedo concluir que me hubiera gustado más vivir aquella época cuando, por ejemplo, la comida era auténtica y las cosas seguro que sabían a lo que tenían que saber, cuando no había tanta prisa para todo y ese largo etc. de ventajas. Luego, pensando en los inconvenientes, digo: “vale, pero con electrodomésticos, luz eléctrica, aire acondicionado, las calles asfaltadas, coches, la ropa de ahora, etc.”.

El problema de mi “cambio” de gustos es que, como soy mujer de excesos, me pongo a coser y hago tantas cosas que mis hijos se ríen y le dicen el uno al otro: “Nene ¿sabes que tu madre tiene un taller de chinos clandestino, porque es imposible que haga tantas cosas ella sola?” y, por echar fuera la producción, lo regalo casi todo y tengo a mis amigas y a mi familia a punto de decirme: “por favorrrrrrrr no me des nada más”. Y el asunto de la pastelería mejor ni hablamos, que como alguien venga de visita avisando previamente se va cargado sí o sí.

Luego, analizado lo analizado, me hago la pregunta final: ¿A ver si lo que me pasa es que me estoy volviendo peligrosamente “maru”? Y, como no hay nada mejor que ser indulgente con uno mismo, me miro y me digo: “noooooooo nena, para nada tú no te empieces a preocupar por eso hasta que te de por estar por casa con zapatillas o te pongas un camisón y una bata antes de ir a acostarte" (no he soportado nunca las zapatillas, salvo para levantarme de la cama, y mi versión “cómoda” son mocasines en invierno y sandalias de poco tacón en verano y soy incapaz de ponerme una bata para estar por casa, yo vestida de calle hasta que me vaya a acostar porque ¿y si surge algo y hay que salir de pronto?).

Ni en mi peor pesadilla...



Ni en mi peor pesadilla hubiera soñado nunca con el escenario con el que, desgraciadamente para mí, me tuve que enfrentar la semana pasada.

Entré al quirófano para una operación de un tumor en el tiroides con dos espadas de Damocles pendiendo sobre mi cabeza, la primera que puede que no fuera posible intubarme para la anestesia una vez dormida y tuvieran que despertarme, colaborar yo para que el tubo llegara a los pulmones y volver a dormirme; la segunda es que, como la biopsia no era concluyente porque el tumor era muy grande, al final resultara cáncer.

Esas dos espadas, al final, no cayeron sobre mí y ni me tuvieron que entubar despierta y luego provocarme amnesia retroactiva para olvidar el mal trago ni, afortunadamente, se han encontrado células cancerígenas.

Pero, quizás porque desde hace 4 años el dolor es mi eterno compañero de viaje, tuve que pasar por algo que sólo le ocurre a 1 de cada 15.000 personas a las que aplican anestesia general: sólo me funcionó la parte de la anestesia que provoca rigidez y que te impide el más mínimo movimiento, hablar gritar, etc. y no me funcionaron las partes que te hacen dormir y te inhiben el dolor. Con lo cual, pasé consciente prácticamente toda la operación, oyendo a los médicos y, sobre todo, sintiendo absolutamente todo el dolor que conlleva.

Honradamente no sé como pude soportarlo, porque el dolor es indescriptible, el miedo salvaje y la impotencia de no poder hacer absolutamente nada demoledora.

No podía entender como habiendo 8 personas en el quirófano nadie notaba nada y me salvaba de lo que yo creía una muerte segura pero, al fin, oí a uno de los cirujanos decir: “¿NO OS DAIS CUENTA DE QUE ESTA MUJER ESTÁ DESPIERRRRRRRRRTA?” y, a partir de ahí, una vorágine de pinchazos (terminaron poniéndome una vía en el tobillo) y, por fin, un sueño y, al despertarme, la cara extremadamente preocupada de mi marido, al que ya habían explicado lo sucedido.

Ha sido muy duro, extremadamente duro y no debería quizás ni escribir de ello, pero lo estoy haciendo como una forma de echar los demonios fuera y, si Dios quiere, pasar página e ir olvidándolo.