22 de diciembre de 2014

El día de la sexta luna (leyendas navideñas 2)



Dicen que cuando una flecha hecha de muérdago mató a Balder (Dios Escandinavo de la paz y famoso por su hermosura), Nanna, su amada, lloró tanto por su pérdida que consiguió que el resto de los dioses, conmovidos, lo devolvieran a la vida para que su amor continuase eternamente.

A raíz de este episodio, Balder ordenó que, cada vez que una pareja enamorada pasara por debajo de una rama de muérdago, se dieran un beso y perpetuaran su amor hasta la eternidad.

Más tarde, los Druidas, según contaba Plinio el Viejo en su "Historia Natural", le atribuyeron al muérdago toda clase de propiedades mágicas y era una de sus plantas sagradas, asociada a la suerte, el amor y la fertilidad. Tenían la tradición de cortarla el día de la sexta luna, de un sólo tajo con una hoz de oro y sin que cayera al suelo. Uno de los días escogidos para cogerlo era el del Solsticio de invierno, que empieza precisamente el día 22 a las 0h. 3 m., momento en que, si no falla nada, se publicará esto.

La tradición de besar a la pareja o a la persona que se ama debajo del muérdago arraigó muy fuertemente en Inglaterra y, más tarde, a partir del siglo XIX se empezó a extender a otros países. Como no todo el mundo tiene un roble dónde se hubiere parasitado el muérdago, se cuelga una ramita del techo o del dintel de una puerta y, dicen, el efecto es el mismo: "amor eterno", así que, mi amor:

Aunque no nos hace falta,
esto me sirve de excusa
para ser muy cariñosa
y, aprovechando la fiesta,

que es una razón de peso,
vayamos bajo el dintel,
que allí estamos al rasel,
y vamos con lo del beso

mas no será sólo uno
ya puestos te como a besos
¡vamos!, pequemos de excesos,
que nuestro amor será eterno.

6 comentarios:

Rafa Hernández dijo...

Coño que romanticona te veo, eso está muy bien, y si te toca la lotería todavía mejor María. Besos, disfruta, y te deseo muy felices fiestas.

TORO SALVAJE dijo...

He tenido una idea... compro un montón de muérdago y cada vez que vea una mujer guapa por la calle me acerco con el brazo en alto y muérdago en la mano, y le explico tu post, y hala... a disfrutar... jajaja

Besos.

Grisselda Serrano dijo...

Hermosa leyenda. Por estos lados no conocemos el muérdago...gracias por compartir esa costumbre, ahora entiendo mejor y que bueno que disfrutas la tradición.
Sigue pasandola bien....extensivo el deseo para todo el año que se aproxima.
Saludos

Mos dijo...

Ha llegado la Navidad. Todo se convierte en alegría, buenos propósitos y, parece ser que, afloran los mejores sentimientos de nosotros hacia los demás. Es tiempo de unirse las familias, los amigos y disfrutar todos juntos. Insisto: todos nos volvemos un poco mejores; dejamos escapar ese corazoncito que llevamos dentro y deseamos los mejores parabienes a toda persona que se cruza en nuestro camino.
A mí, personalmente, no me gustan demasiado estas fechas. Tal vez porque de pequeño soñé demasiadas veces con unas navidades que nunca tuve y eso, queridos amigos, te marca mucho cuando eres niño. Ahora, ya adulto, pienso mucho en esos ancianos privados del calor de sus familias en estos días de tanta armonía. ¿Se habrán cumplido sus sueños?
Dicho esto, de veras que os deseo a todos unas felices fiestas; que reine la armonía y la felicidad en compañía de los vuestros. Si tenéis niños, no les rompáis la ilusión y que noten que los queréis. También a los abuelos. Y a todos deciros que ese sentimiento de hermandad que tanto mostramos en estos días, debería permanecer igual el resto del año.
Bueno, que tengáis las navidades que cada uno de vosotros hayáis soñado y que sigáis soñando más allá de estas fechas. Que el 2015 sea más positivo que éste para todos.
Un abrazo afectuoso de Mos desde el otro lado de la orilla.

Agapxis Poveda dijo...

Que tengas unas fiesta llenas de armonía paz y amor y que próximo año se cumplan tus sueños.
Saludos María.

Andres Lopez dijo...

Que el futuro te llene de Paz y Bien
Besos
André

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...