El peligroso interior rojo


Si le hacemos caso a todas las tradiciones de Nochevieja, más o menos instaladas en nuestras vidas, yo termino por liarme y, además, mi integridad física corre cierto peligro.

El peligro viene, entre otras cosas, de lo de llevar la ropa interior roja para tener muchísima suerte en el año entrante. Hasta ahí bien, nada que objetar con el color, el problema viene con el resto del protocolo a seguir para atraer la suerte, porque:

1. ¿Qué pasa si le hago caso a los que dicen que hay que llevarla del revés y, después de las uvas, cambiársela?:

a) Puede pasar que me acuerde y me siente a la mesa con la ropa interior del revés y el propósito de hacer una escapada al baño a las 12 y algo y cambiármela de posición.

b) Puede pasar que no me acuerde y, una vez sentada a la mesa, tenga que salir corriendo a cambiármela. Aquí, además, estoy corriendo el riesgo de romperme los últimos pantys aunque siempre me puedo poner medias de las que van sujetas con silicona y un riesgo menos.

c) Puede pasar que no sepa si el salva slip hay que ponérselo por dentro o por fuera mientras la llevas del revés.

2. ¿Qué se hace cuando le tienes que dar la vuelta a las braguitas digamos después de un par de horas de llevarlas puestas?, ¿Hago como el chiste de aquella que, a la semana de llevar las braguitas puestas, le daba la vuelta y decía: " Ayyyyyyyy, qué gusto da ir limpia, oye"?.

Y el peligro no acaba ahí, ni mucho menos, porque resulta que hay otra tradición que dice que, después, hay que quemar la ropa interior por la cosa de seguir atrayendo la buena suerte. Esto me lleva a preguntarme:

1. ¿Te puedes poner otras después? y, en caso afirmativo, ¿Tienen que ser rojas también?.

2. ¿Y si ceno fuera de casa qué?, ¿qué hago si en el bolsito de fiesta no me cabe más que el móvil, el espejo y una barra de labios y ni subiéndome encima logro meter ni un tanga?, ¿Dónde me llevo yo las de repuesto?.

3. ¿Y dónde las quemo?, ¿me voy al baño y con el humo hago que se dispare el sistema antiincendios y la lío?, eso si no tengo la suerte de quemar el rollo del papel higiénico de paso.

4. ¿Y con el sujetador qué hacemos?, ¿Me lo pongo también del revés?, ¿Lo quemo, no lo quemo?, estoy hecha un mar de dudas, de verdad.

5. ¿Y si, sin darme cuenta, me trago el anillo de oro que he puesto en la copa de champagne (también para atraer la buena suerte) y termino en el hospital. Porque mira que se tiene que pasar un mal trago yendo al hospital con las braguitas del revés o sin braguitas y con olor a humo y que piensen que vengo de un incendio en lugar de atragantada por el anillo de la buena suerte.

Aunque bien pensado, igual no está mal lo de ir al hospital porque, de paso, me pueden curar las heriditas que me hayan hecho en los pechos los puñeteros cristales de swarovski de ese sujetador tan mono que me ha costado un ojo de la cara y que, por seguir la tradición, me he tenido que poner del revés.

Ahhhh y después de todo dando gracias de no ser italiana porque como tuviera que comerme un plato de lentejas esta noche lo llevaba claro (no me gustan).

Se comen hasta los cuernos


Ayer vi un documental en televisión sobre las hienas y aprendí sobre ellas alguna cosa que desconocía. Tampoco es que me hiciera falta para nada aprender sobre las hienas, la verdad sea dicha, pero alguien había puesto la tele en ese canal y me fijé un poco.

Dijeron lo archisabido, que van en manadas a cazar, que sus aullidos se asemejan a risotadas, que se alimentan de bichos muertos que encuentran y que, de no encontrarlos, atacan incluso a los humanos, preferentemente de noche pero aprendí una cosa y es que no solamente se comen los huesos sino que se comen ¡hasta los cuernos! y ahí es donde terminé de decir puagggggggg qué bichos más asqueroso madre mía.

Los cuernos están hechos de queratina, de lo mismo que las uñas, y con esta imaginación tan fértil que Dios me ha dado rápidamente hice el símil con estas personas que se comen las uñas y me imaginaba a una comiéndose las uñas de la vecina (por ejemplo) y se me salía el estómago del asquito que me daba pues, por algún extraño motivo, me parece menos repugnante comerse un cuerno que una uña.

Pero luego, meditando, me fui a la segunda acepción de hiena, la de "persona cruel y despiadada" y pensé en lo sabia que es la llamada "sabiduría popular" y en que le viene al pelo a algunas personas eso de hiena, porque yo creo que todo el mundo conoce a personas o más bien grupitos de personas, que serían el equivalente a la manada de las hienas, que son capaces de comerse (figuradamente hablando) a alguna persona y no dejar ni los huesos, ni las uñas, ni los cuernos, aunque el asunto de los cuernos igual es parte de lo que se inventan las hienas de dos patas para intentar comérselas.

Manzanas de amor


En Croacia existe la tradición, muy arraigada, de adornar el árbol de navidad la tarde del día 24 de diciembre con bombones, chocolate, galletas y manzanas de la variedad "Bozicnica", a la que llaman "La Manzana de Navidad" porque es una variedad que florece tarde y que, precisamente en Navidad, está en su mejor momento.

Esta manzana, aparte de que dicen que tiene un sabor muy bueno, está unida en Croacia a una curiosa costumbre pues dice una tradición que todavía se sigue practicando que, si después de la "Misa de gallo", un muchacho le ofrece a la muchacha que ama una de estas manzanas y ella la acepta significa que le acepta como novio.

Es decir, que las podríamos llamar "manzanas de amor" y, hablando de amor y de manzanas, esta es para tí, mi amor, la mejor jamás narrada porque fue Él quien la inspiró:


"Como el manzano entre los árboles silvestres,
Así es mi amado entre los jóvenes;
Bajo la sombra del deseado me senté,
Y su fruto fue dulce a mi paladar.
Me llevó a la casa del banquete,
Y su bandera sobre mí fue amor.
Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas;
Porque estoy enferma de amor.
Su izquierda esté debajo de mi cabeza,
Y su derecha me abrace."

La más bella


Lo de la Flor de Pascua asociada a la Navidad es un "invento" relativamente reciente en España, yo recuerdo que lo que se ponía en mi casa era un belén y un arbolito que era una rama de pino o de sabina adornada con unas bolas de aquellas que se rompían con mirarlas y trocitos de algodón para simular que el árbol estaba nevado.

El belén era precioso pero, aunque resistió mis manos, no terminó de resistir las de mis hijos y otros niños de la familia y, de aquel original, quedan pocas piezas que ya hace muchos años que no usamos.

Pero, volviendo a la Flor de Pascua, cuyo hombre científico (Pulchérrima) significa "La más bella", lo que llamamos flores son en realidad las brácteas y se trata de un árbol originario de Méjico cuyas brácteas tienen coloraciones blancas, amarillas, rosas o rojas, siendo estas últimas las que utilizamos más en Navidad, fecha que coincide con su máxima floración.

La verdad es que aunque la Flor de Pascua se introdujo en nuestra navidad hace relativamente poco, no se concibe hoy una decoración navideña sin ella, sobre todo en centros comerciales, oficinas, etc., cada año parece que se incrementa su presencia y ha desbancado a los tradicionales belenes y estrellas.

Hay una leyenda mejicana que sostiene que la primera de estas flores surgió cuando un campesino y una campesina, hermanos ellos, llevaron a una Iglesia unas hierbas como ofrenda para el pesebre porque eran muy pobres y no podían aportar nada más.

Como consecuencia de sus rezos, siempre según la leyenda, de las hierbas brotó una preciosa planta, roja y verde, a la que llamaron "La Flor de la Santa Noche" o "La Estrella de Navidad", nombres ambos por los que también es conocida la flor de pascua.

La Realidad es que La Flor de Pascua era cultivada por los Aztecas mucho antes de la llegada de los Conquistadores y de que el Cristianismo se introdujera en la zona pero, una vez más, estamos ante un caso de (llamémosle así) "aprovechamiento" de cualquier tradición pagana y su adaptación al cristianismo.

hola

Un beso grande en esta noche buena a todos mis ciberamigos..que tengan mucho amor y paz.,junto a todos sus seres amados..dejar de lado todo lo negativo y centrar nuestra humildad a todos los que necesitan de un abrazo y mucha tolerancia..ya que en esta vida,estamos de paso,es un camino de esperanza.Asi que estan en mi corazon...Felices Fiestas.con mucho afecto..
Marie..besitos

El día de la sexta luna


Dicen que cuando una flecha hecha de muérdago mató a Balder (Dios Escandinavo de la paz y famoso por su hermosura), Nanna, su amada, lloró tanto por su pérdida que consiguió que el resto de los dioses, conmovidos, lo devolvieran a la vida para que su amor continuase eternamente.

A raíz de este episodio, Balder ordenó que, cada vez que una pareja enamorada pasara por debajo de una rama de muérdago, se dieran un beso y perpetuaran su amor hasta la eternidad.

Más tarde, los Druidas, según contaba Plinio el Viejo en su "Historia Natural", le atribuyeron al muérdago toda clase de propiedades mágicas y era una de sus plantas sagradas, asociada a la suerte, el amor y la fertilidad. Tenían la tradición de cortarla el día de la sexta luna, de un sólo tajo con una hoz de oro y sin que cayera al suelo. Uno de los días escogidos para cogerlo era el del Solsticio de invierno, que empieza precisamente la próxima madrugada.

La tradición de besar a la pareja o a la persona que se ama debajo del muérdago arraigó muy fuertemente en Inglaterra y, más tarde, a partir del siglo XIX se empezó a extender a otros países. Como no todo el mundo tiene un roble dónde se hubiere parasitado el muérdago, se cuelga una ramita del techo o del dintel de una puerta y, dicen, el efecto es el mismo: "amor eterno", así que, mi amor:

Aunque no nos hace falta,
esto me sirve de excusa
para ser muy cariñosa
y, aprovechando la fiesta,

que es una razón de peso,
vayamos bajo el dintel,
que allí estamos al rasel,
y vamos con lo del beso

aunque no será sólo uno
te voy a comer a besos
vamos, pequemos de excesos,
que nuestro amor será eterno.

El árbol de los sátiros


El Acebo, un árbol del que se cultivan más de 70 variedades y que hoy asociamos también mucho con la Navidad, fue considerado como planta sagrada, era cultivado por algunas tribus indias de América y lo utilizaban para curar enfermedades y para "colocarse" y entrar en trance en celebraciones religiosas, hacían una infusión a la los ingleses llamaban "bebida negra".

El Acebo, parece ser que contiene mucha "Ilicina" que, en tiempos, se usó en medicina como el precursor de la actual aspirina, sus hojas servían para estimular la sudoración y sus frutos como laxante. Su madera es muy clara y durísima, se utiliza principalmente para hacer las piezas blancas de ajedrez, para las asas de las teteras y para marcos de cuadros blancos.

Existen varias leyendas a su alrededor, una de ellas, por la cual se le llama el "Arbol de los Sátiros", cuenta que se utilizaban sus ramas como si fuera una especie de escoba con poderes mágicos para limpiar las chimeneas, puesto que se consideraba a estas como puerta de entrada de malos espíritus y de los antepasados muertos.

Otra de las leyendas sostiene que el acebo nació de las ramas de palmera que llevaba la gente para aclamar a Jesús en Jerusalén y, cuando le condenaron a muerte, en las hojas aparecieron espinas y bayas rojas, como símbolo de dolor las primeras y para significar el derramamiento de la sangre inocente las segundas.

¿Qué es el terrorismo?


Sin tratar de meternos en temas políticos y tratando de adoptar una posición lo más neutral posible, aunque reconozco que eso es harto difícil, y a raíz de lo que ha publicado María en este mismo Blog, me gustaría intentar, o al menos comprender, cuales son realmente los motivos que llevan a una persona a poner una bomba en un avión o en un tren, o a pegar un tiro en la nuca.

Algo ya sí sabemos y es el hecho de que nadie está libre de ser victima de un atentado terrorista, por eso ya no vivimos tranquilos, sospechamos de todo y de todos, si nos subimos en un tren miramos al que lleva una mochila con sospecha, y más si su rostro es de origen árabe, y no digamos de los controles que hay que pasar para poder subirse a un avión.

Por lo tanto, de una manera directa o indirecta, a todos nos afecta el terrorismo.

Aunque suene frío lo que voy a decir también es bueno que se sepa. Muchos gobiernos, incluido el nuestro, el Español, usan parte de nuestros impuestos para que haya mayor seguridad y mejor preparación debido a la amenaza del terrorismo. Escoltas, tecnología punta, más policía y personal especializado en la lucha terrorista. Así que el terrorismo ha llegado a ser parte de nuestra vida.

Hasta tal punto que es posible que nos hayamos insensibilizado. Menos mal que luego encontramos artículos como el que nos ha traído María, que nos hace recordar la dureza del terror, que nos quema y nos corroe por dentro y no caemos en el error en el que cayó nuestro anterior presidente del gobierno cuando llamó simplemente “un accidente” a un atentado terrorista.

Así de esta manera pudiéramos llegar a un punto en el que lo anormal se convierte en normal y lo que nuestra mente es incapaz de creer como decía al principio en algo creíble. O lo que es peor aún, llegar a tolerar lo intolerable. Incluso la definición de terrorista es algo hasta cuestionable dependiendo del lugar en el que uno se encuentre.

Uno pudiera pensar que ante un tiro en la nuca o una bomba en un tren, no hay ninguna duda, ¡simplemente es un asesino salvaje, cruel y sin escrúpulos! pero para otros pudiera llegar a ser un salvador un libertador o simplemente un separatista.

Quizás podíamos quedarnos con la definición que dan algunos personajes relevantes, por ejemplo fijaros lo que dijo el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, el dió esta definición sobre el terrorismo: “Asesinar, incapacitar y amenazar a los inocentes deliberada y sistemáticamente para inspirar temor con fines políticos”.

El contraste lo podemos encontrar en un famoso profesor de teología, el Señor James Burtchaell,él dijo: “El terrorismo es la guerra de los desesperados. Y añadió...Siempre es la acción de los que creen que se hallan en desventaja”.

En fin, sobra cualquier comentario pero, mirémoslo como queramos, el terrorismo siempre es violencia, muerte y familias desesperadas.

Quizás podíamos plantearnos algunas preguntas: ¿podrán alguna vez los políticos acabar con el terrorismo?. Y si la respuesta es no, podemos plantearnos otra pregunta: ¿serán quizás las religiones?, puesto que la mayoría del terrorismo mundial esta influenciado por la religión.

A mi personalmente me han ayudado las palabras que dice la Biblia en el Salmo 72:12-14.

Si algún lector tiene interés en saber que dice este Salmo puede buscarlo en su propio ejemplar de la Biblia.

Sabor a ti



Tienes, mi amor, sabor y olor de otoño
que me saben a nuevos y a distintos
a pesar de ser harto conocidos
son sabores que vuelven cada año

pero que en ti son siempre como estreno
en tu piel el olor de los limones
me hace brotar un mundo de emociones
noto en tus ojos brillo de un buen vino

en tu lengua el sabor de la canela
en tu tacto lo untuoso de la miel
en tus labios dulzor de mandarina

siento calor de hogar con tus abrazos
de aromas de castañas al asarlas
de bizcochos con nueces recién hechos

De madre a madre


Ayer, en el blog de C.S. Peinado, se publicaba y pedía la difusión de la siguiente carta que la madre de una víctima de ETA dirige a la madre del asesino de su hijo:


"DE MADRE A MADRE:

Vi tu enérgica protesta delante de las cámaras de TV, en la reciente manifestación en favor de la reagrupación de presos y su transferencia a cárceles cercanas a sus familiares, y con mejores prestaciones.


Vi cómo te quejabas de la distancia que te separa de tu hijo, y de lo que supone económicamente para tí, ir a visitarlo como consecuencia de esa distancia.


Vi también toda la cobertura mediática que dedicaron a dicha manifestación, así como el soporte que tuviste de otras madres en la misma situación y de otras personas que querían ser solidarias contigo, y que contabas con el apoyo de algunas organizaciones y sindicatos populistas, comisiones pastorales, órganos y entidades en defensa de los derechos humanos, ONGs etc. etc.


Yo también soy madre y puedo comprender tu protesta e indignación.
Enorme es la distancia que me separa de mi hijo. Trabajando mucho y ganando poco, idénticas son las dificultades y los gastos que tengo para visitarlo. Con mucho sacrificio sólo puedo visitarlo los domingos, porque trabajo incluso los sábados para el sustento y educación del resto de la familia. Felizmente, también cuento con el apoyo de amigos, familia, etc.

Si aún no me reconoces, yo soy la madre de aquel joven que se dirigía al trabajo, con cuyo salario me ayudaba a criar y mandar a la escuela a sus hermanos menores, y que fue asaltado y herido mortalmente a balazos disparados por tu hijo.

En la próxima visita, cuando tú estés abrazando y besando a tu hijo en la cárcel, yo estaré visitando al mío y depositándole unas flores en su tumba, en el cementerio.

¡Ah! Se me olvidaba: ganando poco y sosteniendo la economía de mi casa, a través de los impuestos que pago, tu hijo seguirá durmiendo en un colchón y comiendo todos los días. O dicho de otro modo: seguiré sosteniendo a tu hijo malhechor.

Ni a mi casa, ni en el cementerio, vino nunca ningún representante de esas entidades (ONGs), que tan solidarias son contigo, para darme apoyo ni dedicarme unas palabras de aliento.

¡Ni siquiera para decirme cuáles son MIS DERECHOS!

¡Si estás de acuerdo con esta carta, hazla circular!

Quizás entre todos, podamos revertir estos valores que existen en nuestro país, donde los delincuentes, ladrones, terroristas y corruptos tienen más derechos que los ciudadanos honrados y trabajadores, que sólo queremos vivir en paz".

La reproduzco y, por mi parte, vaya este modesto soneto como homenaje a todas las víctimas y como petición para que se acabe ya, para reiterar que nada se soluciona con violencia y que nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie:

Con el alma rota un domingo más,
bañando con mis lágrimas las flores,
que dejaré a la sombra de un ciprés,
en el jardín del que no saldrás jamás,

camino, hijo, hacia nuestra cita,
a la de hablarte y tú no responderme,
adonde tú no podrás abrazarme
por más que yo repita la visita

a ti no vendrá nadie a esposarte
de esa cárcel que moras no se sale
yo, hijo mío, jamás podré besarte

porque el tiro en la nuca que te dieron
te arrebató de golpe los derechos
que tienen los que tu vida truncaron.

Con Q de...


Sigo, mi Amor, con el alfabeto del amor y hoy te hablaré de la letra Q, de la de Querer, de la de quererte a ti, de la de amarte para siempre y para después de siempre.

Y no es sólo querer, mi vida, hay muchas más cosas con Q que son de amor y que nos conciernen, como:

Con Q de Quitar, porque eso me lo haces tú, me quitas los miedos, la ansiedad, hasta los dolores parece que desaparecen con tus caricias.

Con Q de Quemar y es que, Amor, me quemo al tocarte porque eres el fuego ardiente en el que quiero siempre perecer y renacer de mis cenizas cual Ave Fénix.

Con Q de Quorum, del que hacemos tú y yo porque estando los dos ya está todo.

Con Q de Quedo, de como me dices tantas veces te quiero tan bajito que sólo lo puedo oír yo, con esa voz que me hace estremecer y me provoca tantas sensaciones que no sería capaz de describir.

Con Q de Quieta, de eso que no soy capaz de estarme si te tengo cerca porque se me van las manos hacia ti como si fueras imán y yo metal.

Con Q de Quid pro quo, del toma y daca que somos tú y yo, del tal para cual y nuestra reciprocidad, del amor que me das y te doy, del que te doy y me das.

Con Q, de Quilate, porque, de tener que hacerlo, así te pesaría yo, como la piedra preciosa que eres para mí.

Con Q de Quebrada, de como me quedaría si tú me faltaras pero sé que eso no ocurrirá porque Él, que sabe de la intensidad de lo nuestro, no lo permitirá.

Me he tirado al anís


Soy una gran aficionada a la cocina, me encanta cocinar, me relaja y no me cuesta nada y me lo paso divinamente haciéndolo, el único problema que le veo es que luego me lo como y terminaré cayéndome de la cama por los dos lados, salvo que haga riñones al jerez, caracoles o guarrada similar de las que no me gustan pero cocino para ellos (porque soy muy "sufrida").

El caso es que en este tiempo, cuando empieza a hacer fresquito, a mí me apetecen más los bizcochos y demás dulces caseros y, como se preparan en un momento, pues más motivo para hacerlos. Hasta ahí normal, tampoco es tan raro hacer un bizcocho diario o cada dos días, pero lo que sí es raro es que llevo unos 15 días que me ha dado por hacerlos todos con anís y, exceptuando uno de chocolate y unos bizcochos borrachos que hice el otro día, llevo haciendo bizcochos de anís, "aguardentaos" (una especie de mantecados típicos de mi tierra), tortas de aceite, etc. algo así como a destajo.

Cómo me habrá dado de fuerte el asunto que el otro día dije en casa: "me va a hacer falta anís, que se me está acabando la botella" y, visto lo visto, me trajeron una caja y otra de brandy, en total 12 botellas diciéndome así con guasa: "hala, para que no te falte, tírale". No sé si preocuparme...

El ingrediente secreto


El bizcocho enfriándose, la carne con sus patatitas preparadas hasta que fuera la hora de meterla al horno, el almíbar con brandy para emborrachar el bizcocho al fuego, los mejillones y la cebollita y los pimientos fritos para los tigres enfriándose y yo con las manos ocupadas haciendo la bechamel y ha llegado ella.

Y yo hablándole y diciéndole: "ehhh, ni acercarte que se me pega la bechamel" y ella erre que erre, venga a dar vueltas y yéndose al bizcocho, y yo con mi bechamel y girando la cabeza como la niña del exorcista y poniéndola verde y diciéndole que se fuera.

Pero ella ni caso, a lo suyo, ahora a asomarse al almíbar y yo en voz alta y acordándome de toda su familia: "mala bomba te caiga, mira si te ahogaras en el almíbar y te recito lo de Samaniego, lo de por golosas murieron presas de patas en él..." y me ha hecho caso y entonces se ha ido a por la carne, el caso es meter la nariz en todo y yo igual, casi a grito pelado con ella, y al final consiguiendo que no lo tocara, porque una cosa es preparar otro almíbar y otra tirar la carne.

Y luego, para rematar la faena, se ha venido a la bechamel y ahí yo ya no podía más y le he dicho: "tú vacílame que aún vas a ser hoy el ingrediente secreto, por tonta el haba".

Entonces, sólo entonces y bajo amenazas de muerte, me ha hecho caso y se ha ido por la ventana por la que había entrado, justo cuando yo había terminado la bechamel y estaba echándome mano al mocasín para cargármela con toda la alevosía que fuera posible.

Ella, la cotilla impertinente, era una mosca y yo me las cargo a golpe de mocasín porque son inmunes al insecticida y tengo narices a morirme yo antes que ellas. Luego, se limpia la zona donde ha sucumbido con lejía o amoníaco y hasta la próxima, a esperar a los parientes que vienen a su funeral.

Después, cuando me han preguntado con quién hablaba, yo muy digna he respondido: "¿estáis tontos o qué, con quién voy a hablar si estaba sola?".

Ahora es el Tiempo


Se acerca cada vez mas el sol
a los corazones de los hombres
a algunos les quema y deja ampollas por fuera
a otros, les hace cenizas por dentro
a todo lo antiguo
para que las semillas se nutran
y den frutos nuevos

Ahora es el tiempo de coger por asalto
el corazón de los seres
y , sin compasión,
secar las lágrimas de los que sufren
para que encuentren dentro de si
un arma
que sin punta ni fuego
acabe de un golpe
con la ignorancia del ego

Cada cual en su papel recibe su premio
aquel que ha merecido a traves de los tiempos

Aunque el olvido vaya agotando tus pies
y las lágrimas de tus ojos llorosos puedan borrar la fe en ti,
recuerda,
que siempre el mundo quedara testigo
de tu andar en la tierra.

¡ Camina!
Ve poco a poco
más allá de cualquier dualismo
encuentra la luz que guía tus pasos
destierra la pereza de tu cuerpo cansado
y sumérgete en la alegría del Todo
que comparte sin hacer diferencias

Que tu forma de hacer
la dicten las estrellas
y así alcances el corazón de tu ser
a traves de ellas.

¿A que me voy a un convento?


¿A que me voy a un convento? es una frase que digo yo de vez en cuando en casa pero que jamás cumpliría. Empecé a usarla hace muchos años cuando saltó la noticia de que en ciertos conventos alquilaban celdas, en plan vacaciones, para personas que quisieran disfrutar de tranquilidad. Así que, cada vez que en casa se ponen un poco plastas (y muchas veces sin ponerse), les amenazo con irme y les digo: "¿a que me voy a un convento?".

Y que conste que no soy yo sola la que lo dice porque, sin ir más lejos, Mayte es muy aficionada a decir algo parecido, aunque ella dice monasterio en lugar de convento y, "por su culpita", incluso escribí lo del monasterio rosa.

Pero, volviendo a mí, ahora no se lo digo a mi familia, se lo digo a Blogger, porque llevo 15 días que me tiro de los pelos con mi cuenta. Resulta que voy un día a entrar y me sale un mensaje de Google diciendo que habían anulado mi cuenta por una actividad excesiva (cosa que, a no ser que la cuenta tenga vida propia, no es cierta), conseguí recuperarla pero los problemas no terminaron ahí porque se borran mis comentarios en otros blogs incluso después de publicados, otros los detecta como spam y se me borra la lista de lectura, total o parcialmente.

Así que voy a utilizar la cuenta de reserva pero, como en esta no tengo lista de lectura, me tenéis que perdonar si no os comento en los próximos días porque tendré que hacerla nueva, eso si no me voy al convento.

Historia de lo nuestro



Voy a contar la historia de lo nuestro,
del amor que nos une para siempre,
de ese que, a veces, me provoca fiebre
tan sólo con acariciar tu rostro.

Voy a decir que somos uña y carne
y que jamás podremos separarnos
porque eso sería como morirnos
y es imposible para lo perenne.

Diré que, cuando pase mucho tiempo,
llegará un día en que no tengamos cuerpos
ellos serán ceniza en cualquier campo

pero también diré, cariño mío,
que nuestras almas volarán unidas
y tendremos la eternidad de premio.

El canto de la lluvia


Mecida por el canto de la lluvia,
te añoro como siempre que no estás
sin tí paso, mi amor, las horas muertas
duele tu ausencia, mi apatía es obvia

cierro los ojos y sueño despierta
abrazada imaginariamente a ti
y pienso en los fantasmas que abatí
sólo con la imaginación abierta

a tus caricias y a tus dulces besos
a tu forma de amar maravillosa
cuidando, Amor, por siempre mis desvelos

como una reina haciéndome sentir
te noto, Amor, aún sin estar conmigo
y eso, mi vida, para mí es vivir.





P.D. Llevo días con problemas con mi cuenta, primero me la anularon por una supuesta actividad excesiva, luego la recuperé y ahora la mayoría de mis comentarios los detecta el sistema como spam y no los publica. Si a alguien le ha hecho mi cuenta alguna trastada lo siento, pero me declaro inocente de lo que sea.

Pajaritos fritos


Aunque ahora ya no se ven en los bares porque están prohibidos, hasta no hace tantos años era muy normal ver unas fuentes llenas de pajaritos fritos que la gente apreciaba mucho como aperitivo.

Los pajaritos en cuestión eran, al menos en su gran mayoría, Tordos y a mí, que nunca me han gustado (en realidad ni siquiera me planteé nunca probarlos), me daba una penita tremenda de verlos ahí tan pequeñajos e imaginaba la indefensión de los pajaritos.

Pero eso era antes, ahora entiendo perfectamente lo de los tordos fritos porque son unos bichos de lo más cochino que tienen como afición coger aceitunas maduras y dejarlas caer en las terrazas, con lo cual lo ponen todo perdido. La culpa en realidad no es de los tordos, es de los Ayuntamientos a los que desde hace tiempo les ha dado por poner olivos en cualquier jardín o redonda o parterre donde vean un poco de espacio y, claro, como los pajaritos parece ser que hacen la estupenda dieta mediterránea pues se van al olivo, cogen la aceituna y luego se van a tu casa y te dejan a tí los huesos o la aceituna entera (dependiendo, supongo, de la habilidad del bicho para comer mientras vuela).

Esta mañana, sin ir más lejos, entre huesos y aceitunas había 35 en mi terraza, cosa que no tendría mayor importancia si los dejaran todos juntos pero no, ellos tienen que desparramarlos y poner uno aquí, otro dos metros más allá y el otro en la otra punta y manchar el suelo y los azulejos de la pared así que, desde aquí, le hago un llamamiento al "Defensor del Tordo" (seguro que lo hay) para que hable con los que me visitan y les digan que, o deponen su actitud y dejan de ponérmelo todo perdido, o me compro una escopeta de perdigones y me lío a tiros con ellos y los hago fritos porque, aunque la culpa sea del Ayuntamiento por poner olivos en la ciudad, tampoco puedo liarme a tiros con el alcalde y freírlo.

Me he cargado a la negra



Como sabe hasta el Tato (porque lo he puesto más de una vez), me he cambiado de casa y, aunque he tardado más que tardaron en construir El Escorial porque ni estoy para muchos trotes ni tenía prisa, ya puedo decir eso de "ya estáaaaaaaaaaaa", en realidad aún me falta amueblar una de las terrazas, cosa que no haré hasta la primavera porque esa es la que da al norte y no la vamos a utilizar ahora y así me da tiempo a hacer 20 proyectos distintos.

Estos días de mudanza he tenido que aguantar de todo, desde que si ahora no viene el del gas y mañana me falla el fontanero hasta que me perdieran parte de los muebles de los baños en una agencia de transportes pasando por la lata que me han dado mis hombres.

He soportado estoicamente y defendido mi inocencia con uñas y dientes cuando me han dicho, más que reiteradamente, que tengo algo así como el síndrome de Diógenes pero en fino y he tenido que estar más vigilante que un doberman porque, si me llego a descuidar, me hubieran llevado al trastero de todo, desde mantelerías y sábanas hasta parte de mi ropa.

Me han acusado (con alguna razón) de acumular vajillas, cristalería y sábanas y mantelerías bordadas en las que (palabras textuales de uno de mis hijos) "jamás en 26 años recuerdo haber comido" pero yo, aunque reconozco que tiene razón, le expuse las motivos por los cuales todas esas cosas no pueden acabar en el trastero y él, cabezota como una mula, erre que erre insistiendo y diciéndome: "pero ¿las vas a usar alguna vez?" y yo, acorralada, ya terminé por prometerle que síiiiiii, que las voy a estrenar todas (lo que no le dije es que las planchará él, así que, en cuanto pase por el trance de planchar su primera mantelería de hilo bordada seguro que cierra el pico para siempre).

También me han acusado ¿cómo no? del asunto de las sandalias y los bolsos, insistiendo como siempre en que para qué necesito tantos y ese largo etc. que siempre dicen la mayoría de los hombres que no entienden que nunca son suficientes. Así que, para callarles la boca, tiré un bolso y les dije: "hala, ahí tenéis el sacrificio, a partir de ahora calladitos o tenemos un problema".

Ha habido momentos en los que me he desesperado porque, francamente, ni yo misma entiendo cómo en los otros muebles me cabía todo y en estos, aunque me he dejado en la otra casa un montón de cosas porque la he alquilado amueblada, parecía que no cabían. Pero al final he conseguido organizarlo y guardarlo todo.

El momento de guasa lo tuve con mi madre (tiene demencia senil y digamos que va todo el día pegada a mí como un bebé) cuando, colocando mi ropa interior y mis camisones (ella lo sacaba de las maletas y me lo daba para guardarlo), salieron los bodys y alguna otra cosilla de lencería (de la que reconozco soy una forofa empedernida) y me preguntó: "¿oye y esto abriga?" y yo, mordiéndome la lengua y reprimiendo la carcajada, le contesté: "no mucho, mamá", cuando estaba a punto de decirle: "no, mamá, abrigar no abriga pero calienta" pero, afortunadamente, me callé a tiempo porque hay cosas que tampoco es plan que las vea una madre.

Sufrí y lloré con el momento uñas porque dossssssss veces he tenido que cortármelas porque me he roto alguna y, teniendo en cuenta que hacía 26 años y 3 meses que no me las cortaba (las de las manos, digo) al vérmelas de pronto cortitas me entró una depresión de caballo, a la par que una inutilidad tremenda porque no sé hacer nada con las uñas cortas. Y sé exactamente que me las había cortado hacía 26 años y 3 meses porque fue cuando nació mi hijo y, entre mi madre y mi tía, me convencieron para cortármelas diciéndome: "córtate esas uñas que vas a arañar al niño" y yo, primeriza, me las corté y suerte tuvo de que me crecen pronto porque, como al cortármelas me quedo inútil, jamás ha estado el pobre más en peligro que entonces.

Y hoy, cuando hemos terminado de colocar las últimas cajas, nos hemos cargado a la negra y la hemos tirado a la basura, para que luego digan que lo guardo todo (la negra es la muñeca hinchable que le compré a mi hijo para gastarle una broma, cosa que ya conté aquí y que, por si alguien no lo ha leído y quiere hacerlo, pongo al final).

Y ahora, en cuanto me hagan análisis y las tropecientas pruebas médicas que tengo pendientes y me espabile un poco, me voyyyyyyyyyyy unos días sola y me los dejo a los 4 aquí porque me tienen hasta el moño y necesito un respiro.

Más de 300.000






Anoche entré al blog y, mirando el contador de visitas, constaté que estábamos a punto de hacer las 300.000 visitas, en realidad faltaban 3 y, trasto como soy, le di 3 veces a reiniciar la página y capturé la imagen que ilustra esto, porque me hacía a mí ilusión, mira tú por donde.

Y ahora, poniéndome seria (al menos lo intentaré), quiero agradecer a todos nuestros lectores esa fidelidad que nos regalan y a todos ellos, a los poquitos que nos comentan y a los muchísimos que nos leen desde 121 países diferentes, darles las más encarecidas gracias.

Yo antes escribía mucho más, incluso había días en los que llegaba a poner dos o tres post, pero ahora es que no puedo, sencillamente no me dan mis manos para tanto aunque la cabeza me bulla de ideas. Tampoco respondo ya a los comentarios por el mismo motivo, porque mis manos se quejan y tengo que dosificarme, pero sí quiero que sepáis que os llevo a todos en mi corazón y que, aunque parezca una tontería, me emociona cada una de las visitas que recibimos, que me enorgullece meterme por ahí a las estadísticas del blog y ver que un escrito mío lo han pinchado más de 17.500 veces y que, aunque no os conozca personalmente y probablemente no lo haga nunca, os quiero mucho.

Llevaba días queriendo escribir algo un poco especial para celebrar un poco lo de las 300.000 visitas, en realidad lo bueno hubiera sido hacer algo entre Manasés y yo, ya que somos algo así como "los últimos de Filipinas" pero, como no nos ha dado tiempo, a continuación pongo nuestra versión a dúo de Torquemada que pusimos en el otro blog y, de paso, mi querido Manasés, aprovecho para recordarte que la historia a dúo nos espera, así que elige otro personaje y vamos a darle un repasito juntos.

Torquemada:
(Prosa de Manasés y verso de María)

Corría el año 1483, reinaban en aquel tiempo los reyes católicos, Isabel y Fernando en el reino de España. Para ese tiempo fue nombrado inquisidor general, un fraile dominico llamado Tomás de Torquemada. Este señor, por llamarlo de alguna manera, era, irónicamente, descendiente de judíos. La idea era conservar la pureza de la fe católica, pero su crueldad para los sospechosos de la fe no tuvo límites.

En aquel entonces el vicario de cristo era el Papa Sixto IV, quien elogió al fraile por, según el: “haber encaminado vuestro celo a esas materias que contribuyen a la alabanza a Dios”.

A final del siglo quince
con Isabel y Fernando,
Los Católicos, reinando
hubo un fraile un poco lince

de Isabel fue confesor
de joven allá en Segovia,
luego, gracias a su labia,
fue nombrado Inquisidor

y este fraile dominico
descendiente de judíos
la tomó con los impíos
y se volvió paranoico

siendo Papa Xixto cuarto
le alababa su crueldad
su falta de humanidad
y las torturas de infarto

Con el tiempo se murió y su sucesor, el Papa Alejandro VI, asustado por los excesos de Torquemada, trató de minimizar su poder mediante el nombramiento de otros inquisidores, pero no le sirvió de mucho, el fraile continuó con su poder absoluto durante 15 años, se cree que mas de 114.000 fueron sus victimas, de las cuales, según los registros existentes, 10.200 terminaron en la hoguera y, según la Enciclopedia Británica, fueron miles las personas que huyeron a otros países sin contar los que fueron encarcelados, torturados y desposeídos de sus bienes.

Cuando el Papa se murió
y le sucedió Alejandro
quiso anular el engendro
que su antecesor "parió"

más tanto era su poder
que quince años más siguió
y más de cien mil apresó
y mucho hizo padecer

algunos fueron libertos
de sanbenito cargados
y sus bienes requisados
mas unos diez mil doscientos

terminaron en la hoguera
murieron asados vivos
ante pueblos efusivos
que exhibían necia ceguera

y callaban y gozaban
viendo morir a esta gente
en nombre, supuestamente,
de la fe que promulgaban


Parece ser que este personaje estaba convencido que su labor era parte de su servicio a Cristo, cosa que hacía por la sencilla razón de que la doctrina de la iglesia católica justificaba sus actos.

Cristo, sin embargo, ya advirtió que el celo mal dirigido incluso llevaría a muchas personas a matar gente inocente, imaginando que estaban rindiendo servicio sagrado a Dios. (Juan 16:2) “Los expulsarán de la sinagoga. De hecho, viene la hora en que todo el que los mate se imaginará que ha rendido servicio sagrado a Dios”.

Los métodos de Torquemada son una fiel muestra de las consecuencias de un celo mal conducido, endurecido por la intolerancia.

En su libro Vicarios de Cristo. La cara oculta del Papado, Peter De Rosa dice de los inquisidores: “En nombre del papa, fueron los responsables del asalto más atroz y prolongado contra la dignidad humana de la historia de la humanidad”.

El tío estaba convencido
de la barbarie que hacía
"Yo sirvo a Cristo", decía
pues para ello he nacido

Cristo ya lo había advertido
pues dijo en la Biblia Juan
que tiempos malos vendrían
y, creyendo haber rendido,

a Dios servicios sagrados
de la Iglesia expulsarían
y más tarde matarían
a inocentes acusados

y la Iglesia, equivocada,
justificaba sus actos
pues, envuelta en grandes fastos,
prepotente y ofuscada

se alejó de la verdad
y se volvió intolerante
tan corrupta y tan distante
que olvidó la dignidad

y, en el nombre de la fe,
"luchando" por protegerla
hicieron una gran burla
del mandato de su "Jefe"

El 10 de diciembre de 1948, se publicó la carta de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por las Naciones Unidas. En su artículo 18 reconoce el “derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”, lo que incluye la libertad de cambiar de religión, así como de enseñarla y practicarla.

Aunque muchos católicos se lamenten ahora de la intolerancia religiosa de hace mas de 500 años, ¿ha cambiado algo?. Ya no se quema a la gente en la hoguera, pero muchos llamados cristianos siguen violando y matando a los fieles de otras religiones. Esa intolerancia no agrada a Dios. De hecho, Jesucristo, el único que refleja a la perfección la personalidad de Dios, declaró: “En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí” (Juan 13:35).

Con los Derechos Humanos
libertad de religiones
pensamiento y opiniones
en teoría ya tenemos

ahora muchos se lamentan
de la "Santa Inquisición"
sus "actos de contrición"
no quieren que se repitan

más la triste realidad
es que, aunque ya no se quemen,
muchas personas padecen
muertes y cautividad

persecuciones y odios
por creer a su manera
por tener como bandera
sus creencias y a su Dios.



Gracias, de nuevo, muy encarecidamente.

DESPIERTA


¿Qué es la vida? eso es lo que me pregunto, ¿acaso es una neblina que cuando despunta el sol desaparece?

¿Quizás es una sombra que pasa rápidamente y sin darnos cuenta va dejando atrás un vacío lleno de sufrimiento?.

¡Sí¡, ¿qué es la vida si no te tengo?. ¿Qué puedo hacer si me faltas?. ¿Qué esperanza tengo si tú no estás?

Voy pasando, entre tinieblas, y me encuentro ante una densa oscuridad, me ahogo y siento que no me llega el aire a los pulmones.

Finjo que todo es normalidad, sé que debo callar, sé que este vaso que tengo entre mis dedos esta lleno del liquido de la desesperanza, porque no te tengo.

Quiero despertar de esta pesadilla y al despertarme encontrarte a mi lado. ¡Te despertaré ansioso!.

Te miro y te grito: "¡despierta ya!". Toco tu cuerpo y te siento fría, debe ser la escarcha que entró por la ventana. Y te cubrió como un manto. Sí, un manto de muerte.

No respondes a mis llamadas, poso mis labios sobre los tuyos, esos labios que tantas veces te han hecho vibrar.

Quiero que despiertes, que sientas el anhelo de tu amado.

Te llamaré por tu nombre, sé que tu me responderás.

¡Despierta ya¡, sé que estás deseando que te rodee con mis brazos, sé que estas deseando volver a contemplar a tu amado.

Si te vas quiero irme contigo, vagaremos por las oscuras tinieblas.

Nos prometimos eternidad, nos prometimos vida, me prometiste que me harías gozar con tu cuerpo para siempre. Ese gozo que los dos nos daríamos eternamente el uno al otro.

Sé que esta noche yo te llamare por tu nombre y tu me responderás.

¡Despierta ya!

Hola mi amor, yo soy tu bruja



Esta noche es la de Halloween
y tengo previsto disfrutarla,
te advierto que te he elegido como víctima,
como una niña me disfrazaré
y seré la bruja que te llamará a la puerta,
seré la de la calabaza iluminada,
la que irá a proponerte "trick or treat",
pero yo quiero una noche diferente,
quiero que no tengas golosinas para el trato
y que tengas que ceder a mi chantaje,
yo te propondré mi trato,
tú accederás como si tuvieras miedo,
entraré a tu casa con mi escoba,
apagaremos el resto de las luces,
sólo quedará la de mi calabaza,
tenue y oscilante por la vela,
y entonces...
tú serás para mí una golosina,
la que debiste tener para la bruja,
te recorrerán mis labios con ahínco,
te someteré al hechizo del amor,
comerás bombones de mis labios,
seré yo también tu golosina,
pasaremos la noche recorriéndonos,
amándonos como si se acabara el mundo,
hasta que nos llegue un nuevo amanecer
y, cuando salga el sol, mi amor,
y se acabe lo del "Truco o Trato",
inventaré un motivo para otro
y pasaré de bruja a ser tu reina

Nuestro otoño


Si tenemos la vida dividida en estaciones

ha empezado, mi amor, nuestro primer otoño,

el que va a durarnos veinticinco años,

los mismos que duraron la primavera y el verano,

porque, recuerda, tienen que ser cien

pero tú y yo tendremos un otoño diferente,

al nuestro no se le caerán las hojas,

nuestro otoño tendrá el olor del mosto,

el perfume de la tierra tras la lluvia,

tendrá esas gamas de color dorado

que hace mágicos los árboles y bosques,

conservará nuestro otoño ese calor

de los rayos de sol acariciantes

y, cuando al cabo de los años, pase

nos quedarán los veinticinco del invierno,

que serán preludio de la eternidad.

El monasterio rosa


Hoy he recordado que, hace exactamente un año, terminé de publicar un escrito que puse en varias entregas titulado "El Monasterio Rosa", fue algo que surgió de varios comentarios a otros escritos anteriores y con el que, francamente, me reí mucho escribiéndolo. Así que, como sigo con mi mudanza (termino la semana que viene sin falta viva o muerta) y no me da tiempo a escribir lo reproduzco de nuevo porque, quizás, me decida a continuarlo (se me ocurren muchas ideas locas al respecto):

"Este es el que hace no sé cuantos berenjenal en el que me meto yo aquí por no saber tener la boquita cerrada y entrar al trapo al primer comentario (esta vez la culpa es de Mayte que fue la que empezó). Pero digo yo, si escribí de "Física cuántica", de "La Vida Social del Bonobo", de "La Vida Social de las Amebas", de "La Selva del blog" y no sé cuantas tonterías más, todo ello como consecuencia de algún "reto" vía comentarios, ¿por qué no voy a escribir de un Monasterio?, vamos ¡hasta ahí podíamos llegar!, así que, como cada vez que me tiro a la piscina, estoy con la pantalla en blanco y la cabeza en ebullición.

Tengo, que yo recuerde, que introducir en el relato del Monasterio en cuestión, pajarracos, cerdos, mayordomos, escoceses, frailes, monte, huerta y el color carmesí, así que, mézclese, agítese, buen potingue y a la olla, es decir, allá voy y salga el sol por donde salga y mis disculpas por delante:

Había una vez un Monasterio moníiiiiiiiiiiiisimo de la muerte porque nada en él era "normal". Resulta que, en sus inicios, aquello no era un monasterio sino lo que se llamaba una casa solariega situada en las faldas de Ricote, en la Sierra del Segura.

La casa pertenecía a una señora mayor, virgen y soltera, muy religiosa ella, y cuyo único heredero era un sobrino al que ella calificaba de muy "crápula". La señora, a las puertas de la muerte, mandó llamar a su amigo el notario y le dijo: "Pepe, toma nota que le voy a hacer un "regalito" a título póstumo a mi sobrino para que no me olvide nunca". Y Pepe, el notario, tomó nota e hicieron el siguiente codicilo porque la mujer no tenía el cuerpo para ir de notarías:

"Yo, María Esperanza Espinosa de los Olivares y Figueroa, en pleno uso de mis facultades mentales, dispongo por el presente codicilo que todos mis bienes deben pasar íntegramente a mi sobrino, D. Borja Mari Espinosa de los Olivares y Pérez de los Cobos. Para ser beneficiario de ellos, será condición sinequanon que mi sobrino transforme la casa solariega de la Sierra de Ricote en un monasterio, reformando a su costa cuanto fuere necesario para ello y que dedique la huerta, los corrales y montes adyacentes a la casa para uso y disfrute del Monasterio y cuantos religiosos moraren en él".

Estaba cantado que la moribunda había leído a Mihura y su "Ninette y un Sr. de Murcia" y le gustó , si se descuida el sobrino Borja Mari le deja hasta una biblioteca religiosa.

A la mañana siguiente falleció la señora y se instaló el féretro en el salón de la casa y Borja Mari, como único pariente, se dispuso a recibir las condolencias de todos los asistentes. Uno de los primeros en llegar fue Pepe, el Notario, y Borja Mari, temiéndose alguna sorpresita de su tía, aprovechó un momento para decirle: "Pepe, por Dios, adelántame algo del testamento de mi difunta tía que estoy en un ay, miedo me da que se le haya ocurrido que me case para poder heredar" y Pepe, aguantando una sonrisa porque tampoco era plan que estaban en un velatorio y él era un tío serio, le dijo: "No, Borja Mari, descuida que no te tienes que casar para heredar".

Borja Mari respiró hondo y creyó haberse librado de lo que más se temía: "que su tía le obligara a casarse para heredar" pero no sabía el pobrecito la que le esperaba.

Pasó el día recibiendo las condolencias de todo el pueblo, salvo una pequeña escapada que pudo hacer a la cocina para, allí mismo, tomarse una taza de caldo de gallina que es lo que a Jacinta, la vieja criada que acompañó a su tía durante toda su vida, le pareció que era lo apropiado para un luto, que hay situaciones en las que, según Jacinta, tampoco se va a poner uno a hincharse a comer lo que le apetezca, un respeto a los muertos por favor.

De hecho cuando, al poco rato de fallecer la tía, Borja Mari bajó a la cocina con intención de tomar un tentempié, se encontró con Jacinta retorciéndole el cuello a dos gallinas y diciéndole a La Pepa (cocinera y lavandera de la casa) que hiciera con ellas un caldico bien espesico y el pobrecito, viendo la mirada de ella, tragó saliva y pensó que igual un día de semiayuno tampoco era para tanto.

Borja Mari le tenía miedo a Jacinta de toda la vida, más de una vez cuando, siendo pequeño, venía a pasar las vacaciones a casa de la tía, salió corriendo por los pasillos de la casona al verla. Jacinta era una de esas mujeres a las que, como en el chiste, le dijo la comadrona a su madre al nacer: "acabas de tener una soltera", tan poco agraciada era la probetica, coja, vizca, bigotuda, mellada, encorvada y con una mala leche que ya no se sabía si era congénita o adquirida a lo largo de su vida, una cosa como el jorobado de Notre Dame pero en mujer y huertana.

La pobre Jacinta empalmó un luto con otro y jamás se la vio con otro atuendo que un vestido negro y su delantal de medio luto como ella le llamaba, con unos bolsillos enormes, en uno de ellos un manojo de llaves, en el otro un rosario, una estampita de San Antonio, con el que, a pesar de su devoción, no debía estar en muy buenas relaciones porque con ella San Antonio de casamentero no ejerció, y un pañuelo de batista bien grande, de los de hombre. Eso sí, iba siempre muy limpia y con la ropa muy bien planchada y con su pelo recogido en un moño bien tieso, un rodete como ella le llamaba. Ella era algo así como un ama de llaves pero en plan rural, a tono con el entorno.

Iba a llegar la noche y con ella la casa se empezaría a llenar de gente y la explanada de la puerta de coches, por lo que Jacinta, gran amante del orden, le ordenó al Juaquinico que se quedara en la puerta y se encargara de que los aparcaran ordenadamente conforme fueran llegando. Previamente le hizo al Juaquinico bañarse y ponerse la ropa de ir a misa y, como si fuera domingo, porque los domingos era el único día que el Juaquinico se aseaba, le dio un trozo de estropajo de esparto y otro de jabón casero porque, según Jacinta, eso era lo único que podía sacar la roña y la peste a cabra y a cochino que echaba el Juaquinico.

El Juaquinico, que no entendía más que de cabras, cerdos, huerta y limoneros, se sintió incluso ascendido y, a falta de una buena gorra, una vez vestido con su ropa de ir a misa y con la piel roja por el estropajo, se caló el hombre la boina y se creía el rey del mambo pensado que, por una vez en su vida, iba a mandar él, aunque el mandato fuera algo tan simple como indicar dónde colocar los coches, pero es que el pobre Juaquinico no daba para más y, como lo único que había conducido en su vida era una mula mecánica que es como llamaba él al cultivador o motoazada que compró la "Señorita", pues lo de ver tanto coche "majo" la verdad es que le hacía hasta sentirse importante, ¡qué vida tan triste llevaba el probetico como le decía Jacinta!.

Y es que Jacinta en el fondo, muy, muy en el fondo, sentía un poco de aprecio por el Juaquinico, no en vano de jóvenes estuvieron tonteando y ella hasta pensó algún día casarse con él ante la Virgen de los Dolores. Pero todos sus sueños se vinieron abajo el día en que ella pensó hacer calostros, aprovechando que había parido una cabra, y arroz con leche y se fue, con sus jarras de aluminio en mano, al establo de las cabras y pilló al Juaquinico allí en una actitud...

Juaquinico pensaba en aquella tarde en la que Jacinta lo pilló haciendo aquello pero vio venir un imponente mercedes negro y, alejando de sí aquel pensamiento, se puso a dirigir el aparcamiento del coche.

Se bajó de él el director del Banco Hispano de Murcia, que llegó especialmente alarmado por si al "Señorito Borja Mari" le daba por sacar todo el dinero que heredara de su tía y llevárselo a algún banco de Madrid, así que al hombre le faltó llorar y por poco asfixia al pobre Borja Mari con el abrazo interminable que le dio para expresarle sus condolencias, y es que Borja Mari era un poquito enclenque aparte de, según Jacinta, un poco sarasa y raro, con esos pelos rojos que nadie en la familia tuvo jamás.

La casa ya estaba llena, entre las autoridades, los que habían venido de fuera y las comadres del pueblo en el salón dónde habían colocado el féretro de la "Señorita" no cabía un alfiler. Las comadres con el rosario en la mano, simulando que rezaban pero, en realidad, cuchicheando de todo y de todos, que si la mortaja no era apropiada, que si el Borja Mari debía llevar una cinta negra en el brazo, que si qué pena de joyas que llevaba la muerta, que si a Jacinta le había crecido la verruga de la nariz, aquello no tenía fin y ellas estaban en su salsa, eso sí, antes de cada crítica, decían aquello de: "Dios me libre a mí de meterme donde no me llaman pero digo yo que...".

Jacinta, que en realidad ejercía de "anfitriona" del velatorio, pensó que las doce de la noche era una buena hora para ofrecer un tentempié a los presentes que, al fin y al cabo, iban a pasar toda la noche velando a la "Señorita", así que dispuso en la salita de al lado una mesa con un mantel muy bien planchado y almidonado y, sobre ella, unas cuantas viandas y bebidas que ella consideraba que eran lo suficientemente serias para un velatorio y lo suficientemente consistentes como para hacer más llevadera una noche en vela.

Cuchicheando, les fue diciendo a las comadres que podían pasar a tomar algo y le dijo lo mismo a Borja Mari para que él se encargara de decírselo a los señores. Borja Mari, que estaba el pobre medio muerto de hambre, fue el primero, junto con Pepe el notario y el director del Banco Hispano, en ir a la salita y, al ver lo que había sobre la mesa, casi pierde los modales y se abalanza sobre ello.

Había puesto allí Jacinta unos rollicos de vino, mantecados de aceite, cordiales y un enorme bizcocho partido a cuadraditos, también había un gran termo con café, otro con leche, una botella de aguardiente, otra de vino dulce de Ricote y el Agua del Carmen por si le daba algún soponcio a alguna señora, cosa que solía ser muy típica en los velatorios.

De pronto se oyó un grito del Juaquinico seguido de un gran revuelo y el cuchicheo aumentó indecorosamente de volumen, salió Jacinta, dispuesta a poner orden, y se dio de bruces con lo más extraño que había visto en su vida, un hombre con falda escocesa y pelirrojo. A la pobre por poco le da un "colapsico", que es como llamaba a ella a un vahído, y le tienen que dar Agua del Carmen.

El caballero de la falda era, como es lógico, un escocés. Entró directamente hacia Borja Mari y pronunció unas palabras que le dejaron helado, a él y a Pepe el notario que también hablaba algo de inglés, le dijo: "¡Hello my son!" y casi lo desarma con el abrazo que le dio.

Borja Mari, entre lo apretado del abrazo, el día de semiayuno, y el que un escocés le dijera en el velatorio de su "tita" "hola hijo mío", empezó a sentirse mareado y no atinaba el pobre a contestarle al escocés.

Pepe, el notario, que sabía por dónde iba el asunto, decidió coger el toro por los cuernos y se encerró en el despacho con el escocés y Borja Mari y empezó a contarle a este su verdadera historia.

Borja Mari siempre había creído que era hijo del hermano de su "tita" y su esposa, fallecidos ambos en un accidente al poco de nacer él, pero nada más lejos de la realidad, él era en realidad hijo de la "tita", a la que se le suponía virgen y santa, y del escocés que se acababa de presentar en la casa.

Cuando consiguió recuperarse lo suficiente como para hablar, empezó a interrogar a ambos y consiguió saber que él en realidad fue fruto de un susto de su "tita" quien, en un viaje a Escocia en su juventud, hizo una travesía por el lago Ness y, creyendo ver a Nessie, se asustó tanto que cayó en los brazos del capitán del barco y, un ratito después, en su cama. Del "susto" nació a los 9 meses un niño enclenque (porque la tía llevó una faja durante todo el embarazo por la cosa de disimular) y pelirrojo, herencia de sus antepasados escoceses, y, como la "tita" seguía soltera y se la suponía entera, se acordó en la familia adjudicarle el "susto" a la cuñada que era estéril, ya que no pudo casarse con el escocés porque él ya era casado.

Como sus padres oficiales fallecieron, Borja Mari fue criado en la casa de su "tita" por ella y por Jacinta y, posteriormente, como buen "señorito" se le envió a estudiar a Madrid para hacerle un hombre de provecho.

Borja Mari lo intentó, todo hay que decirlo, pero se encontró con el problema de que le sobraban dos cosas para llevar a cabo su misión: "dinero y libertad", le sobraba dinero porque la "tita" no quería que a su nene le faltara nada y le sobraba libertad porque, una vez fuera de las garras de Jacinta, el pajarito empezó a volar solo y a saborear las mieles de las fiestas y, como estuvo tanto tiempo reprimido, cuando se soltó el pelo estudiar estudiaba lo justito, eso sí, se volvió un "pijo" de cuidado a la vez que descubrió que a él las mujeres ni fú ni fá, vamos que con la "tita" y Jacinta había tenido bastante.

Borja Mari descubrió también aquella noche, por un lapsus de Pepe el notario que había abusado ya del aguardiente, que su "tita" no había sido la santa mujer que él suponía sino que, durante muchos años, tuvo "temita" con Pepe, cuyas frecuentes visitas todo el mundo atribuía a que, aparte de notario, era el administrador de la "tita".

Pepe, con buen criterio y ayudado por lo que se había bebido, consiguió aplacar a Borja Mari diciéndole que al día siguiente, justo después del funeral, procedería a la lectura del testamento, a la que también asistiría el escocés, y que, una vez leído, se le darían todas las explicaciones que necesitara y, para no dar lugar a protestas, se llevó a Borja Mari y al escocés al velatorio.

Aquello fue un desmadre, ese velatorio se iba a recordar en Ricote por muchos años gracias a las comadres que, rosario en mano, ya ni se molestaban en disimular que rezaban, directamente cuchicheaban y miraban al escocés. Algunas no habían conocido varón alguno y, entre la buena planta que tenía el hombre y lo de ir enseñando las rodillas, los abanicos tuvieron que hacer acto de presencia para aplacar los calores de algunas y ellas, expertas en el arte del disimulo, decían de vez en cuando: "Ay, Señor, Señor, no se acaba este año el veranico de los membrillos".

Lo mejor vino cuando "el membrillo", o sea el escocés, se quedó dormido de madrugada en una de las sillas y se le abrió un poquito la falda y mostraba un cacho considerable de muslo, ahí fue cuando ya se desmadraron los abanicos y los cuellos de algunas. D. Antonio, el médico, también presente en el velatorio, sonreía para sus adentros y elucubraba sobre la cantidad de ellas que irían al día siguiente a su consulta aduciendo que les había dado un "mal aire" y les dolía el cuello.

Jacinta, que se había ausentado por un rato a la cocina para reponer el refrigerio y controlar al Juaquinico, entró de nuevo en el salón dónde estaba el féretro y, al ver el espectáculo, se persignó 3 veces seguidas y salió corriendo escaleras arriba a buscar un manto de los de luto para que alguno de los caballeros presentes tapara al escocés. Mientras buscaba el manto, Jacinta, conocedora de la historia del escocés y la "Señorita", casi se explicaba entonces que el "ama", que es como ella la llamaba, hubiera caído en las redes de aquel hombre pues si, con los ochenta años que ella le calculaba, era un hombretón ¿qué no sería de joven?. Por un momento Jacinta se imaginó junto al escocés con un corsé, medias de rejilla y zapatos de tacón como los que, en tiempos, usaba la "señorita" y ella tuvo también que sacar el abanico y, como las otras, pensó para autoabsolverse en lo que duraba ese año el "veranico de los membrillos".


Por fin se dio sepultura a la "Señorita" y Borja Mari, agotado por la noche en vela, las emociones y las interminables condolencias que había recibido se fue a casa para comer, acompañado por Jacinta, Joaquinico y La Pepa, y descansar un poco antes de las 4, hora en la que habían quedado con Pepe para la lectura del testamento de la "tita". Pepe, a instancias de su mujer, que ostentaba el dudoso honor de ser la cotilla mayor del pueblo, había invitado al escocés a comer en su casa y durante la comida asistió al interrogatorio al que la arpía su mujer, utilizándole a él de intérprete, le sometió.

Llegaron las 4 de la tarde y en el despacho de Pepe se reunieron con él Borja Mari, el escocés y Jacinta y, sin más dilación, se produjo a la lectura del testamento. Las disposiciones eran las esperadas y Borja Mari, al comprobar que Pepe no le había engañado en lo de casarse y que, aparte de un legado considerable para Jacinta y un detalle para La Pepa y el Juaquinico y otro para el escocés, a quien dejó el vestido que llevaba cuando "el susto", todo era para él, empezó a suspirar y a respirar tranquilo.

No obstante, aún no había terminado el pobre Borja Mari de empezar a relajarse cuando Pepe anunció: "Hay más, hay un codicilo".

El codicilo, como ya sabemos, decía:
"Yo, María Esperanza Espinosa de los Olivares y Figueroa, en pleno uso de mis facultades mentales, dispongo por el presente codicilo que todos mis bienes deben pasar íntegramente a mi sobrino, D. Borja Mari Espinosa de los Olivares y Pérez de los Cobos. Para ser beneficiario de ellos, será condición sinequanon que mi sobrino transforme la casa solariega de la Sierra de Ricote en un monasterio, reformando a su costa cuanto fuere necesario para ello y que dedique la huerta, los corrales y montes adyacentes a la casa para uso y disfrute del Monasterio y cuantos religiosos moraren en él".

El pobre Borja Mari, cuando Pepe leyó eso, se quedó tan pasmado que si le pinchan no le sacan sangre. Se había hecho a la idea de venderlo todo e irse a Madrid, lejos de la perpetua mirada de censura de Jacinta y del pervertido del Juaquinico, lejos del olor a cabra, a cochino y a gallina que siempre emanaba este y que sólo conseguía mitigar en su presencia tapándose la nariz con el pañuelo empapado con la esencia del azahar de los limoneros que preparaba La Pepa cuando estaban en flor.

Recuerda el pobrecito las chanzas de Jacinta cuando, hace ya años, vino a pasar el verano y, enviado por la "tita" a darse una vuelta por sus fincas para que los jornaleros se fueran acostumbrando al "amo", se vistió de pies a cabeza con un look de Coronel Tapiocca, sombrero, brújula y navaja suiza incluido, que él se veía "monísimo de la muerte" y de lo más fashion y la muy borde le estropeó el estreno diciéndole que iba "amariconao" y que si se creía que estaba en la selva esa de los leones y que, entre los limoneros que pretendía visitar, el bicho más raro que podía encontrarse era una culebra y que, en caso de encontrarla, se la trajera que ya le haría ella un cocimiento con la piel para llevárselo a Madrid y tomárselo cuando se resfriara.

Ese día Borja Mari tomó conciencia de las veces que, siendo niño y estando resfriado, venía Jacinta a su habitación con un frasco de cristal ámbar sin etiqueta alguna y le hacía tragar cucharadas soperas de un líquido que sabía a rayos, supo en ese momento que lo que le había hecho tragar tantas veces era un cocimiento de piel de culebra y, sin poderlo evitar, le entraron los sudores de la muerte acompañados de unas fuertes náuseas, aún hoy no se explica como ese día fue capaz de salir a inspeccionar las fincas.

Recuerda también el trauma que le provocó el Juaquinico cuando, un día en que Jacinta lo mandó al gallinero a recoger los huevos, lo pilló en actitud más que cariñosa con "Caponata", la gallina que él tenía de mascota. Que se le acabaron las lágrimas llorando de la impresión que se llevó.

De pronto, en la notaría, algo parecido al odio empezó a aflorar en él y se prometió a sí mismo que se las iba a hacer pasar muy "putas" a Jacinta y al Juaquinico y sí, él no tenía más remedio que convertir la casa en monasterio, pero se iba a enterar su "tita", o su "mami" que ya no sabía ni como llamarla, de la idea que él tenía de un monasterio. Por primera vez en su vida, Borja Mari se sintió lleno de energía y con los redaños suficientes, esos que Jacinta decía que no tenía, para tomar las riendas de su vida y demostrarle a los demás quien era el "Señorito".

Borja Mari volvió a casa acompañado del escocés y, dejando a este con un whisky en la sala pequeña, se encerró en el despacho y llamó a Madrid a su amigo Bernardito, decorador de profesión y amigo "íntimo", le contó todos los acontecimientos de los últimos días y, entre los dos, esbozaron un plan y acordaron que al día siguiente Bernardito y su socio Manolito se trasladarían a Ricote para inspeccionar la casa.

Satisfecho con la conversación mantenida con Bernardito y dispuesto a no dejarse pisar por Jacinta, Borja Mari se invistió de autoridad y, entrando en la cocina, le ordenó a Jacinta que preparara una cena consistente para él y el escocés, que el Juaquinico fuera matando un cabrito para asarlo para la comida de mañana porque vendrían invitados y que, de paso, le contara que la "tita" le había dejado en herencia dos cabras y tres gallinas y que podía seguir viviendo en la habitación que tenía al lado de los corrales mientras viviera. También le ordenó que preparara tres dormitorios por tiempo indefinido, uno para el escocés y dos para sus amigos, y que fuera pensando que, hasta nueva orden, serían 4 hombres en casa para comer.

A Jacinta le faltó tiempo para abrir la boca y quejarse de lo indecoroso que ella consideraba recibir visitas con la muerta aún caliente, que qué menos que esperar a la misa de los ocho días y todo lo que se le ocurrió decir. Borja Mari la dejó hablar y, cuando ella terminó de desahogarse, por primera vez en su vida actuó como si fuera el eco, que era el único con narices para replicarle a Jacinta, y le dijo: "Jacinta, aquí el "amo" soy yo y se hace lo que a mí me viene en gana y, si no te conviene, te vas a la casita del pueblo que te ha dejado mi tía en herencia y aquí paz y después gloria".

La Pepa, que también estaba en la cocina y siempre había querido y mimado a Borja Mari como si fuera un hijo, se reía para sus adentros y Jacinta no daba crédito a lo que estaba oyendo pero, en el fondo, muy en el fondo, hasta se sintió orgullosa de Borja Mari y, como siempre, le dio la vuelta a la tortilla y se dijo a sí misma: "mira que si después de más de 30 años que llevo diciéndole que está "amariconao" resulta que he conseguido hacer de él un "hombrecico" de provecho". Así que, consolándose con ese pensamiento y dispuesta a que alguien pagara el pato, se fue a buscar al Juaquinico para decirle lo del cabrito, lo de la herencia, reñirle por todo lo que se le ocurriera y algo más y a restregarle por los "morros" la casica que le había dejado la "señorita" en herencia y a dejarle caer que, de no haber sido por ser un guarro y un descerebrao, hubieran podido tener una vejez muy buena allí junticos los dos.

Por la noche, mientras cenaban, Kenneth, que así se llamaba el escocés, le contó a Borja Mari la historia completa del affaire que mantuvieron "la tita" y él y le informó de que habían mantenido correspondencia durante todo el tiempo y, ocasionalmente, alguna llamada telefónica. También le dijo que tenía una fotografía suya de cada año, las que la "tita" le mandaba hacer cada cumpleaños, y que siempre le quiso aunque nunca pudo ejercer de padre por deseo expreso de la "tita". Ahora acababa de enviudar y, al no tener más descendencia que él, sería también su único heredero. Al oír esto, Borja Mari casi se puso "ñoño", no en vano tenía una sensibilidad muy "femenina" y, levantándose, le dio a su padre un gran abrazo y dijo "daddy" (papi) por primera vez en su vida.

A la mañana siguiente, al bajar a desayunar vestido con un pantalón azul marino y una camisa rosa, Borja Mari le dio el primer disgusto del día a Jacinta, porque ella pensaba que el "señorito" debía guardar luto por lo menos un mes, pero lo de la camisa no fue nada porque, cuando a media mañana vio llegar un deportivo rojo a la casa y se asomó a abrir la puerta, por poco se cae en redondo al ver bajar a Bernardito y Manolito con sus respectivas vestimentas, el primero con un foulard rosa igualico, igualico que uno que tenía la "señorita" y el segundo con un cinturón plateado que parecía la corona de la hija del Remigio que fue "Reina de las fiestas" de la que Jacinta, cuando vio la foto, pensó que era igual de "pendón desorejao" que su madre en sus años mozos.

Una vez presentados Bernardito y Manolito y su "Daddy kenneth", se reunieron los cuatro en torno a un botella de vino tinto de Ricote y unas olivicas, unas tapicas de jamón salado en la casa y un plato de quesico de cabra del que hacía el Juaquinico y trazaron el plan para convertir la casa en un Monasterio, cumpliendo así la última voluntad de la "tita".

Acordaron convertirlo en un hotel restaurante llamado "El Monasterio Rosa", los camareros, camareras y el resto del personal irían vestidos de frailes y monjas, eso sí, en plan fashion y con diseños de Manolito. Con esta estratagema, técnicamente Borja Mari cumplía los deseos de la "tita" puesto que la casa se convertiría en un "monasterio" y la habitarían "religiosos" y, como los menús los harían con productos de la tierra, tanto la huerta como los corrales y el monte donde cazaba el Juaquinico, se dedicarían al servicio del monasterio, ello no obstante, invitaron a comer a Pepe, el notario, y durante la comida le pusieron al corriente de sus planes y consultaron su opinión. Pepe, al que le gustaba la idea de tener un hotelito a su disposición para cubrir cualquier "necesidad", no vio nada que objetar y además, como él mismo dijo ¿quién iba a impugnar el testamento?.

Por la tarde se pusieron manos a la obra y empezaron a llamar a albañiles, pintores, carpinteros y demás profesionales necesarios para convertir la casa en un hotel restaurante que imitara un monasterio.

En general se pusieron de acuerdo con todos rápidamente, aprobaron presupuestos, tiempos de ejecución, etc. pero Borja Mari se encaprichó de uno de sus proveedores, el Sr. García, al que le dio por llamar Garci y por arrimarse más de la cuenta cada vez que revisaban los catálogos de vajillas, maquinaria de cocina, manteles, toallas, ropa de cama y demás. El Sr. García hacía de tripas corazón y se escabullía como podía pero, como buen vendedor que era, al final hizo el agosto con el caprichito de Borja Mari y le vendió lo que necesitaba y algo más.

Los trabajos quedaron terminados en tres meses y la casa, por obra y gracia de la imaginación de Bernardito y Manolito, quedó convertida en un precioso monasterio y, gracias a los consejos del Sr. García, equipada con cuanto adelanto en materia hostelera había pero ocultos o disimulados para que mantuviera un aire monacal.

Durante esos tres meses, Bernardito y Manolito consiguieron lo que parecía imposible, le arrancaron varias sonrisas a Jacinta y, cada vez que se encontraban con ella la besuqueaban y le decían que llevaba un look "divino". La pobre Jacinta ya no sabía si se reían de ella o es que los "sarasas de la capital" que es como ella les llamaba eran así pero, cuando llegó el día de la inauguración, que también era el primero en el que ella iba a dormir en su casica, y Miguelito le regaló un vestido, unos zapatos, un chal y un collar para que se los pusiera para la recepción que iba a tener lugar esa noche, refunfuñando que no sabía ella si se iba a quitar el luto por el capricho de un sarasa y demás, se le escapó una lagrimita y es que Jacinta, en el fondo, era humana y, al probarse la ropa, se sintió como "la collares", que era la idea que la pobre tenía de la elegancia.

La recepción, ¿cómo no?, fue un éxito y a la mañana siguiente hasta la prensa regional se hizo eco la inauguración del "Monasterio Rosa". Asistieron a ella como invitados de honor los "Pitufos blogueros", ellas, divinas y derrochando belleza y elegancia, dejaron embobados a todos los señores asistentes y ellos, de smoking y muy guapos, se pasaron la noche detrás de Jacinta. Qué espectáculo ver a Salvax, Manasés y Alejandro revoloteando a su alrededor y ofreciéndole copas de vino y cava sin parar. Disputaban los tres su conversación, atraídos sin duda por el "encanto" de lo rural, y uno no dejaba de "cuellear" tratando de adivinar a través del escote si Jacinta llevaba el body negro que él imaginó un día y del que dejó constancia por escrito en un comentario, porque las medias de rejilla, el látigo y el tacón de infarto no los llevaba pero ¿escondería algo en su interior?.

El Juaquinico siguió ocupándose de las cabras, cochinos y gallinas porque en el restaurante se iban a servir productos de la tierra y Borja Mari, que en el fondo quería a Jacinta, lo mandaba a su nueva casa cada dos días a llevarle huevos, leche fresca y carne. Uno de esos días Jacinta le dijo:.., pero no, lo que le dijo Jacinta al Juaquinico igual es otra historia, porque la del Monasterio Rosa acaba aquí.

El despacho del futuro (la gasolinera)



No "entiendo" cómo podemos ser tan malos (yo la primera) y dudar de nuestro querido e ilustrado ministro de fomento, el que jamás podrá ser corrupto porque en todo caso sería "corruto" (palabra inventada por él mismo y usada hasta la saciedad para arrearle al adversario).

¿Cómo puede nadie pensar que este "angelito", cuya incontinencia verbal a la hora de acusar y prejuzgar a cualquiera que no comulgue con sus ruedas de molino es de todos conocida, se reuniera en una gasolinera con un empresario, "corruto" confeso, que ha declarado ante un juez que le soltó al Sr. Blanco la nada despreciable cifra de 400.000 € a cambio de favores vía subvenciones, créditos blandos, etc.?.

Y, estrujándome los sesos, he dado con la explicación del por qué de esa cita en un lugar tan absurdo como una gasolinera. La razón no es otra que el ahorro, era un ensayo general de lo que va a ser la oficina ministerial del futuro, de aquí en adelante se acaban los gastos en los ministerios, las oficinas múltiples, las secretarias, los bedeles, los chóferes, las conexiones a internet y hasta el papel higiénico.

En lo sucesivo, cada ministro escogerá una gasolinera, la que más le guste o le pille más cerca de casa y, con su coche particular y prescindiendo de chófer, se instalará en ella a recibir a su visitas y demás menesteres propios de su cargo. A cada uno se le proveerá de un ordenador portátil sin conexión a internet pero se obligará al dueño de la gasolinera, mediante Decreto Ley por supuesto, a tener una red wifi sin contraseña para que el susodicho ministro pueda chupar del bote sin costo alguno para el país.

En cuanto a dietas lo mismo, aquí se han acabado las mariscadas y las visas oro, cada ministro tendrá una asignación diaria de 10€ en concepto de dietas y comerá sólo sandwich o bocatas de la tienda de la gasolinera, para dar ejemplo, y si sale alguno delicado y quiere comer caliente (cosa que no pueden hacer muchos de los 5.000.000 de parados que tenemos) la solución es muy fácil, se le compra al ministro una nevera de las que se enchufan en el mechero del coche y que se lleve el cocido de su casa en un tupperware y luego, a la hora de calentarlo, se acerca a la tienda de la gasolinera y pide que le den unas vueltas en el microondas.

También se le proveerá de un pequeño generador de corriente que llevará en el maletero de su coche (gasolina no le va a faltar) y, cuando se haga de noche, se saca la bombilla que le regaló el ministro Sebastián y a iluminarse con ella.

Y así, aclarada la cuestión, afirmo que el despacho del futuro es la gasolinera y esta noche dormiré más tranquila pensando en que Blanco lo hizo por nuestro bien. Las únicas dudas que tengo son, por una parte, la explicación que ha dado, desde Luxemburgo y varios días después de saltar el escándalo, pues él no ha dicho nada de ahorrar, tan sólo ha dicho, como de costumbre, que la culpa es del PP y, por otra parte, la "casualidad" de que hayan robado los ordenadores y los documentos relativos al caso de los tres administradores concursales que auditan las empresas del señor que acusa de "corruto" a nuestro ministro.

SILENCIOS


Comentan que, antes de empezar a cantar, se ponen delante el uno del otro, mirándose a los ojos.

El hace ahora una reverencia a su dama y es entonces cuando emite una nota clara y suave.

Es tan cristalina que resuena en el aire matutino y se oye a mucha distancia.

Y, en ese momento, su dama también se inclina de una manera elegante y coqueta y, en perfecta sincronización, emite una nota musical igual que la de su amado.

A medida que el dúo canta aumentan los tonos de su melodía hasta conseguir que sólo se escuche un solo tono de canto.

Pero este espectáculo no se presenta en un auditorio de conciertos, sino en la rama de un árbol y los artistas son dos pájaros, es ahora cuando terminan de interpretar esa bella melodía cuando abren sus alas y levantan el vuelo.

Pero no es su melodía la que los mantiene unidos para siempre porque juntos, año tras año, refuerzan ese vínculo que los hace mantenerse para la eternidad.

¿Qué forja semejante vínculo?. El hacer cosas juntos durante años ha forjado en ellos un vinculo perfecto, cuando cantan sus complejas melodías a dúo la sincronización es perfecta y, si uno tiene que marcharse, el otro se queda cantando llenando los silencios él mismo.

Los cantos les ayudan a localizarse y si el macho quiere saber donde esta su amada empieza a emitir una seria de notas, que sólo ella sabe distinguir y, si se encuentra lejos, se incorpora al canto de su amado.

Todo es tan perfecto y armonioso que parece como si lo hubieran planeado de antemano.

Dicen que cuando no se ven y sienten su canto el ritmo cardiaco se les acelera. Dicen que sus silencios los llenan con los pensamientos del otro.

¿Puede haber un silencio más maravilloso?

El Alemán (Sr. Alzheimer)


Hoy es el Día Mundial del Alzheimer y, aunque sigo liada con la mudanza y sin tiempo para nada, he sacado unos minutos para poner esto, que escribí hace tiempo, en homenaje a mi padre y a todas sus demás víctimas.

Cuando el alemán se instaló en nuestras vidas lo hizo sin avisar, sin darnos tiempo a cerrarle nuestra puerta. Un día, papá, te lavaste los dientes con champú y creías que tu baño estaba en un armario. Llegó ese día.

Tuvimos la confirmación oficial de su visita un 13 de junio, lo recuerdo perfectamente, San Antonio, ese día supimos que tomaba posesión de nuestras vidas, sobre todo de la tuya y que, por mucho que la Ciencia hubiera avanzado y retrasase o mitigase los efectos que causa su visita, no había vuelta atrás, iba a por tí, fuiste su "elegido".

El alemán fue un "invitado" permanente en nuestras vidas, uno que lo decidía todo y marcaba la pauta de las nuestras.

Quiso ganarte del todo la partida, papá, pero no pudo porque tú te fuiste antes de que te atara a una cama de por vida. Tú, afortunadamente, no pasaste por la última fase de su macabro plan.

Tú, que siempre fuiste mi sostén, mi consuelo, mi cómplice, mi confidente, todo lo que puede ser un padre y mucho más de pronto pasaste a ser mi hijo, me llamabas "mamá". Y yo, que primero te adoré como el padre maravilloso que siempre fuiste, luego te idolatré como hijo.

El alemán lo trastocó todo, ya nada era como antes, tuvimos que cambiar nuestras rutinas para adaptarnos a sus caprichos pero tratamos de establecer nuevas rutinas, de sacar un poco de partido de ellos.

Los viernes por la tarde era el día en que tú y yo íbamos de la mano a la pastelería a comprar todo lo que se te ocurría. Hacías como los niños, señalabas y decías "quiero esto" y de esto comprábamos y, luego, volvíamos a casa cargados, sabiendo que mamá nos reñiría por haber comprado tanto, porque tú ibas a engordar comiendo de todo eso pero yo le decía: "¿qué más da, mamá?, déjale que coma lo que quiera", todo da igual.

Con el tabaco igual, de pronto un día empezaste a fumar después de muchos años sin hacerlo, mamá escandalizada y ahora ¿sabes qué? ella se arrepiente de no haberte dado ese cigarrillo que tú pedías desde la cama del hospital, sólo estuviste 4 días, ahí entre Dios y tú le ganasteis la partida al alemán y Dios te llevó con él. Hubo de todo en esos 4 días, tú pidiendo el cigarrillo, la noche en que apretaste tanto mi mano que casi me la rompes, el día de tu santo, cuando le decías al compañero de habitación que le invitabas pero que la cerveza la ponía mi marido que para algo tenía tanta en su nave.

Cuando mamá te dijo que llevabas dinero en la cartera para invitarle dijiste que no, que esos eran para tí y para mí, para irnos los dos a tomar algo. Ahora son míos ¿sabes? esos 30 € los llevo conmigo desde entonces.

Tú no podías llevar dinero, porque lo perdías o lo escondías pero, como a ti te gustaba seguir llevando la cartera, siempre llevabas 30€, por si querías perderlos, por si los necesitabas. Recuerdo que, al principio, cuando aún salías solo, le dabas a Manolo 50 € por un cupón de la Once, pero él te llamaba y te devolvía el cambio, igual que cuando te lo llevabas sin pagar y sólo me lo decía cuando yo le preguntaba, buena gente Manolo, otro que te apreciaba.

Hubo cosas que el alemán no te pudo quitar, como tu coquetería, si es que se le puede llamar así a eso que tenéis los hombres. Te recuerdo sentado en casa muy arreglado, con la corbata bien puesta, leyendo el periódico o haciendo como que lo leías porque muchas veces estaba del revés.

Un verano te dio por los relojes, no sé cuantos te compré, todos los que quisiste y, cuando llegábamos a casa con uno nuevo, mamá nos reñía, simulaba estar enfadada y tú te reías como un niño travieso y se lo enseñabas. Te llegabas a poner hasta 3 juntos.

Hoy, papá, es uno de esos días en que necesito tu consuelo, te necesito más que nunca y maldigo al alemán que te arrebató la vida, el Sr. Alzheimer.

Seguiremos hablando, papá.

Soy física cuántica


Estoy muy liada, no me da tiempo a escribir ni puedo pasar a comentaros porque me estoy cambiando de casa y no doy abasto (sobre todo a dar órdenes), así que pongo esto que ya puse hace mucho tiempo porque la mayoría no lo habéis leído, y mis disculpas y mi promesa de que pronto me pondré al día:

Yo, obviamente, no soy Stephen Hawking y lo poquito que sé de la física cuántica es que se la conoce también como mecánica ondulatoria, que estudia el comportamiento de la materia cuando esta tiene dimensiones pequeñas (eso de los átomos y demás), que cuántica viene del latín quantum, que significa cuanto, lo de la teoría de que cuerdas vibrantes existentes en 10 dimensiones sujetan el universo visible y lo de los agujeros negros, que da un miedo que no veas porque parece que todo lo que entra ahí no sale.

Y tú dirás, mi amor, ¿qué me vas a contar hoy de ti y de mí y de la física cuántica?, pues te diré que he descubierto que yo soy física cuántica.

Empezaré confesándote que yo tengo mecánica ondulatoria porque ¿me ondulo o no me ondulo yo en ciertas ocasiones?, ¿verdad que sí?, vamos no sólo me ondulo, sino que me ondulo, me deslizo, me retuerzo cual contorsionista y más cosas.

Lo del comportamiento de la materia con las dimensiones pequeñas también me pasa a mí porque si no ¿cómo explicar que con sólo un beso de tus labios toda la materia de la que estoy compuesta reaccione y se descontrole?, no tengo claro si me descompongo en átomos, la verdad, pero lo de descomponerme sí, eso me pasa, fijo, descomponerme, descontrolarme, desequilibrarme y no sé cuantos “des...” más.

Lo de quantum también me pasa, y lo digo porque ¿cuántas veces digo yo eso de “cuantoooooooooo me gusta”?, en lo sucesivo voy a decir “quantum me gustaaaaaaaaaa“.

Y ¿qué decir de lo de las cuerdas vibrantes?, yo no sé si las mías están en 10 dimensiones o no, la verdad sea dicha, pero yo tengo cuerdas vibrantes, fijo, cuerdas que vibran contigo, cuando me miras, cuando me hablas, cuando me besas y ya, cuando me tocas, no es que vibren, ¿eh?, es que interpretan, vamos que nada que envidiarle a una filarmónica, que te cantan la Traviata a poco que te descuides.

De lo del tema de los agujeros negros, ejem, ejem, mejor casi que no digo nada o te lo digo luego a ti ¿verdad cariño?.