16 de noviembre de 2011

Pajaritos fritos


Aunque ahora ya no se ven en los bares porque están prohibidos, hasta no hace tantos años era muy normal ver unas fuentes llenas de pajaritos fritos que la gente apreciaba mucho como aperitivo.

Los pajaritos en cuestión eran, al menos en su gran mayoría, Tordos y a mí, que nunca me han gustado (en realidad ni siquiera me planteé nunca probarlos), me daba una penita tremenda de verlos ahí tan pequeñajos e imaginaba la indefensión de los pajaritos.

Pero eso era antes, ahora entiendo perfectamente lo de los tordos fritos porque son unos bichos de lo más cochino que tienen como afición coger aceitunas maduras y dejarlas caer en las terrazas, con lo cual lo ponen todo perdido. La culpa en realidad no es de los tordos, es de los Ayuntamientos a los que desde hace tiempo les ha dado por poner olivos en cualquier jardín o redonda o parterre donde vean un poco de espacio y, claro, como los pajaritos parece ser que hacen la estupenda dieta mediterránea pues se van al olivo, cogen la aceituna y luego se van a tu casa y te dejan a tí los huesos o la aceituna entera (dependiendo, supongo, de la habilidad del bicho para comer mientras vuela).

Esta mañana, sin ir más lejos, entre huesos y aceitunas había 35 en mi terraza, cosa que no tendría mayor importancia si los dejaran todos juntos pero no, ellos tienen que desparramarlos y poner uno aquí, otro dos metros más allá y el otro en la otra punta y manchar el suelo y los azulejos de la pared así que, desde aquí, le hago un llamamiento al "Defensor del Tordo" (seguro que lo hay) para que hable con los que me visitan y les digan que, o deponen su actitud y dejan de ponérmelo todo perdido, o me compro una escopeta de perdigones y me lío a tiros con ellos y los hago fritos porque, aunque la culpa sea del Ayuntamiento por poner olivos en la ciudad, tampoco puedo liarme a tiros con el alcalde y freírlo.

11 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

En esta administración debe haber hasta "Defensor de Mosquitos".

Hoy hemos coincidido con menú de aves.

Besos.

Carolina dijo...

Ahíiii, menú de pajaritos... Y Toro, con golondrinas, y yo con ganas de comer más pizza...

Besitos guapa

Carmen Silza dijo...

Ayyy!! pájaros fritos, que pena, como se los pueden comer?...Un beso María

ion-laos dijo...

Jajajajaja, en Madrid tenemos ese problema pero con las palomas, que te lo ponen todo perdido y encima es tóxico. Hay tejado de edificios que están hasta podridos, las canaletas te las atascan, bueno, un horror y lo de los perdigones está prohibido y el veneno también. De lo malo, malo, tienes suerte.

Besotes!

Julie dijo...

Me has devuelto la infancia, recuerdo aquellos pajaritos fritos, qué plato delicioso... Pero qué pena que los mataran.
Gracias.

Lara dijo...

Claro María no es buena idea la de freir al alcalde, te sugiero otra cosa...cuando recojas los huesos se los envias al ayuntamiento.

Te comprendo muy bien, yo tengo palomas, excrementos y plumas en mí terraza, no sé ni cómo ni por qué han invadido el barrio, campan a sus anchas, son unas tragonas van andando y ni se espantan, no sé si siguen así nos van a comer a nosotros.

Ya nos contarás cómo te libras de tus pajaritos......Besos

Rosana Martí dijo...

Me sumo a tu iniciativa y añadiría a otra ave a la paloma común, que ya le vale como lo deja todo con sus excrementos. Pero de seguro que también hay defensor de las palomas.

Un beso de paciencia, es lo que hay amiga mía.

Beatriz Salas dijo...

UUfff María, no sabía lo de los pajaritos fritos, qué mal rollo.
Un abrazo.

Rosana Martí dijo...

Mi linda María después de unas investigaciones rutinarias por el blogger, me he dado cuenta y no sé el motivo, pero tus comentarios entran como spam, (ahí estaban los comentarios reina), he publicado el primero el otro no viene al caso, mejor top secret. ^_^

En referencia a tu comentario sobre el tio buenorro ese de la foto te dire; que es un muñeco hinchable el cual al sacarle la foto se ha deshinflado y ha ido al trastero, jajajajaja por lo menos nos hemos hechado unas risas, feliz viernes preciosa y cuídate mucho, te quiero un montón, no lo olvides.

Mos dijo...

Pobres tordos, paisana. Pobres ahora y antes que se los comían. Qué saben ellos del mal que te hacen guarreando tu terraza.
Las quejas al alcalde y a quién se le ocurrió lo de plantar olivos a diestro y siniestro. Claro que, igual está bien lo de plantar árboles que adornen algo y aguanten bien en los sitios que no llueve demasiado.
Un abrazo de Mos desde mi orilla con pájaros y olivos.

* Inés * dijo...

En algunos bares que se precien y bajo el mostrador o en un sitio oportuno, sólo para amigos muy "clientes", cocinan y primero despluman los famosos pajaritos fritos.
Una sola vez los comí yo, por cierto, eran congelados, cuando veía esas patitas tan diminutas,esas pechuguitas tan breves, esas alitas tan idefensas, me dió un sentimiento de pena, que tuve que dejar de comerlos.
Por extensión fuí dejando de comer todo aquello que es caza furtiva.
No sé si es por deporte o bien por ganar dinero quienes lo hacen, pero están dejando los bosques sin los trinos que tanto me gustaban.
Son muy pesados María, entiendo tu hastío si te ponen la terraza hecha un asco.
Pero matarlos...jo.
Un beso grande.

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...