No me mires mal al niño que...

Llevamos más de un mes viendo diariamente en televisión el seguimiento de los juicios por violación y asesinato de Mª Luz Cortés y Marta del Castillo, niña y adolescente, violadas ambas y asesinadas y en el caso de Marta con el agravante de que los asesinos confesos se niegan a decir dónde está el cuerpo. Ambas familias están dando un ejemplo de cordura y sensatez dentro de su inmenso dolor y han sido innumerables las declaraciones que han hecho diciendo que confiaban en la acción de la justicia. Pero las condenas llegan y, con ellas, las decepciones porque en España matar sale barato, de hecho sale casi gratis, sobre todo si el asesino es menor.

Anteayer se hizo pública la primera sentencia por el caso de Marta del Castillo en el juicio que se instruía contra un menor participante en los hechos, menor que, a pesar de que pruebas de ADN y confesiones previas probaban que había violado a Marta y que había participado en el traslado del cuerpo a un lugar todavía desconocido en el coche de su madre, se ha ido de rositas porque ha sido condenado sólo por encubrimiento y con tan sólo tres años de internamiento en un centro de menores y dos en libertad vigilada, en un piso tutelado y protegido. Una vez hecha pública la sentencia, los padres hicieron unas declaraciones en las que mostraban su insatisfacción y decepción por lo liviano de la condena y la madre, en caliente y recién recibida la noticia, dijo algo así como: "Yo sólo confío en la justicia carcelaria".

Ayer, en un programa de televisión al que asistieron familiares de ambas niñas, el abuelo de Mari Luz se lamentaba amargamente de que conocía un caso de un señor que cumplía una condena de cuatro años de cárcel por atropellar a un lince que se le cruzó en la carretera y me enfadé, lo confieso, porque al igual que él me puse a pensar en la desvergüenza y la injusticia de las leyes españolas y, a veces, de la interpretación que se hace de ellas. Y es que aquí se protege al delicuente y se le protege de forma exagerada, no vaya a ser que alguien se queje de que se han violado sus derechos de presunción o le han mirado mal y la liemos parda. Incluso la policía se arriesga cada día a denuncias de supuestos maltratos y tienen las manos atadas, tanto como para no poder ejercer presión alguna para que confiesen donde está el cuerpo de la chica.

Pero lo que más me enfadó viendo ese programa ha sido ver como la madre de Marta era sutilmente amenazada en directo, vía teléfono, por la madre del menor condenado. Pues, como anteayer dijo eso de: "Yo sólo confío en la justicia carcelaria", ayer la madre de "la prenda" se permitió el lujo de decirle algo así como: "como le pase algo a mi hijo verás". La señora no respondió, dijo simplemente que no la había escuchado bien y yo me imaginaba a mí misma en su lugar y se me removían las entrañas porque ¿con qué derecho amenaza la madre de un violador y encubridor de un crimen a la madre de su víctima?, a una madre que ni siquiera ha podido dar sepultura al cuerpo de su hija porque ni asesino ni encubridor confiesan donde está el cuerpo para que sus condenas sean menores.

Y ojalá quede el tema ahí porque como se les ocurra igual la denuncian por incitar a la violencia y, encima, le cuesta los cuartos. Y es que, en lugar de tener el piquito cerrado y dar gracias porque a ningún familiar se le haya ocurrido descerrajarle a su niñato los cuatro tiros que, a mi juicio, se merecía y siendo, a su vez, encubridora de su hijo, esta "señora" con cuyo coche se trasladó el cadáver, está envalentonada, tanto como le permiten la inacción y la permisividad de las leyes y la muchas veces mal llamada justicia españolas.

6 comentarios:

Manases dijo...

Hay un juez y un tribunal del que nunca podrán escapar estos asesinos y cuando llegue ese día caerá sobre ellos con todo su poder…….. Solo nos espera confiar en que ese día no se demore mucho…….. Besos María y gracias por todo

Rosana Martí dijo...

No hay justicia mi querida María, eso es una gran verdad. Sobre todo para los menores, yo haría un apaño, ya que los menores no pueden ir a la cárcel, pues nada que lo paguen los padres que son mayorcitos y ya pueden ingresar en prisión, así se aplicarían un poco más en el tema de educar a sus vástagos. Por otro lado la madre del menor tiene que estar súper orgullosa de su hijo por empezar una carrera como esta, ya veremos como acaba el tema. Todavía nos queda la justicia divina, que ahí nadie se salva.

Besitos mi niña, pasa un maravilloso fin de semana y cuídate mucho.

Rosa Mª dijo...

Ojalá María yo pudiera manifestar con la misma claridad que tú, cuán inmensamente injusto es todo esto.
No hay justicia, eso está más que claro.
Esperemos que algún día, no muy lejano la haya.
Muchos besos. Rosa.

chus dijo...

Maria la justicia esta mal pero no bien nada. Un abrazo

wpaa. dijo...

Las leyes , se han quedado obsoletas , hoy se protege mas a los delincuentes que a las victimas.
La ley del menor lo unico que esta creando es escuela de delincuentes ,matan y violan como adultos ,y se les juzga y protege como a niños.
Los jueces establecen y se guian por el protocolo que les marcan las leyes ,leyes que no se revisan y de las que pasan , aunque el pueblo les presente miles y miles de firmas de desconformidad.
Es màs rentable ,pensar en prohibiciones ,que engorden las arcas del estado.
Y MI PREGUNTA SERIA ?
¿Y si uno o varios de esos casos como el de Marta ,Mari Luz o tal vez Sandra Palo y un etc etc ,les hubiera tocado directamente a algun responsable de los de modificar el codigo penal juez ,o tal vez directamente alguna hija de un alto cargo como podria ser un presidente del gobierno,inclusive ¿porque no? alguna hija del mismisimo Rey .... Seguirian estando y se establecerian las mismas condenas ?
Es un tema , que me indigna me ha gustado mucho tu escrito Maria .
Un abrazo
besos.
Carmen====wppa.

* Inés * dijo...

Posiblemente, cambiarían las cosas si como comenta wppa, el padre fuera un señor importante, pero no es el caso y seguimos tragándonos los veredictos tan injustos de los jueces de nuestro país.
Como Manasés, confío en la justicia divina, a Él no le valen conveniencias, ni promesas soterradas.
María, te felicito por plasmar tan claramente lo que te atenazaba, del caso que te ocupa en este escrito.
Me ha gustado mucho, todo él y sobre todo tu reflexión final, como broche de oro.
Un abrazo enorme, guapa.