20 de marzo de 2011


Una nueva mirada, un beso;
una caricia inconfundible,
la ternura de tu cuerpo.

Un nuevo despertar, de fuego;
un ligero anhelo de adelanto,
el paso al frente y no atrás.

Una nueva versión de un día;
una consumida soledad decaída,
un desfile de fantasías infinitas.

Un nuevo lugar, en el mismo sitio;
un tibio pero cálido encuentro,
un tesoro que se aloja muy adentro.

Una brisa de esperanza, sin serlo;
una inconfundible derrota, tras la lucha;
una insaciable necesidad, que no duda;
una inmensa debilidad que agota el caminar.

Y es que sin tu palpitar, corazón,
sin el amor alojado en tu interior,
no puedo dar un paso sin ser yo.

Autora: Rosa Mª

3 comentarios:

María dijo...

Precioso, Rosa, yo creo que es de lo más bonito que te he leído.

Besos

Rosa Mª Villalta dijo...

Muchísimas gracias María.
Espero y deseo que pases un dichoso día.
Muchos besos. Rosa.

Anónimo dijo...

Soberbio, redondo, entrañable y muy intimista.
Me ha encantadooo.
Un abrazo enorme.

El esguince (no hay dos sin tres)

Voy por mi tercer esguince en el pie derecho, de ahí lo de que no hay dos sin tres. Y hoy, recordaba lo que, por el esguince, me ocurrió ...