18 de marzo de 2010

MARILÓ


Noviembre, me había asfixiado con los exámenes. Pero finalmente, pasaría a quinto grado. Había sido un año difícil para mí. La gran alegría de ese ciclo, fue que representé al General San Martín, en agosto, y que María Lourdes, Mariló, representó a Remedios de Escalada, la esposa del general. No sé si hubo aplausos, porque ella me miraba a los ojos, y creo, me habló de la bandera de los Andes.
Mariló era destellos. Con su sonrisa de hoyuelo a hoyuelo, volaba por el patio portando el registro de asistencias. Sus ojos color café cargado, perforaban, y era delicioso escucharla hablar con zetas suaves. Disfruté los recreos, viéndola correr en puntillas, jugando a la mancha o las escondidas. Cada recreo, eran cinco minutos de libertad absoluta, adornados por las risas de Mariló. Suerte que vivía camino a mi casa. Esto me permitía caminar cinco cuadras junto a ella. Pocas cosas he disfrutado en mi niñez, como aquel breve recorrido.
Nuestras charlas, por lo general, giraban alrededor del comportamiento de algún compañero, o de la complejidad de las materias. Nada más. Lejos estaban, de mis proyectos eternos a su lado.
“¿Sabés que te parecés a James Dean, cuando te pones triste?”, me dijo cierta vez, dejándome al borde del desmayo. “No, no lo sabía”, contesté, sintiendo arder mis cachetes y orejas. Era la prueba de amor que necesitaba. ¿Acaso yo podría decirle a alguna piba, que era parecida a Kim Novak o a Kay Kendal, sin estar enloquecido de amor por ella?
En realidad, dijo que me parecía al fulano, no que este le gustara. También pudo haber dicho que me parecía a Jerry Lewis. En fin, creo que James, le gustaba a Mariló, como a todas las chicas de la época.
Recientemente venida de España, aquel, fue su primer año en la número seis de Ituzaingó. Ingresó, para ponerle campanitas al curso, y con ella, el año me pareció tan breve, como eternos los fines de semana sin verla. Para la foto de fin de año, me situé a su lado. Sentí que me tomaba de la manga del guardapolvo, cerca de mi mano.
Quise preguntarle si en las vacaciones, podría visitarla y merendar juntos. Pero no me animé. Me planteé hacerlo el último día, durante la fiestita de despedida, entre masas y bombones.

Mariló, no fue a dicha fiesta en el aula. Lo había visto al padre en el patio, conversando con nuestra maestra. Mis compañeros, comían y bebían como lobos en medio de bullicio. Al término del festín, la joven y bonita señorita Rossi, trataba de poner algo de orden. Cuando lo logró, dijo: “Tengo algo para decirles: Vino el papá de Mariló a retirar el boletín y a pedir el pase, porque se mudan a Mar del Plata. Ella no quiso venir, porque se encariñó con todos nosotros, e iba a sufrir. Debemos desearle suerte, la vamos a extrañar, porque es buena alumna y compañera. Yo, queridos alumnos los saludo aquí. Hemos pasado un lindo año, fui feliz con este curso y… ¡hasta el año que viene… felices vacaciones!”

En la vereda tropecé con la mirada de Cernadas, la compañera de banco de Mariló. Creo que algo quiso decirme, pero,…salí corriendo hacia mi casa. A la tarde me esperaba la antigua avenida Gaona, de tierra, estrecha y arbolada, justamente en su cruce, con el río Reconquista. Me dedicaría a cazar pajaritos.

6 comentarios:

*Inesperada* dijo...

Tarzan, viejos y dulces tiempos de juventud.
Qué de recuerdos.

Me gusta como escribes, mucho.
Te sigo, con verdadero deleite para mi tarde de primavera, por llegar.

Gracias desde mi lado.

Mayte® dijo...

Que penita me has dado.

Me imagino ese nerviosismo, esa inquietud, esa necesidad imperiosa de llegar al colegio para verla y encontrarte el vacio.

Tremendo el desencanto de ese muchachito.

Maravilloso Tano

margari dijo...

HOLA SOÑADOR,
Que bonitos y tiernos,nos resultan esos recuerdos,
Y,rápidamente
Llega una nueva ilusión.Añadiendo otro, y otro,otro, recuerdo
Evidentemente, no,no borra.
El de Mariló, no se borró,lo mejor y más probable,es que se añadieran ....Lo bueno de la vida,son sin duda,los buenos recuerdos
Gracias soñador
un saludo
Margari

Se añadieron,otras y otras

Soñador dijo...

Muy lindo como escribes , de verdad , con gran sentimiento y reflejando al detalle, de tal manera que se puede casi vivir la historia, melancolia de la memoria que nos trae , como en tu caso trozos de nosotros y nuestras vivencias , en este caso de ti que estan llenos de ternura.Muchas gracias

D'MARIE dijo...

Que penita ese niño,con su primera desilucion de amor.Seguro,ese sentimiento afloro,mas tu inquietud,para escribir(suele suceder)Buenisimoo!!
Besis

monpita dijo...

Tengo que volver a decir que me encanta tu forma de expresar???? Queria recordar si no me llamaban Mariló de niña....jaja
Bellísimo el relato, lo hace a uno trasladarse a aquellos tiempos de niñez y al despertar del amor. Nunca dejás de sorprenderme. Con la admiración de siempre te dejo un beso. mon

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...