14 de septiembre de 2010

RECUERDOS

Ana siempre estaba dispuesta a consolar a otros y ayudar a cualquiera que tuviese un problema. Se la veía con aplomo y su aspecto era impecable. Hasta que un día todo cambió.

Ana recuerda: Pasé por una serie de reacciones: aturdimiento, rechazo de la realidad, culpabilidad y hasta ira hacia mi esposo y hacia el doctor por no darse cuenta de la gravedad de su estado. Aquel día, David me había hecho enfadar mucho.

Era demasiado. De repente, me enteré que se llevaban a mi David al hospital.

Me resistía a creer que estuviese muerto. No quería aceptar las palabras muerto y muerte. En lo que a mí se refería, David se había ido de viaje. Está vivo en mi memoria y volverá, me decía. Así que, unas siete semanas después de su muerte, empecé a escribirle cartas. Las estuve escribiendo ¡durante trece años!”

También durante todos estos años y hasta el día de hoy sigo comprando su perfume favorito esa colonia que me trae a mi mente todos aquellos recuerdos, aquel perfume que lo hacia tan varonil, sé que es una colonia antigua, recuerdo una vez como la dependienta me insistía para que probara una colonia nueva, pero yo no quería cambiar, recuerdo que ella decía si era para mi hijo y yo le insistía que no, que era para mi.
Recuerdo que si veía a un perro o a un gato andando por la calle, me decía: ‘Ese animal tiene un corazón sano latiendo dentro de sí. ¿Por qué no pudo mi esposo haber tenido un corazón sano? ¿Por qué debería estar paseando un animal en lugar de mi David?’”.

Me habían dicho que podía vivir en el pasado con mis recuerdos, o empezar una nueva vida. Opté por lo segundo pero sin olvidar los buenos recuerdos que habíamos pasando juntos.

Pensé en la parábola que relató Jesús del buen samaritano. Unos salteadores atacaron a cierto hombre, lo golpearon y le quitaron sus posesiones. Cuando pasó por allí el samaritano, se compadeció al ver al hombre herido. ¿Qué hizo?, ¿Insistió en oír todos los detalles de la paliza?, ¿Le pidió una descripción de los asaltantes para salir tras ellos?, no. El hombre estaba herido. De modo que el samaritano le curó con cuidado las heridas y lo llevó a un mesón cercano, donde estaría seguro y se recuperaría.

Es cierto que hay una gran diferencia entre las heridas físicas y el “espíritu herido”. Pero ambos tipos de herida causan mucho sufrimiento. Por lo tanto, lo que hizo el samaritano por el judío herido muestra lo que puede hacerse para ayudar a un compañero o a un amigo. Lo primero es consolarlo con amor y ayudarlo a recuperarse. Desde entonces he tenido el mayor de todos los privilegios , seguir ayudando a todo el que me ha necesitado sin pararme en los detalles , ni el por qué de su sufrimiento, sólo ayudarle dentro de mis posibilidades, y seguir permaneciendo en el anonimato, no quiero que se me reconozca nada de lo que hice , porque para mi fue un gran privilegio.

9 comentarios:

wpaa. dijo...

Tristes recuerdos pero perfumados de amor y esperanza .
Las personas solamente mueren definitivamente cuando se borran de nuestros recuerdos , mantener vivos estos, significa que aun viven dentro de cada uno.
La separacion de un ser querido es el mayor dolor de la vida ,pero la compensacion de ayudar a quien lo necesite de forma incondicional recompensa y fortalece el alma.
Maneses ,precioso tema muy sensible y tierno lo he leido despacio y reflexionando .
Un beso
wpaa.

Mayte® dijo...

Intenso, manases, me sorprendes cadia día más con la abertura de tus escritos,me gusta leerte en todas tus facetas, la de hoy. Me ha emocionado y entristecido mucho.

Gracias por compartir.

Wappa, dejas unos comentarios extraordinarios niña, de los mejores que tengo la dicha de leer.

Un beso

María dijo...

Igual me extiendo demasiado en el comentario pero te voy a contar la historia de un olor. Mi padre usaba desde hacía muchos años la colonia y el after save de la marca Brummel y, por su enfermedad, estuve afeitándolo yo diariamente los últimos años y se lo ponía. De siempre me gustó ese olor, porque era el de mi padre pero, especialmente desde entonces, cada vez que lo huelo lo identifico con cariño, con bondad, con hombre serio y bueno en el que se puede confiar y, sobre todo, con protección, parece como si el olor pudiera protegerme, como si abrazando al que lo use nada ni nadie pudiera hacerme daño.

Tu historia tiene otros mensajes y otras connotaciones, pero a mí me emocionó esa. Es muy buena.

Besos

* Inés * dijo...

Me sorprende muy gratamente tu relato.
Breve, intenso y definitivo.
Esta línea narrativa te viene como anillo al dedo.
Cultívala, es un filón en tí, prometedor y maduro.
Respecto a la pincelada melancólica, me parece muy lograda, sabes medir los sentimientos, sin caer en la lágrima fácil.
Mi enhorabuena, Manasés, (de corazón), con alma de blues.

LIA50 dijo...

Me has conmovido especialmente con tu escrito, quizás porque toca fibras personales, pero es cierto uno cura sus heridas, aunque queden cicatrices, como puede y sigue adelante, ante cada dolor nos fortalecemos, los recuerdos siempre permaneceran, pero siempre hay nuevos caminos...y la vida vale la pena si sabemos vivirla. Besos Lía.

Alejandro dijo...

Eres profundo en todo lo que escribes, me has sorprendido con este cambio de registro.

Un abrazo, amigo.

SalvaX dijo...

Es curioso como el olfato, ese sentido tan importante en los animales y tan poco apreciado por los humanos, puede tener una fuerza de evocación muy importante.
Seguramente forma parte de eso que se daba en llamar "incosciente colectivo".
Como animales evolucionados, en nuestros primeros tiempos, utilizábamos el olfato para el reconocimiento de los miembros del clan y como alerta de los peligros.
Después, la vista y el oído -al descubrir el lenguaje- fueron monopolizando nuestra capacidad de comunicación.
No obstante, al sentir un aroma determinado, involuntariamente recordamos momentos de la infancia.
¿Quien no recuerda el olor a las virutas del lápiz recién afilado o de las gomas de borrar del colegio?

scarlet2807 dijo...

Mi querido guardaespaldas, realmente eres una cajita de sorpresas...
Me ha encantado leerte en ésta faceta tan sensible, de verdad..
Con respecto a los olores, absolutamente de acuerdo con María y SalvaX.
Hay olores que asocio con cosas agradables y otros con situaciones desafortunadas.

Dos besos;Scarlet2807

Carmen dijo...

A mí también me has sorprendido, no te noto tan cómodo escribiendo como en tu temática habitual pero te diré que tienes un algo que, a mi entender, deberías explotar más.
Lo tuyo, sin duda, es escribir.

Un beso

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...