19 de septiembre de 2010

YO TAMBIEN TE RECUERDO


    Hola mi amor:

   Me pongo a escribirte en contestación a tu carta recibida en el día de hoy, carta que por cierto no esperaba.

   La he leído mil veces y me la he aprendido de memoria, no sabes lo que me he alegrado de tener noticias tuyas, cuando esta mañana he ido a mi apartado de correos de la empresa y he visto una carta procedente de tu país dirigida a mí, el corazón me dio un vuelco y rápidamente me metí en el baño a leerla con gran entusiasmo.

   Por una parte me alegro muchísimo de que te acuerdes de mí y que me eches de menos, lo mismo me pasa a mí contigo, no te quito de mi cabeza desde que volví, la vida ya no es igual, todo contigo fué maravilloso, la pena que el tiempo se acabara y tuviera que regresar.

  Ahora mi vida continúa, pero ya no es lo mismo, tengo asumido que es muy difícil que nos podamos volver a encontrar de nuevo, se tendrían que dar muchas circunstancias, como por ejemplo que tu vinieras a mi país de vacaciones o que mi jefe me volviera a enviar a España en representación de la empresa.
   Mi dia a dia sigue ligada a mi marido y mis hijos, aunque como tú sabes y te lo vuelvo a repetir, compartimos cama, pero no así el acto sexual por los problemas de la enfermedad que el padece, yo a él lo he querido y le sigo queriendo, pero no de la misma forma que te amo a ti y te seguiré amando, fueron pocos días contigo, pero los suficientes para saber lo que siento y todo lo que me has despertado, él siempre se ha portado muy bien conmigo, mis hijos adoran a su padre, la separación con él es imposible y además no lo deseo.

   A veces lo miro y sé que él adivina algo, no es de extrañar que en sueños se me halla escapado tu nombre o parte de los sentimientos que me produjiste, muchas noches al pensar en tus besos y abrazos se me eriza la piel y me remuevo inquieta en la cama e inconscientemente me aprieto contra él, me acoge agradecido e intenta por todos los medios calmar mi ansiedad que a veces lo consigue con sus manos, no sospechando que quien me produce ese ardor, eres tú.

   Quiero pedirte un favor, que salgas y conozcas otras mujeres, el tiempo acabara seguro por borrarme de tu memoria con gran pesar mío, pero es lo que deseo en estos momentos, no quiero que sufras, sé feliz y no dejes de escribirme cuando quieras.

   Esta carta y si algunas más me llegan, serán mi tesoro y las guardare tanto en mi corazón, como en el lugar más seguro de la tierra, para que ellas sean solamente parte de ti y de mí.

  Siempre tuya; tu amiga de allén de los mares, un beso y me gustaría seguir sabiendo de ti, si a ti te place.

Hasta siempre mi amor.

7 comentarios:

Mayte® dijo...

Ya me he perdido.

La carta esta es tuya imaginando su respuesta, o de ella y la has publicado?

Si es lo primero, he de decir que tu imaginación no tiene límites, si es lo segundo, no se que pensar.

Sea como fuere, es triste.

Un besote loko

María dijo...

Yo espero que esto sea un caso de esos de Juan Palomo (yo me lo guiso, yo me lo como) producto de tu imaginación, lo contrario sería muy triste.

Besos

Rosa Mª dijo...

Me parece una carta muy sensible y muy enternecedora.
Muchas gracias por compartirla con nosotros.
Rosa.

SalvaX dijo...

Hace tiempo viví una situación similar, no ha habido cartas pero sí algun e-mail que evoca momentos muy bonitos que, probablemente, no se repetirán nunca.
Pero queda el recuerdo y como dice el refrán "Que nos quiten lo bailáo"

wpaa. dijo...

Fabonacci , he descubierto que eres como Juan Palomo, "yo me lo guiso yo me lo como".
Pero es una historia como todo lo tuyo , que engancha por ser sencilla y como la vida misma.
Un beso
wpaa.

scarlet2807 dijo...

Fibo, eres sorprendente, sea imaginación o algo vivido, yo no me pongo triste por ti, porque creo que eres de lsa personas que tienen la capacidad de enamorarse 1000 veces si es necesario...

Un besote, Scarlet2807

PD: Cada día escribes mejor

* Inés * dijo...

Una carte de amor imposible, de algo hermoso que pasó. Entre dos amores que se alejan sin remedio, por mandato del destino y las cadenas que enredan el deber con el querer.
Tierna mujer enamorada.
Ïntima carta repleta de amor y lejana esperanza, con la generosidad del adiós, que no quiere ser ni eso.

Subyugante.
Gracias, siempre.

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...