El pez kamikaze

Un día salí del trabajo y me fui a casa de mis padres a recoger a mis hijos (ellos los cuidaban cuando eran pequeños) y me encontré con que, aparte de a mis hijos, tenía que llevarme una pecera y 5 peces (4 de colorines y uno negro como el carbón) que le había comprado mi madre al pequeño.

¿Qué vamos a hacer?, me dije resignada, mira por dónde ya somos familia numerosa y tengo 7 criaturas que cuidar en lugar de 2. Total que eché al coche también los peces y allá que nos fuimos todos a casa.

Naturalmente, la que se encargaba de limpiar la pecera y alimentar a los peces era yo, ¡faltaría más¡, así que, cada mañana antes de irme a trabajar, pasaba los peces a un recipiente con agua, limpiaba la pecera, la llenaba de agua limpia, volvía a meter los peces y les echaba la comida.

Todos los días pasaba lo mismo, conforme iban cayendo los pequeños copos de comida, los peces se tiraban a cogerla pero el pez negro tenía muy mala leche y le atacaba a los demás para no dejarles comer, en vez de un pez parecía un toro pero sin cuernos porque les topaba a los otros. Yo miraba los peces y me decía a mí misma: "a este le quedan dos telediarios, está muy escuchimizado" y, efectivamente, a los pocos días me lo encontraba muerto (no sé si de hambre o de alguna hemorragia interna por los topazos que le daba el pez negro).

Fueron cayendo de uno en uno hasta que sólo quedó el negro quien, por cierto, cada día estaba más gordito y una mañana, con la operación de la limpieza, se saltó del recipiente donde lo ponía y cayó al suelo. Yo pensando: "se ha matado, madre mía qué golpe más grande que se acaba de dar", pero no, todo lo más se hizo un chichón porque lo recogí del suelo y lo metí en la pecera y él tan campante, a comer que era lo suyo.

Lo que sí debió pasarle es que con el golpe en la cabeza se volvió más loco y más borde de lo que ya estaba o era, porque se convirtió en un kamikaze y se aficionó a tirarse al suelo y ponérmelo todo perdido de agua y yo venga a recogerlo, hasta que un día me dio por pensar: ¿es que el bicho este querrá suicidarse?, porque la verdad es que la afición a tirarse al suelo y darse golpes en la cabeza no terminaba de entenderla. Y una de esas veces que se tiró sonó el teléfono al mismo tiempo y, "sin darme cuenta", el pez se quedó en el suelo mientras yo hablaba con la persona que me llamó. Al recogerlo se movía poco pero yo lo puse en la pecera y al volver del trabajo había fallecido el pobre, me dio una penita, qué disgusto tan grande, vamos que no lloré porque no se me corriera el rimel.

9 comentarios:

wpaa. dijo...

Imagino que ha ese pez le contaron la muerte de la iguana, no , no es que se golpeara la cabeza es que quedo traumatizado con la historia , y prefiero morir ahogado que achicharrado ...ANIMALICOS , Maria no ganas para disgustos lo tuyo es muy fuerte....ajajajjaja.
Besosss
wpaa.

María dijo...

Si Wpaa, jajaja, no veas el disgusto que me dio lo del pez, qué pena más grande madre miaaaaa (ahora que me lea alguien de la sociedad protectora de los peces negros y me haga la cruz, jajaja).

Besos

Scarlet2807 dijo...

jjajajajajajajaajjaajajajajaja
Lo estaba esperandooooooooo
María ¿es que te cargas a cuánto bicho llega a tu casa?
jajajajajajajajajajaja, no puedo parar de reír...
Un beso, Scarlet2807

PD: Que bién me la paso leyéndote, gracias por ello

María dijo...

A los perros no, Scarlet,al gato lo devolví y el canario se me murió por olvido (con ese sí que lloré) pero ahora tengo otro canario y lo cuido mucho y lo del "aborto" de la serpiente fue una locura de adolescente, jajaja.

Besos

Mª Pilar dijo...

Yo tambien tuve peces durante 28 años, se los regalaron a mi marido el dia que nos casamos y los aguanté todo ese tiempo, por supuesto los limpiaba yo tambien.
Ese pez negro es un scalario y se come a los demás, por eso acabó con todos, no se les puede mezclar en las peceras jaja.

Un abrazo

Pilar

María dijo...

¿Véis?, María Pilar me acaba de decir que era un pez malo, hala que se aguante por ayudarle a "suicidarse", jajaja.

Besos, María Pilar.

enric dijo...

Me encantó tu relato, mis hijos tambien tuvieron peces, yo esperando que muriera el último para tirarlo con la pecera.
un beso muy grande
enmatojado

Alejandro dijo...

jajajaja, considerémoslo un accidente.

Un saludo

D'MARIE dijo...

Que graciosos son tus relatos,.traen sonrisas o risas eso es fantastico!! Besis