15 de octubre de 2010

Los gritos de la razón



Hay personas que son incapaces de solucionar los problemas que tengan con otra en un tono de voz que calificaríamos de normal. O bien ya de entrada empiezan a gritar o, conforme va avanzando la conversación, van elevando el tono hasta terminar a gritos.

Reconozco que soy curioso por naturaleza y en alguna ocasión le he preguntado a alguna de estas personas el por qué de sus gritos; en una ocasión una me dijo: "grito porque tengo razón".

Me dejó pensativo y no le argumenté nada en contra por si se liaba a gritos conmigo también pero fue algo que nunca se me olvidó y que yo, parodiando la película, llamé a esa forma de actuar como "los gritos de la razón".

Cada vez que veo una discusión a gritos, sea en directo, por televisión, etc., me paro a pensar en lo absurdo de la situación y es que, por más que intente analizarlo y ponerme en la piel del que grita, lo único que se me ocurre es que gritar les sirva para soltar adrenalina y relajarse porque para tener razón como que no, porque la razón la tienes o no la tienes, otra cosa es que seas capaz de convencer a los demás de tenerla sin tenerla, que también se dan los casos, y que para ello necesites de la ayuda de los gritos o, quizás, que seas consciente de la debilidad de tu razón y tus argumentos y quieras imprimirle fuerza a base de volumen.

Pero, incuestionablemente, como decía Alejandro Casona: "No es más fuerte la razón porque se diga a gritos".

10 comentarios:

BONBOM dijo...

Tienes toda la razón del mundo la razón se tiene o no, no por gritar más el argumento es mas bueno, yo de entrada cuanto más oigo gritar más me ponen en alerta, no se muy bien porque, pero no lo puedo evitar,

Qizás como bien dices es tan debil el argumento que tiene quien grita que sube el bolumen para ver si consigue convencer antes,

Un beset

María-Murcia dijo...

Yo reconozco que, aunque tengo bastante paciencia, tengo un punto en que parece que me tocan el interruptor y empiezo a ver en rojo y grito lo que haga falta, aunque eso lo hago para defenderme y porque me descontrolo, jajaja, jamás lo haría para imponer mi criterio, considero que gritando pierdes la razón.

Besos

SalvaX dijo...

Desde luego es una reflexión muy adecuada.
A mi no me gusta elevar el tono de voz, si estoy convencido de que tengo razón lo digo y punto.
No me gusta que me saquen de mis casillas y no quiero ponerme a la misma altura que el energúmeno de turno.
El problema es la cantidad de gente enfurruñada que va por la calle gritándo como un poseso a un pobre telefono móvil que no tiene culpa de nada y molestando a todo el mundo alrededor.

scarlet2807 dijo...

Llevas mucha razón Alejandor.
¿Sabes? yo no sé por qué, pero cuando discuto ( que no son muchas veces) me entra una calma que no sé de donde sale, recuerdo que mis compañeras de curso en el colegio, las enfurecía éso., desde que era muy jóven fué igual. Mientras más furioso mi contrincante yo más calmada.
jajajajajjajajaja (ni te digo como se ponen de rabia).
Besos, Scarlet2807

Miranda dijo...

Aleee:

Muy acertada tu publicación y, como siempre, nos haces reflexionar.

Abrazos afectuosos y besitos a la distancia.

wpaa. dijo...

Como bien dices ,la razon solo tiene un camino , en voz baja o a gritos.Pero sucede que muchas veces ,perdemos el control de nosotros mismos ,y de lo que se trata , no es de querer llevar la razon, si no te soltar adrenalina , yo reconozco que soy pacifista tolerante razonable y tanquila,pero digo lo que Mari ,tengo un resorte que como me lo toquen no dejo titere con cabeza .
¡¡oye- y lo bien que me quedo ¿que ?? ajajaj.
Un beso
wpaa.

* Inés * dijo...

Saber mantener la calma en momentos en que quien te habla está fuera de sí, es todo un ejercicio de templar la serenidad.
Mi experiencia personal es que da mejor resultado mantener el tono conversacional, parejo a las razónes que manejas.
El que sigue gritando no escucha, así pues, se acaba la conversación con una frase tajante.
Rara vez quien grita, reflexiona a posteriori y mucho menos invita a una segunda charla sosegada, pidiendo disculpas.
Y claro está, no se dialoga serenamente.
La razón sólo tiene un camino y no son los gritos, no.
También a mí me relaja y me gusta leerte.
Gracias, siempre.

Mayte® dijo...

Adoro leerte tanto como escucharte.

Siempre sabio y acertado en todas tus reflexiones y regañinas.

Te quiero mucho corazón.

Un beso

Manases dijo...

Rara vez me han gritado, porque no lo he permitido, pero si alguna vez lo han hecho, mi respuesta siempre ha sido: “si me hablas mas bajo también te escucho”… un abrazo Alejandro.

D'MARIE dijo...

El que grita es que no tiene argumento,para llevar una charla..Muy buena tu reflexion..Besis

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...