20 de octubre de 2010

LA SEÑORA III


A las seis de la tarde se terminan las faenas del campo, y los peones van acudiendo a La Hacienda, después de refrescarse en el patio, y poner a los caballos a beber, van pasando por la mesa donde siempre tienen preparada la merienda.

Juana les ha preparado unos picatostes, unas bandejas con fruta, y unas rebanadas de pan con aceite de oliva del que hacen en la misma Hacienda, junto con unos platos de fiambre, los hombres están cansados y hambrientos, y agradecen la merienda, con sonrisas y halagos hacia las mujeres que les sirven las viandas.

La Rocío una mujer de las llamadas de bandera, todo curvas, pelo largo y liso piel canela, ojos color miel, muy pasional, y loca por Antonio el capataz, de quien es amante desde el primer día que entró a trabajar en La Hacienda.

Y Ana la mujer de uno de los peones de La Hacienda, una guapa mujer quien no hace ascos a los amagos del capataz por darle algún que otro “repaso”.

Mientras las mujeres sirven las cervezas frías, y los termos con el café, aguantan y son cómplices de las bromas de los hombres, como cada tarde, ellos intentan meterle mano a La Rocío, que es soltera, y ella esquiva como puede las manos entre risas._ ya esta bien como me enfadéis os derramo el café por encima.


Siguen las risas, Antonio se levanta y tras darle un manotazo en el trasero le dice:_ me voy a duchar, me enjabonas la espalda??

Ahora las risas son un estallido general, y ella se vuelve encendida de rabia, y le responde:! que más quisieras!.

Él se marcha, a carcajada limpia y desde la puerta le tira un beso con la mano, y le hace un gesto que solo ellos conocen.

Los hombres van saliendo uno tras otro hacia las duchas, mientras las mujeres recogen la cocina y se ríen entre ellas comentando como siempre las anécdotas de la merienda.

Mientras Juana y Ana empiezan a limpiar las verduras para la cena, Rocío se ofrece para ir al granero a ver si hay huebos frescos, y recoger algún tomate del huerto, las otras dos mujeres cruzan una mirada picara entre ellas, y Juana le dice:_” ves pero no te pierdas por el camino”.

Provocando la risa de las dos, y un airado._! iros a la mierda!, por parte de ella, lo que provoca aun más risas.

Rocío se dirige a la cabaña de Antonio, que vive aparte de los demás hombres privilegio de ser capataz. Tras cerciorarse de que nadie la ve, da tres toques en la puerta y al momento se habré la puerta y una mano tira de ella hacia dentro con fuerza.

Antonio le rodea la cintura fuertemente con sus brazos, y le da una patada a la puerta para cerrarla, mientras le besa en el cuello, y le desabrocha la blusa, ella solo tiene que dar un tiron a la toalla que él tiene anudada por la cintura.

Le da la vuelta contra la puerta y se arrodilla detrás de ella para tras quitarle la ropa empezar a besarle, lentamente, despacio, ella intenta darse la vuelta, a lo que él la sujeta mas fuerte contra la puerta, para seguir con su juego.

Cada vez las caricias son más atrevidas, mas lujuriosas, y los gemidos de ella más intensos. Cuando la hace llegar al clímax, la coge en brazos y se tienden en la cama ahora es ella la que empieza a acariciarlo, lentamente, besando su torso poderoso para ir bajando lentamente.

Mientras La Señora y el administrador han llegado a La Hacienda, y tras preguntar a Juana por el capataz, para preguntarle sobre unos trabajos del campo, le dice a Juana que acompañe al administrador a su habitación para que se pueda refrescar antes de la cena, y ella se va resueltamente hacia la cabaña del capataz.

Cuando esta apunto de llamar a la puerta, unos gemidos le detienen el puño en el aire, no esta segura de haber oído bien, y se queda indecisa, pero vuelve a oírlos esta segura,
Sin saber que hacer rodea la cabaña, quizás este reunido con los trabajadores y ella es muy cortada, se acercara a la ventana.

La ventana esta entreabierta y las cortinas mal cerradas, lo que ve la deja clavada en el suelo, Antonio y Rocío están haciendo el amor como locos, empapados en sudor, y por los gemidos de ella, se lo esta pasando muy bien.

ÉL nota la mirada, no sabe muy bien como pero la presiente, y de golpe levanta la mirada hacia la ventana pillándola desprevenida,

Ella sale casi corriendo, con el corazón a punto de salirse y él esboza esa sonrisa maliciosa, bien ¡!que sufra!!.

Esa noche Carmela no puede dormir, no puede dejar de ver esas imágenes una y otra vez, da miles de vueltas en la cama, y cuando consigue dormir, se despierta con un gemido y cubierta de sudor……… porque en sus sueños era ella la que estaba en la cabaña.

Y entonces recordó esos ojos mirándola através de la ventana….

Continuara

10 comentarios:

SalvaX dijo...

Fabuloso

Mayte® dijo...

Margaa, no se, si me impacta más el escrito o la foto.

Muy buenos los dos.

Besitoss

María-Murcia dijo...

Este Antonio está hecho una fiera ¿eh?, jajajaja.

Muy bueno, Bombón

* Inés * dijo...

Me está gustando mucho. Me dejas con ganas de leer más.
Gracias, siempre.

wpaa. dijo...

Bombon, me encanta tu historia , contada con la naturalidad que lo decrives .
Mientras lo leo me imgino las imagenes y uffff, habiendo visto a ese hombreeee, me muero de envidia por Rocio, aunque vviendo lo golfo que es Antonio , no pierdo la esperanza jajja.
Gracias por compartirla .
Un beso
wpaa.

Carmen dijo...

Me he admirado por tu valentía en todo lo que te he leído anteriormente, ahora lo hago con esta nueva faceta tuya.

Un beso

scarlet2807 dijo...

Bombón, preciosa, nates que nada pedirte disculpas por tardar en comentarte, pero, tuve un problema, que ya te contaré.
Ahora pasando a tu relato, te diré que me sorprendes cada día más, eres buenísima...
Tu historia se pone cada véz más interesante, estoy absolutamente encanchada.
Un besote, Scarlet2807

scarlet2807 dijo...

Es enganchada, no encanchada, jajajajajajajaj

D'MARIE dijo...

Una historia que da placer leer..besiss

Alejandro dijo...

¿La de la foto es Rocío?, no está nada mal ¿eh?

Un saludo

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...