10 de octubre de 2010

El Monasterio rosa III

Iba a llegar la noche y con ella la casa se empezaría a llenar de gente y la explanada de la puerta de coches, por lo que Jacinta, gran amante del orden, le ordenó al Juaquinico que se quedara en la puerta y se encargara de que los aparcaran ordenadamente conforme fueran llegando. Previamente le hizo al Juaquinico bañarse y ponerse la ropa de ir a misa y, como si fuera domingo, porque los domingos era el único día que el Juaquinico se aseaba, le dio un trozo de estropajo de esparto y otro de jabón casero porque, según Jacinta, eso era lo único que podía sacar la roña y el hedor a cabra y a cochino que echaba el Juaquinico.

El Juaquinico, que no entendía más que de cabras, cerdos, huerta y limoneros, se sintió incluso ascendido y, a falta de una buena gorra, una vez vestido con su ropa de ir a misa y con la piel roja por el estropajo, se caló el hombre la boina y se creía el rey del mambo pensado que, por una vez en su vida, iba a mandar él, aunque el mandato fuera algo tan simple como indicar dónde colocar los coches, pero es que el pobre Juaquinico no daba para más y, como lo único que había conducido en su vida era una mula mecánica que es como llamaba él al cultivador o motoazada que compró la "Señorita", pues lo de ver tanto coche "majo" la verdad es que le hacía hasta sentirse importante, ¡qué vida tan triste llevaba el probetico como le decía Jacinta!.

Y es que Jacinta en el fondo, muy, muy en el fondo, sentía un poco de aprecio por el Juaquinico, no en vano de jóvenes estuvieron tonteando y ella hasta pensó algún día casarse con él ante la Virgen de los Dolores. Pero todos sus sueños se vinieron abajo el día en que ella pensó hacer calostros, aprovechando que había parido una cabra, y arroz con leche y se fue, con sus jarras de aluminio en mano, al establo de las cabras y pilló al Juaquinico allí en una actitud...


Continuará...


P.D. Los de la foto son Jacinta y Juaquinico con la ropa de los domingos.

12 comentarios:

Rosa Mª dijo...

Muchas gracias María-Murcia por tu compañía y por compartir con nosotros tan bonito relato y tanta imaginación.
¡Te felicito!
Con cariño, Rosa

wpaa. dijo...

jajajjajajajajajaj,joia estoy llorando de la risa , no puedo reir màs.
El ,pobre Joaquinito , esta feo hasta con la ropa de los domingos ,que poco favorecido y que poca gracia de Dios a recibido ,ajajajajjaja.¡Que cruz , le ha caido a la Jacinta con este hombre¡¡ ademàs se ,por algo de informacion que me dieron ,que el Juaquinico aparte de todo eso es impotente , de ahi lo que me temo que estaria haciendole a la cabra .
Me dejas muerta hasta el proximo capitulo de la impaciencia ...
Eres genial.
Un beso
wpaa.

María-Murcia dijo...

He pensado hacer este relato interactivo, iré escribiendo a tenor de las sugerencias así que, Wpaa, tomo nota de lo de la impotencia que no había caido yo en eso, jejeje.

A ver con lo que me inspiran los demás (me lo estoy pasando bomba, por cierto), jajaja.

Besos

Alejandro dijo...

Jajajajaja, qué bueno, yo creo que a Jacinta la podemos llevar al maquillador de Kate Moss y arreglarla, jajajaja.

Un saludo

wpaa. dijo...

Pobre Juaquinico , si a pesar de padecer de extreñiniento y almorranas es feo, pero tiene cara de bueno y de resignado.
El cielo se merece la Jacinta.

* Inés * dijo...

Yo pienso que Juaquinico es un santo varón, dominado por los caprichos de la Jacinta, sin protestar, sea cosa que lo tenga a pan y agua.
Es esclavo de sus pucheros y guisotes y su carácter castrense y organizado hace tiempo que lo asumió.
Obedecerla es casi más fácil, todo con tal de no perder permiso y asiento en esa cocina, en la que siempre huele a gloria, un día si y otro también.
Delicios pasaje, me encanta leerlo e interactuar, con tu licencia.
Gracias, siempre.

SalvaX dijo...

La Jacinta está de muerte, la imagino con un body negro y zapatos de tacón alto (También con un látigo, para completar el escenario)
Al Joaquinito no se si le dejarán entrar en el monasterio, por si alborota (o "espardaliza") a las monjas.
.......Lo de la cabra me lo imagino porque soy muy "mal pensáo".

María-Murcia dijo...

¿Verdad que está "buenorra" mi Jacinta?, jajaja, mejor que la Kate Moss esa, dónde va a parar, jajaja.

Y sí, lo de la cabra muy bien imaginado, jajaja.

BONBOM dijo...

MALONASSSSSSSSSS, jajajajaa,

jodias que sois, (y tu tambien Salva), que no se escapa nadie, me lo estoy pasando bomba con este relato.

María que me has dejao en lo mejor jolin.

HAA una cosita, y con ses body negro, y latigo, los zapatos rojos de tacon de aguja rojo, y medias de red,¿ no?, y que me dices del Juaquinico con un tanga de leopardo, tipo Rapel ( es por dar ideas) joer , que malona soy yo tambien jajjaja

Besos

scarlet2807 dijo...

jajajajaajajajaaj, es que no puedo para de reírmeeeeeeeeeeee.
Gracias María, moría de deseos y curiosidad de conocer a Juaquinico y tú has hecho realidad mi sueño...
jajajajaajajajajajaj
No me canso de decirte que eres genial!!!
jajajajajajaja
Besos, Scarlet2807

Joaquinito dijo...

María, gracias. Por fin se me ha tenido en cuenta un comentario y hablaste bien de mi!!!. Has tenido la dignidad de acompañar a tu escrito la foto que nos hiciste tu con aquella cámara del abuelo Casiano. Aquella de fuelle y cajón, que más que foto teniamos que hacer un daguerrotipo. ¿Te acuerdas? ¡ Qué tiempos!. ¡Qué guapos estábamos en la foto la Jacinta y yo !. Parecemos dos vasos de vino del mejor reserva de rioja. ¡Cuánto sabor palatal! ¡!Qué delicias de taninos en la punta de la sinhueso!. Recuerdos se acumulan en tropel.
Y, de Adela, la cabra que tu citas , Uffffff ! sólo puedo tener palabras de cariño para ella.Si aprendí a nadar fue con ella, si sudé la primera vez, fue su piel la primera ternura que acaricié. Lo fue todo para mi. Ummmm. Obviaré aquí el final que tuvo Adela y mis lágrimas que como cantó Maná casi 50 años después, la lloraron un río. Tus celos, tus malditos celos, María. Perdonar sí puedo, olvidarla a ella y lo que le hiciste, no. Por cierto, qué sabrosa te salió al horno !. No supe que era ella hasta un día después. Y seguí llorando por ella. Más aún.
La Jacinta tampoco te perdonó jamás tu enfermiza pelusa. De Adela, jamás sospechó.
Dicen que una foto vale más que mil de tus palabras. Y en esta ocasión sí lo es. Creí, cuando te leía, que hablabas de Azarías y su milana bonita. Joía eres !. Jajajajajajaja.

María-Murcia dijo...

Jajaajaja, qué buenooooooo, celos yo de una cabra, jajajaja, lo mismo meto a Adela en el relato mañana mira tú por donde, jajajaja.
Y, como me de la idea, cuento lo de las gallinas que tampoco es para sentirse orgulloso, jajajaja.

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...