16 de octubre de 2010

El Monasterio rosa (Fin)

Una vez presentados Bernardito y Manolito y su "Daddy kenneth", se reunieron los cuatro en torno a un botella de vino tinto de Ricote y unas olivicas, unas tapicas de jamón salado en la casa y un plato de quesico de cabra del que hacía el Juaquinico y trazaron el plan para convertir la casa en un Monasterio, cumpliendo así la última voluntad de la "tita".

Acordaron convertirlo en un hotel restaurante llamado "El Monasterio Rosa", los camareros, camareras y el resto del personal irían vestidos de frailes y monjas, eso sí, en plan fashion y con diseños de Manolito. Con esta estratagema, técnicamente Borja Mari cumplía los deseos de la "tita" puesto que la casa se convertiría en un "monasterio" y la habitarían "religiosos" y, como los menús los harían con productos de la tierra, tanto la huerta como los corrales y el monte donde cazaba el Juaquinico, se dedicarían al servicio del monasterio, ello no obstante, invitaron a comer a Pepe, el notario, y durante la comida le pusieron al corriente de sus planes y consultaron su opinión. Pepe, al que le gustaba la idea de tener un hotelito a su disposición para cubrir cualquier "necesidad", no vio nada que objetar y además, como él mismo dijo ¿quién iba a impugnar el testamento?.

Por la tarde se pusieron manos a la obra y empezaron a llamar a albañiles, pintores, carpinteros y demás profesionales necesarios para convertir la casa en un hotel restaurante que imitara un monasterio.

En general se pusieron de acuerdo con todos rápidamente, aprobaron presupuestos, tiempos de ejecución, etc. pero Borja Mari se encaprichó de uno de sus proveedores, el Sr. García, al que le dio por llamar Garci y por arrimarse más de la cuenta cada vez que revisaban los catálogos de vajillas, maquinaria de cocina, manteles, toallas, ropa de cama y demás. El Sr. García hacía de tripas corazón y se escabullía como podía pero, como buen vendedor que era, al final hizo el agosto con el caprichito de Borja Mari y le vendió lo que necesitaba y algo más.

Los trabajos quedaron terminados en tres meses y la casa, por obra y gracia de la imaginación de Bernardito y Manolito, quedó convertida en un precioso monasterio y, gracias a los consejos del Sr. García, equipada con cuanto adelanto en materia hostelera había pero ocultos o disimulados para que mantuviera un aire monacal.

Durante esos tres meses, Bernardito y Manolito consiguieron lo que parecía imposible, le arrancaron varias sonrisas a Jacinta y, cada vez que se encontraban con ella la besuqueaban y le decían que llevaba un look "divino". La pobre Jacinta ya no sabía si se reían de ella o es que los "sarasas de la capital" que es como ella les llamaba eran así pero, cuando llegó el día de la inauguración, que también era el primero en el que ella iba a dormir en su casica, y Miguelito le regaló un vestido, unos zapatos, un chal y un collar para que se los pusiera para la recepción que iba a tener lugar esa noche, refunfuñando que no sabía ella si se iba a quitar el luto por el capricho de un sarasa y demás, se le escapó una lagrimita y es que Jacinta, en el fondo, era humana y, al probarse la ropa, se sintió como "la collares", que era la idea que la pobre tenía de la elegancia.

La recepción, ¿cómo no?, fue un éxito y a la mañana siguiente hasta la prensa regional se hizo eco la inauguración del "Monasterio Rosa". Asistieron a ella como invitados de honor los "Pitufos blogueros", ellas, divinas y derrochando belleza y elegancia, dejaron embobados a todos los señores asistentes y ellos, de smoking y muy guapos, se pasaron la noche detrás de Jacinta. Qué espectáculo ver a Salvax, Manasés y Alejandro revoloteando a su alrededor y ofreciéndole copas de vino y cava sin parar. Disputaban los tres su conversación, atraídos sin duda por el "encanto" de lo rural, y uno no dejaba de "cuellear" tratando de adivinar a través del escote si Jacinta llevaba el body negro que él imaginó un día y del que dejó constancia por escrito en un comentario, porque las medias de rejilla, el látigo y el tacón de infarto no los llevaba pero ¿escondería algo en su interior?.

El Juaquinico siguió ocupándose de las cabras, cochinos y gallinas porque en el restaurante se iban a servir productos de la tierra y Borja Mari, que en el fondo quería a Jacinta, lo mandaba a su nueva casa cada dos dias a llevarle huevos, leche fresca y carne. Uno de esos días Jacinta le dijo:.., pero no, lo que le dijo Jacinta al Juaquinico igual es otra historia, porque la del Monasterio Rosa acaba aquí.

12 comentarios:

* Inés * dijo...

Mi ovación más sincera a tu Monasterio Rosa.
Me ha encantado de principio a fin.
Tu imaginación es portentosa, tu estilo exquisito y tus admiradores muchos, entre ellos,yo.
Enhorabuena, buen trabajo, final excelente.
Gracias, siempre.

Mayte® dijo...

Mira, sabes que te digo?.

¡Eres fantástica!. En todos tus escritos nos enganchas. ¡Impecable en todos!.

Un beso grande lokita

Manases dijo...

Yo también me uno en el aplauso, me has llevado a ese monasterio imaginario, y prometo no quemarlo, es distinto a todo lo que escribes habitualmente, pero eso me demuestras, cada vez mas los grandes dotes que tienes como escritora, aunque sigo diciendo, que yo me quedo con tu parte shakespeariana….un beso

wpaa. dijo...

Y colorin colorado , este cuento se ha acabado.
Magnifico , de principio a final nos enganchastes .
Yo he reido muchisimo al mismo tiempo que he admirado tus dotes narrativas,un dia tenemos que montar una fiestecita de lo lindo en ese Monasterio.
Eso sera al regreso de Avalon.
Un beso
wpaa.

SalvaX dijo...

¡Grnial!¡Un final apoteósico!
Enhorabuena por tu imaginación y tu sentido del humor.
Dos besos de los grandotes.

Alejandro dijo...

Jajajajaja, qué buenooooo, confieso que pasé toda la noche detrás de Jacinta intentando "pillar cacho" y no hubo forma pero los demás tampoco lo consiguieron, jajaja.

Me he reido mucho.

Un saludo

BONBOM dijo...

María sin lugar a dudas me uno a esos aplausos, y te digo que eres la mejor de las mejores, tienes en mi a tu fan nº uno.

Da igual lo que escribas, lo bordas, y tu imaginación es desbordante.

Me encantó el final, igual que el principio. me he divertido muchisimo con el relato y me ha gustado mucho que dejes la puerta abierta para una continuación gracias siempre.

Muchisimos besos

D'MARIE dijo...

Fantastico final!!,de verdad Maria tienes un DON...besis

scarlet2807 dijo...

María, ya no sé que adjetivo usar contigo, los he usado todos, buenísima, genial, en fín...
Solo te diré que eres de lo mejor que he leído, disfruto hacíendolo.
Espero no tardes con la "otra historia".
Un beso, Scarlet2807

María-Murcia dijo...

Scarlet, estoy tentada de escribir una que no sería graciosa, algo basado en una realidad, pero tengo que pedir permiso.

Besos

scarlet2807 dijo...

DALE María, yo te autorizo!!!
jajajajajajaja
Prometo defenderte.
Besosssssssssssssss

Anónimo dijo...

Muchas felicidades por esta historia
envidio lo bien que escres.
un beso muy grande
enmatojado

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...