Todo o nada...

Al igual que el “NADA” de Morgana, quiero escribir algo y no sé cómo empezarlo.

Si bien los argentinos solemos de escribir en primera persona (interponiendo el Yo a todo), lo que no quiero es precisamente eso.

Pero claro, como escribir sobre algo que Yo desconozca.
Por lo general todos estos pensamientos que salen de mi cabecita loca (y calva), están avalados de una experiencia propia, y lamentablemente, ese famoso Yo, siempre está presente.
Entonces me quedo mirando esta pantalla, como quien mira una hoja en blanco (Tabula rasa), y allí estoy cual un marmota dándole vueltas al asunto.

El tema es que luego de leer “NADA”, me llevo a pensar en primer lugar como surgen las ideas de la nada, así de repente, aparecen y crecen.
Mientras pensaba eso, paso como un rayo por mi cabeza (creo que derecha a izquierda) la frase “Todo o Nada”. Y allí empezaron mis tribulaciones.

No por la frase en sí, sino por todo lo que implica, que en mi caso personal (¿vieron? Empecé con el YO), es una fórmula que aplico en todo orden de mi vida.
Suelo equivocarme muchas veces (como siempre lo digo, muchas más de las que acierto), pero soy consecuente y sigo en la misma tesitura.

Había una época en que conocía el gris, entonces los colores pasaban a ser blanco, negro o gris.
Pero a medida que el tiempo avanzaba ese gris no era ni medio blanco, ni medio negro, o sea no era ni medio.
Fue que decidí, o mejor dicho, opte por el todo o nada. O es blanco o es negro.

¿Cuantas veces en nuestra vida hemos usado, soportado, permitido, las medias tintas?
Esas medias tintas que no son ni uno, ni otro pues lamentablemente, son producto de la falta de algo, llámese interés, sentimientos, pasión, ganas, o la identificación que quieran darle, y aquí cabe esta aclaración: Es una idea muy personal. Si alguien la comparte pues bien, si la entienden mejor, y si no la comparte se respeta la disidencia.

Hasta cierta edad uno es permisivo, entiende esas dudas que surgen y que hacen que el entorno no sea firme en convicciones, actitudes o normativas.

Es cierto que cuando uno inicia bien sea una relación, un trabajo, un cambio de ambiente, o lo que sea que se inicie, tiene sus temores (todo cambio produce rechazo), es humano.
Pero una vez pasado el trance inicial, pues se debe optar por todo o nada. La continuación permanente o, mejor dicho, el vivir con incertidumbre, temor, indecisión, etc., es signo de duda, y por lo general la duda lleva al fracaso de lo que estamos viviendo.

Creo que ya mayores, no debemos dudar de nosotros mismos en primer lugar, quizás sí desconfiar de la capacidad del entorno, pero cuando es así pues habra que conocer bien el paño para luego actuar en consecuencia, y una vez emprendida la acción ser firmes en nuestras decisiones.

Que aquí cabe aclarar, nuevamente, que no quita que en el ínterin de la vida haya que rectificar.
Volver sobre tus pasos ante un error o un equívoco es una de las decisiones más valientes que puede tomar una persona, admitir fallos propios es de personas honestas y valederas.

Bueno para no ser tan largo esto, no sé si para bien o para mal, suelo regir mis actos tomando como base el Todo o Nada, aunque debo admitir que soy permisivo y demasiado paciente.
Alguien me dijo por allí que soy bueno, yo me considero “buenudo” (mezcla de bueno con boludo). Es la mejor definición.

En fin…(se me enfrió el café por escribir…qlp)

nuestras charlas nocturnas

4 comentarios:

Mayte® dijo...

No me he enterao de ná.

Mario intentas decir algo???

Un besito anda, que igual el lunes me tiene bloqueada.

Anónimo dijo...

bueno mario si q eres complicado un besito

D'MARIE dijo...

a veces escribimos por el solo echo de sentirnos liberados..me gusto mario besitos

*Inesperada* dijo...

Delicada e interiorista muestra de tí mismo...

Así, eres... justo así.

Gracias, porque si eres así, eres grande y eres mucho.