Morir por las apariencias

Ayer, reflexionando sobre lo mucho que engañan a veces las apariencias, me vino a la memoria la muerte del hijo de Paca Sauquillo, quien fuera en su tiempo diputada por el PSOE y conocida, entre otras cosas, por ser hermana de uno de los abogados asesinados en el llamado "Crimen de Atocha" y por ser ella una de las abogadas del "Juicio de la Colza". De Paca, nacida en 1943, se decía en su momento que era una de "las mujeres de la transición", desde luego su preparación, conducta y saber estar no tenía nada que ver con la Srta. Chamosa, esta es de las que valía para desempeñar su trabajo.

El hijo de Paca padecía anorexia, tuvo una crisis de hipoglucemia en el metro de Madrid sobre el año 2000, cayó al suelo desmayado y los empleados no solamente no le atendieron sino que, pensando que era drogadicto, le sacaron en volandas y le dejaron tendido en la calle. Cuando un ciudadano que pasaba por allí llamó al SAMUR y una ambulancia lo trasladó al hospital ya era tarde, falleció como consecuencia de la hipoglucemia y la debilidad general que padecía por la anorexia.

Hubo un juicio contra 3 de los empleados del metro que lo arrojaron a la calle y fueron encontrados culpables de omisión del deber de socorro, al cuarto no se le pudo juzgar porque se suicidó unos meses antes de comenzar el juicio.

El caso del hijo de Paca es un caso extremo pero muchos, en algún momento de nuestra vida, morimos un poco por culpa de las apariencias, unas veces por la imagen que, intencionadamente o no, proyectamos de nosotros mismos y otras veces por la imagen que los demás, en este caso intencionadamente, proyectan de nosotros sin, quizás, pararse a pensar que hay materiales, las personas, con los que no se puede jugar, no somos plastilina que se deforma y se vuelve a formar, a las personas nos afecta todo en mayor o menor medida y el que se juegue con nuestra imagen y se proyecte una equivocada nos duele, nos perjudica y nos hace morir un poco.

8 comentarios:

Rosana Martí dijo...

Muy triste, me voy con el corazón encogido.

Besitos de esperanza y abrazos de solidaridad (que tanta falta hace).

chus dijo...

Maria esto es increible lo que pasa,tienes razon las cosas no son como parecen, creo que es mejo pensar antes que llorar despues. Besos

María dijo...

Rosana, la verdad es que fue una pena, hace más de 10 años y nunca olvidaré la cara de esa señora.

Besos

María dijo...

Chus, en este caso fue una injusticia total.

Besos

Manases dijo...

“Vi a Manolo salir de un restaurante con la esposa de Sergio. La llevó en su automóvil a la casa de ella, estaba oscuro, ambos entraron en la casa y se quedaron allí. Era evidente que Arturo no estaba en casa. Parece que pudiera haber infidelidad envuelto en...... Menos mal que luego me entere que el esposo de ella se había tenido un accidente en el trabajo. Manolo la había llevado al hospital a ver a su esposo. Después, tomaron un bocado a la carrera en un restaurante. Entonces Manolo la llevó a la casa de ella y entró para conseguir algunos de los efectos personales de Sergio y regresó al hospital para llevárselos.”…….Cierto María así suelen pasar las cosas, menos mal que esta persona del relato no le dio por contar a otros lo que había visto, no quiero pensar que habría pasado si eso lo ve una que yo conozco..Besos

María dijo...

Yo tampoco quiero pensarlo Manasés, jajaja, que hay gente muy mala por ahí suelta.

Besos

* Inés * dijo...

Me has hecho pensar mucho, con eso de las apariencias engañosas.
¡Se nos juzga sin saber y se nos condena sin defensa posible, tantas veces en la vida!.
Me dejas pensativa con tu reflexión personal y sí es cierto, que morimos un poco, porque nos duele y mucho.
Un beso, María.

María dijo...

Mucho, Inés, hay quien no se priva y además te achacan su propia conducta.

Besos