El collar de Harmonía

Harmonía era la diosa griega de la armonía y la concordia, hija de Afrodita (diosa de la belleza y del amor) y Ares (dios de la guerra).

Como Zeus tenía todo el poder en sus tiempos, decidió que Harmonía se casara con Cadmo (supuesto creador del alfabeto griego y fundador de Tebas). Celebraron la boda en Cadmea (nombre primitivo de Tebas) y, también por orden de Zeus, todos los dioses asistieron a la boda y llevaron presentes a los novios.

Entre los regalos había dos que destacaban sobremanera entre los otros, un maravilloso vestido tejido por las tres Gracias que les regaló Atenea (diosa de la sabiduría y la razón, nacida de la cabeza de Zeus) y un magnífico collar que les regaló Hefesto (dios del fuego, hijo de Hera y de Zeus y tan poco agraciado que, al nacer, fue arrojado al mar por su propia madre).

Pero como resulta que los dioses griegos tenían muy mala leche y eran, en general, vengativos, Atenea y Hefesto, todavía enfadados porque Ares y Afrodita hubieran concebido a Harmonía, (recordemos que Hefesto y Afrodita eran pareja, según narra Homero en "La Odisea" y Afrodita, ligerita de cascos y guapa como ella sola, le fue infiel con Ares) decidieron destruirla y envenenaron el vestido y el collar, otorgándole a este la facultad de hacer desgraciado a todo el que lo portara.

Pero con Harmonía y Cadmo triunfó el amor, a ellos no les alcanzó la maldición del collar, sencillamente no pudo con ellos y fueron muy felices y tuvieron 4 hijos y un nieto muy famoso, Dionisios (dios del vino) y, al final de sus días, fueron convertidos en pequeños dragones y llevados a los Campos Elíseos.

En cambio la maldición del collar alcanzó toda la gente que, admirada y envidiosa de su belleza, quiso poseerlo, desde Polinices a Erifile y fue pasando de mano en mano trayendo desgracia a todos ellos hasta que sus últimos dueños decidieron depositarlo en Delfos, de donde Failo el tirano lo robó y se lo entregó como regalo a su amante, la esposa de Aristón quien, al poco de llevarlo, tuvo que ver como su propio hijo enloquecía y prendió fuego a su casa, donde falleció con todos sus tesoros.

10 comentarios:

Mayte® dijo...

¡Eres demasiado!

Un besote bién grande

wppa. dijo...

El collar se quemaria ¿NO? , espero que no ande rodando por ahi, aunque tal vez seria bueno , que callera en manos de alguien que se lo mereciera ajaj.
Excelente una vez màs.
Un beso.
wppa.

María dijo...

Ni idea de dónde para el collar, yo sólo sé que yo no lo tengo y mira que me gustan a mí los collares pero los míos son de perlas o de bisutería, nada de oro y esmeraldas gruesas como este.

Besos

scarlet2807 dijo...

Vaya con el collarcito, pero ya ves, que ni los hechizos más potentes pueden contra el verdadero amor.
Ers genial escribiendo...

Un beso, Scarlet2807

PD: ¿Oíste la canción que te regalé?
¿Te gustó?

Anónimo dijo...

María, no hay como centrarse en la propia vida y en la propia felicidad para impedir que las maldiciones ajenas hagan mella en nosotros...
Oye y qué me dices de lo hermosísima que es la cerámica griega toda decorada con escenas mitológicas?
Un beso enorme.
Madeira

María dijo...

Si, Scarlet, es preciosa, muchísimas gracias.

Besos

Manases dijo...

¿Sabéis como se forman las perlas en las ostras? Son diminutas partículas de arena que se le van incrustando en la ostra y esta en vez de expulsarlas las va recubriendo con una capa de nácar que ella misma produce de esta manera algo que en principio podría ser molestos llega a convertirse en algo maravilloso, pues así María deberíamos hacer con las cosas que nos causan molestia, saber producir una capa de nácar y poder llegar a convertir algo que nos molesta en algo agradable….. Muy acertado como siempre todo lo tuyo María besos

Fibonacci dijo...

sabes,mi madre me contaba historias en las madrugadas cuando me levantaba para estudiar, mientras me ponia un café de achicoria y unas rebaná de pan frito, mientras yo desayunaba siempre tenía una historia en su boca, leyendote la he visto a ella.
Gracias.
Un besote casto

Carmen dijo...

Hay varias versiones respecto al paradero del collar, me quedo con la que dice que se quemó en el incendio y dejó de hacer el mal.

Buena con todo lo que escribes.

Un beso

*Inesperada* dijo...

Me encanta leeros, sois geniales.
Maria, qué decirte, nena, eres grande en el blog, traes unos temas que demuestran la capacidad inmensa que posees, escribiendo, siendo y pensando.
Gracias, siempre.