13 de febrero de 2011

Temo...


Temo escribir, pero escribo, para manifestar que me mantengo viva, aunque viveza no tengo.
Temo mi inestabilidad, pero existo, para añorar esa estabilidad que tanto anhelo.
Temo mi soledad, pero sueño, pues me rodeo, aun en la distancia, de personas a las que quiero.
Temo mi ansiedad, por no ser dueña de mi misma, y por no ser lo que deseo.
Temo por mí misma, porque desconozco todavía quién soy y, a día de doy, temo mi acción.

Autora: Rosa Mª

8 comentarios:

María dijo...

Rosa, cariño, me has hecho un gran regalo ¿sabes?, quiero que sepas que te quiero mucho y que sé el esfuerzo que te ha costado esto.

Ánimo, corazón, este es el primer paso.

Te quiero un montón.

Besos

chus dijo...

mariajse ¿estas triste?

Manases dijo...

Te añoramos muchísimo Rosa, el temor bien medido nos protege, porque nos aleja del peligro y nos dice que estamos vivos…..Besos niña y sigue regalándonos pinceladas de ese arte que tu tienes en las letras.

Rodolfo de Jesús Chávez Mercado dijo...

Hola Rosa.

No temas... Dios y los amigos estamos siempre contigo.

Les deseo a todos t todas en esta maravillosa casa de escribimos pensamientos muchas felicidades en este dìa de San Valentìn. Gracias por sus amistades.

Fra Rodolfo de Jesùs O.Carm

Mati® dijo...

Me alegra muchísimo leerte, Rosa. Sé lo que te cuesta hacerte ver pero nos haces felices a muchos.

Un abrazo enorme tesoro

Anónimo dijo...

¿ Sabes? Tu poesía siempre me resultó especialmente intensa y elegante.
Escribe con tu existencia, sueña con tus deseos, y descúbrete, porque dentro de tí hay una persona bellísima.
Sabes agitar corazones, con ternura y humildad y eso Rosa, lo has logrado tú, en primera persona.
Gracias, por permitirme leerte.
Inés.

D'MARIE dijo...

Sos muy tierna y transparente...no te pierdas..besis

Viriato dijo...

¿Y quien no tiene miedo de algo en algún momento en este mundo tan tormentoso?

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...