¿Es mi religión el camino a la salvación? (I)

Los que tenemos ya algunos años nos acordamos del terrible suceso que ocurrió en la Guayana Francesa. Más de 900 miembros de la secta religiosa conocida como el Templo del Pueblo se suicidaron, dicen que voluntariamente, mediante un refresco mezclado con cianuro.

Muchos fueron los que se preguntaron: ¿Qué clase de religión es esa que sacrifica la vida de sus propios miembros?”.

Pero, sin darnos cuenta, pasamos por alto otro hecho no menos aterrador y es que durante casi 6.000 años se ha derramado sangre inocente en el nombre de la religión. Analicemos algunas pruebas.

En el año 1914 estallo la primera guerra mundial y luego la segunda en 1939 Dos guerras mundiales y más de un centenar de conflictos menores han derramado verdaderos mares de sangre.

El patriotismos llego a ser una de las causas de tantos conflictos y primo hermano del patriotismo es el nacionalismo, que ha llegado a ser una forma de religión mas. Todo esto debido al deterioro religioso y a los valores tradicionales, ¡Si! la religión creo un vacío espiritual que el nacionalismo se ha encargado de llenar.

En la Alemania nazi, al comienzo de la segunda guerra mundial, más del 90% de sus ciudadanos se consideraban cristianos, aquellas personas deberían haber representado lo mejor de su religión, recordemos que en Alemania predomina el protestantismo luterano.

Es significativo que el católico Adolf Hitler encontró mucho apoyo entre los protestantes y tambien entre los católicos.

He encontrado unas palabras del historiador alemán Klaus Scholder el explica que, “por tradición, existía una estrecha vinculación del catolicismo alemán con Roma” y que esta vio en el nazismo un bastión contra el comunismo, el Vaticano no se retuvo de utilizar su influencia para fortalecer la mano de Hitler. “Cada vez más decisiones importantes pasaron a manos de la curia, dijo Scholder, y lo cierto es que la posición y el futuro del catolicismo en el Tercer Reich fue por fin decidido casi exclusivamente en Roma.”

El papel que la cristiandad desempeñó en ambas guerras mundiales resultó en una grave pérdida de prestigio.

Por supuesto, las guerras por motivos religiosos no son nada nuevo. Pero, mientras que en el pasado eran naciones de diferentes religiones las que luchaban entre sí, en el siglo XX y también en este siglo XXI son naciones de la misma religión las que, con cada vez con más frecuencia, se envuelven en brutales conflictos. Está claro que el dios del nacionalismo ha podido manipular a los dioses de la religión.

Si durante la segunda guerra mundial, mientras católicos y protestantes de Gran Bretaña y Estados Unidos estaban matando a católicos y protestantes de Italia y Alemania y estos a su vez lo mismo, los budistas de Japón estaban haciendo igual con sus hermanos del sudeste asiático.

Puesto que la religión llamada “cristiana” tiene las vestiduras manchadas de sangre, no puede señalar a nadie con el dedo farisaicamente. Al defender, apoyar y a veces incluso elegir a gobiernos humanos imperfectos, tanto los que no son cristianos como los que sí profesan serlo, deben compartir la responsabilidad por la sangre que estos gobiernos han derramado.

Me viene a la mente las palabras del Apóstol Santiago, allí en su carta (Santiago 1:27) dijo:” La forma de adoración que es limpia e incontaminada desde el punto de vista de nuestro Dios y Padre es esta: cuidar de los huérfanos y de las viudas en su tribulación, y mantenerse sin mancha del mundo”.Por eso surge la pregunta:

¿Se mantiene mi iglesia sin mancha del mundo, sin contaminarse con su bajo nivel de moralidad, su política, su rivalidad egoísta, como el escritor Santiago describe?.

Sobre esta pregunta debe de haber una segunda parte.

6 comentarios:

María dijo...

Yo pienso que hay que remitirse a los hechos:

Por un lado la actitud vergonzosa durante la postguerra de ciertos representantes de la Iglesia y del Vaticano en concreto ayudando a escapar a criminales nazis.

Por otro, la actitud muy loable de miembros de la Iglesia que queda empañada por esos hechos.

Como siempre, me pones a pensar, pienso que has tocado un tema espinoso con mucha sensibilidad.

Besos

Por cierto ¿has leido "El Oro de Mefisto", de Eric Frattini?

* Inés * dijo...

Quien esté libre de pecado, dijo Jesús, que tire la primera piedra.
Y , si seguimos con los refranes, en todos los sitios cuecen habas.
Me apena, desde mi lado que se potencie el lado malo de su apostolado y que no se compruebe que, a pesar de esa "sangre injusta",sí, hubo y hay mucho del espíritu de Santiago.
Lástima que no conozcan la realidad presente, in situ y vean cuan equivocados están los dedos acusadores.
Un buen escrito, desde tu lado y tu juicio.
Un abrazo, sigue bien.

Carmen = wpaa dijo...

Tu y tus preguntas.
Buen escrito , como siempre .
Un beso.
Carmen

Mati® dijo...

Mare mia! y que te digo yo ahora si me has dejado con la boca abierta?

Las mayores atrocidades de la historia se han cometido en nombre de alguna religión. Eso no es fé es fanatismo y ha sido y será una lacra en cualquier época.

Te felicito.

Los has expuesto a la perfección y espero impaciente que realmente haya una segunda parte.

Besos

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Hola , vengo a saludarte y a darte razón de tu pregunta.
El hombre tiene por naturaleza tender al pecado o llámalo como quieras a no ser del todo bueno, y eso es independientemente de su religión, por lo tanto en nuestra Iglesia hay de todo, aunque duela convivimos con el pecado, con la misma lengua que alabamos , pecamos. No obstante lo importante es no dejarse llevar por los extremos, un análisis correcto es saber aceptar al hombre tal como es, no somos ni tu ni yo tan diferentes que no seamos capaces de hacer los actos más sublimes del amor como los más terribles de la maldad y Dios nos libre de ello.
Cuando entré en la vida religiosa creía que mis hermanas eran ángeles jajaj!!!he aprendido a amar a mis hermanas sin tener en cuenta el pecado porque yo tampoco estoy libre de caer y soy muy feliz perdonando y pidiendo mi perdón.
Tengo un corazón muy dilatado por el amor que tengo a Cristo y eso me hace cerrar los ojos al pecado y ver más allá de él.
Te dejo mi ternura
Sor.Cecilia

Gusanín dijo...

Hola Papi, qué bien escribes.

Muackssssssssss.