¡No estás sola!

Al ver su rostro apesadumbrado reflejado en el escaparate de una de tantas tiendas, una sensación de conocimiento ha estremecido mi cuerpo. En un instante, mi mente ha hecho un viaje fugaz a la memoria del tiempo.

Ha sido cuestión de segundos recordar una etapa de sufrimiento que, a día de hoy, no ha sido totalmente superada.

Hay personas en nuestra vida que desestabilizan nuestra existencia, de un modo tal que consiguen mover los cimientos más profundos de nuestro conocimiento, haciendo que el pánico sea una constante en nuestro día a día.

Sólo la fuerza de voluntad, el propio dominio de nosotros mismos, y nuestro yo más profundo, pueden hacer desaparecer de nuestra vida cualquier muestra de temor hacia otro ser humano.

Salgo de mi ensimismamiento y, lentamente, con suavidad, me acerco a ella y, con un tono calmado y una sonrisa cómplice, encuentro la valentía suficiente para poder decirle:

No estás sola en esta lucha.

No te avergüence compartir tu pesar con otra gente.

¡Pide ayuda!

8 comentarios:

Mª Pilar dijo...

¡¡Cuantas veces necesitaríamos a una persona que nos dijese eso¡¡

Pero por desgracia, vamos con tanta prisa y tantos problemas propios, que no nos fijamos en los demás, que quizás necesiten nuestra ayuda.

Un abrazo

Pilar

chus dijo...

Es verdad Maria, si eres positiva, llegas mejor el peso.

María dijo...

Muy profunda te has puesto, la verdad es que a veces no tendemos una mano por no entrometernos y quizás deberíamos hacerlo.

Besos

P.D. Chus, yo soy positiva, la negativa es Mayte, jajaja.

Scarlet2807 dijo...

Chiquita
Cada vez mas profunda y certera en tus reflecciones.
La verdad es que si es lo tuyo, me encanta leerte y siempre me dejas pensando...
Un abrazo muy fuerte y un beso
Scarlet2807

Viriato dijo...

A mí me parece que es un mensaje dirigido a alguien. Desde luego, alguien que necesita ayuda.

Manases dijo...

El maltrato es solo la punta del iceberg, detrás hay una sociedad enferma y decadente , sin ningún valor , besos

* Inés * dijo...

Cuando dejas atrás el ostracismo y decides avanzar en la vida, liberada por fin de lo que te ata, la liberación es justo eso.
Se dejan cosas en el camino, sí: preguntas, dolor, lágrimas, pero con el tiempo, el corazón aprende a seguir sin esas respuestas y totalmente sereno.
Las manos que se nos tienden o tendemos, deben ayudar siempre, nunca perjudicar.
Para eso, mejor caminar sola, que por precipicios.
Me ha encantado y sorprendido mucho tu reflexión y tu moraleja.
Muy bien expresada y emotiva.
Felicidades y un abrazo de corazón.

Gusanín dijo...

Hola Madrina.

Muackssssssssssssss.