Oro parece, plátano es











"Oro parece, plátano es", algo que decimos u oímos con mucha frecuencia y que, en teoría, es una adivinanza para niños.

Pero es algo más que eso, es una figura literaria de las llamadas por alteraciones gramaticales, un Calambur, que se produce al cambiar de significado las palabras cuando se unen de distinto modo las sílabas.

También es algo que podríamos aplicar a las personas, entidades, cosas, plantas y, en realidad a casi todo pero, volviendo a las personas, ¿cuántas nos han parecido oro y luego eran plátano?, o ¿cuántas dan de imagen de ser oro a unos cuantos o a una gran mayoría y unos pocos saben o sabemos que no es oro sino plátano y, además, podrido?.

Las fotos que hay sobre este escrito también podrían ser un ejemplo, una es perejil, la otra es cicuta, una puede aderezar la comida, la otra matarte ¿cuál es cuál?. Es bueno distinguirlas, no sea que tomemos veneno por error y haya alguien que se alegre.

11 comentarios:

Rosana Martí dijo...

Pues no me atrevo María, pero te diré por qué, porque no puedo ver ninguna de las imágenes, esta conexión me mata jajajaja. Mejor se huele y listo, pero aquí el orfato no funciona.

Pero me ha encantado el planteamiento, menos mal que a mi el platano no me gusta.

Te mando un enorme besote con todo mi cariño.

chus dijo...

Yo creo que mejor no poner nada, y estar con ojito por si te quieren envenar, jajaj, voy a pensar ¿file a la plancha? lo pensareeeeeeeeee. BESOS

María dijo...

Rosana, sí, mejor olerlo (la cicuta es la que huele mal), jajaja.

Besos

María dijo...

Chus, tú haz como yo, el perejil en macetas,por si acaso.

Besos

Manases dijo...

He buscado en algunos diccionarios la palabra engañar y su significado es “hacer creer a alguien alguna cosa falsa o equivocada”, y también como “embaucar”, “seducir con falsas promesas” y “desorientar con falsas apariencias”. En otras palabras, si afirmamos que una persona engañó a otra, queremos decir que se valió de alguna treta para confundirla y convencerla de algo que en realidad no es cierto. Obviamente, si a alguien nos está confundiendo, desorientando o embaucando y no nos damos cuenta, entonces podemos corre un serio peligro con esa persona. Besos María das siempre en la diana

María dijo...

Gracias, Manasés, este es otro de los casos en los que tu comentario supera mi escrito.

Besos

El Ser Bohemio dijo...

La verdad ha mi me ha pasado muchas veces. El tiempo se encarga de mostrarnmos y separar el oro del plátano. Hermosa entrada.Te mando un beso grande y espero que estés bien.

María dijo...

Gracias, Bohemio, igualmente.

Besos

Anónimo dijo...

La persona que se alegre del mal de otra, cava su propia tumba, tarde o temprano.
Oro parece, plata-no-es.
Hay gente que tiene una apariencia noble y nos impresiona con su discurso y nos agrada. Con el tiempo, se comprueba que todo es un espejismo y sale su verdadero ego.
Suele ser lo contrario de la pátina inicial y la decepción hace acto de presencia.
Hagamos caso a nuestra primera impresión, que es la que más vale.
Buena comparación de plantas, para hablar de la falsedad de la gente.
Me ha gustado mucho leerte, siempre aprendo algo nuevo contigo, mi querida María.
Un besito, Inés.

María dijo...

Coincido contigo, Inés, jamás entenderé como alguien puede alegrarse del mal ajeno pero te consta, como a mí, que hay personas así, que no sólo se alegran sino que, además, lo desean.

En fin, que sigan con sus pobres vidas ¿no crees, amiga?.

Besos

María dijo...

Bueno pues la cicuta es la de la izquierda y el perejil el de la derecha, hala.

Besos