14 de julio de 2010

UNA HISTORIA DEL AYER


Esta historia, se basa en un hecho verídico que me han relatado y que por mediación de un familiar del protagonista, he tenido acceso a unas cartas que trataré en adelante resumir y ser lo más fiel posible a su contenido, sin dar datos de quien o quienes fueron los protagonistas, aunque es un hecho que pasó ya hace años y muy conocido por los lugareños donde resido actualmente.

Se trata de un matrimonio joven, él 32 años y ella 27 con un hijo de tres años en común.Su profesión era y seguirá siendo aparejador, ella ama de casa y al cuidado del hijo en común, un piso recién comprado con mucho sacrificio, pues ella se quedó embarazada antes de tiempo y tuvieron que unirse en santo matrimonio como se rezaba antiguamente, por el que dirán, antes que la barriga de la mujer fuera muy ostensible a la vista de todos,. Aunque era vox pópuli que iba al sagrado sacramento embarazada y todos evitaban nombrar esa eventualidad.

Asumían sus dificultades y salían adelante a trompicones, aunque eso sí, nadie dudaba del amor que se tenían ambos desde pequeños, ya que se conocían desde que iban a la misma escuela.

Era un matrimonio muy bien avenido, pero la crisis económica que asoló España hace unos años fue muy fuerte y se quedó sin empleo, además sus tendencias políticas le alejaban de cualquier oferta pública para acceder a otro trabajo cualificado.

Las deudas les perseguían y se les amontonaban, era poca la ayuda que los padres de ambos les podían ofrecer.

Cada mañana se levantaba con la misma rutina y bien temprano para irse a un bar donde se concentraban los parados y donde los patronos aparecían a ofrecer jornadas de trabajo en el campo o cualquier otro lugar. Un dia tras otros, siempre igual y sobre las nueves de la mañana sino conseguía peonada, volvía a casa donde se dedicaba a estudiar hasta bien entrada la madrugada para acceder a alguna oposición.

Su única dicha era su hijo y su mujer a los que amaba más que a nada en el mundo, estaba dispuesto a realizar cualquier trabajo con tal de sacar a su familia a delante, más de una vez se quedaba sin cenar para que pudieran hacerlos ellos, con la concebida frase de “yo no tengo hambre” pero era solo por las penurias que estaban pasando.

Una mañana estando en el bar y habiendo pasado ya los patronos, escuchó la conversación de otro parado, comentando que se iba a Lérida a la temporada de la fruta, que pagaban bien, que las condiciones no eran muy buenas y que para ganar algo de dinero tenían que trabajar muy duro, que duraba sobre dos meses y que valía la pena, ya que así conseguirían traer algo de dinero a casa.

Se informó de cómo eran los tramites y lo que costaría el viaje, seguidamente se fue directamente para su casa y habló con su esposa, explicándole todos los pormenores, ella era reticente a su marcha, decía que no podría resistir su ausencia, lloró, clamó y al final accedió visto la tozudez de su marido y sabiendo interiormente que era la única solución para paliar la economía.

El problema vino para reunir el suficiente dinero y viajar en el tren en tercera clase, pero lo consiguió a base de pedir prestado. Se hizo de una pequeña maleta y con una barra de pan y algo de tocino, se encaminó al pueblo de al lado andando para coger el tren.

La despedida fue muy dura, las lagrimas le desbordaban y le atenazaban, le daba miedo dejar a su mujer y su hijo solos sin su protección, su mujer se agarraba a su cuello impidiéndole marchar e implorándole que no los dejara, ya que no sabría cuando volvería y era la primera vez que se separaban, ella le acompaño en su recorrido de madrugada unos dos kilómetros intentando retenerlo hasta ultima hora.

Una vez en el tren se dejó caer rendido, no sabía si la opción que había elegido era la correcta, no llevaba ni unas dos horas fuera de su casa y ya los echaba de menos, tampoco sabía si lo podría soportar.

El traqueteo del tren en movimiento y las largas noches en velas por las preocupaciones le vencieron, no sin antes pensar si tendría suerte y si encontraría trabajo en ese lugar donde se trasladaba tan lejos de su hogar.

Continuara…….

11 comentarios:

María dijo...

Las puñeteras crisis hacen mucho daño y no hablo sólo del económico.

Espero el desarrollo, el relato promete.

Besos

Fibonacci dijo...

claro que promete, ¿te juegas algo por donde acabará todo,? ¡María!

scarlet2807 dijo...

Con qué facilidad saltas de un tema a otro.
realmente eres buenísimo...

Un beso, Scarlet2807

LIA50 dijo...

Fiboo, que decirte, si todo lo que escribes lo haces interesente al lector, eres multifascetico, muy bueno...Un besote corazón.Lía.

María dijo...

Me imagino eso de: "cuando la crisis entra por la puerta el amor sale por la ventana", ojalá me equivoque si la historia es real.

Carmen dijo...

Muy interesante, desde luego, aunque intuyo un desarrollo o final infeliz. Lo seguiré con atención, como siempre.

Un beso

Alejandro dijo...

Tema crudo, amigo, cuando dicen que el dinero no da la felicidad no dicen que su falta puede quitarla.

Un abrazo

wppa. dijo...

De momento , tema duro de muchas familias , que tienen que salir adelante como pueden separandose de sus hijos y esposas.
Espero que tenga un final feliz, cuando menos como los cuentos ,,,
Y fueron felices y comieron perdizes.
Un beso
wppa.

Fibonacci dijo...

eso de que dices Dias de cumple de que soy buenisimo, te refieres a que estoy buenisimo verdad?

BONBOM dijo...

Me trae recuerdos aunque de diferente manera,cuando me fui con mi madre a Francia a la vendimia !!DIOS!!, ojala nunca hubiesemos ido, por favor que termine bien la historia, un besazo

Anónimo dijo...

Un relato estremecedor ante la realidad de lo expuesto.Muy bueno Fibo
Marie

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...