17 de julio de 2010

Elena

Cuando Scarlet empezó a publicar su "Los últimos días de Laura" le prometí que, dependiendo de como terminara, publicaría yo o no un pequeño resumen de la historia real de una amiga mía, Elena.

Si están leyendo esto es que "Los últimos días de Laura" ha terminado bien, como era deseable, y lo publico con dos únicos fines:

1) Decirle a Scarlet que me siento orgullosísima de ella por haber sido tan valiente como para escribir sobre un tema tan espinoso y, desgraciadamente, tan a la orden del día.

2) Reforzar un mensaje de esperanza por si alguna mujer en esa situación pudiera leerlo. Es difícil salir, pero se puede hacer.

Dicho lo cual, paso a contar la historia y advierto de antemano que voy a utilizar las palabras que me salgan, así que, si hiero alguna sensibilidad, lo siento.

Mi amiga Elena es una de esas mujeres que cualquier hombre en su sano juicio querría para sí, es guapa, trabajadora, cocina de maravilla, cose todavía mejor, siempre impecablemente arreglada y dispuesta para lo que sea, derrocha simpatía y un largo etc.

Estando en el instituto empezó a salir con Valerio, estuvieron saliendo un año y luego lo dejaron y ella empezó a salir con el que luego sería su marido y casi su verdugo.

Los maltratos empezaron al volver de la luna de miel, el marido es de esos que son guapos y se lo creen y es el chulo y el hijo de puta más grande que haya parido madre.

La maltrataba con golpes, con palabras y con dinero, más bien con la carencia de él porque, el muy cerdo tenía un trabajo muy bien remunerado y jamás le dio dinero ni para comprar comida. Ella vivía cerca de casa de mis padres y nadie se explicaba que trabajara tanto, cosiendo, limpiando casas ajenas, lo que surgiera porque, aparentemente, no tenía necesidad. Iba siempre impecablemente vestida y maquillada, la ropa se la cosía ella, el maquillaje le tapaba las marcas porque, aunque él procuraba no tocarle la cara y le pegaba con toallas mojadas en la mayoría de las ocasiones, a veces, cuando iba borracho porque también bebía, le marcaba la cara. También la humillaba hasta lo indecible, le decía inútil y puta reiteradamente entre otras lindezas, él jamás llevó cuernos pero se merecía unos más grandes que los de un ciervo.

Elena aguantó 20 años, durante los que tuvo 3 hijos, y, finalmente, reunió el valor para separarse y lo consiguió con dinero y una estrategia: "Puso una denuncia por malos tratos para que él no cumpliera su perenne amenaza de denunciarla por abandono de hogar y no le quitaran la custodia del hijo que todavía era menor de edad, renunció absolutamente a todo, se fue a un piso de alquiler con una mano detrás y otra delante y muchas ganas de vivir y de recuperar su dignidad y, luego, en un último acto de generosidad y habiendo conseguido ya el divorcio y la custodia del menor a cambio de que él se quedara con todo, quitó la denuncia por malos tratos para que el padre de sus hijos no fuera tachado de maltratador, de lo que siempre fue".

Vivió 20 años de terror, en las pocas ocasiones en las que habla de ello cuenta que, incluso por la forma de meter la llave en la cerradura, ella sabía si ese día le iba a pegar o no, tanto llegó a conocerlo, a temerlo y a acostumbrarse a la rutina del maltrato.

Pero la vida de Elena dio un giro una vez separada de su maltratador, un día se encontró cara a cara con Valerio, quien llevaba dos años separado, y empezaron a hablar, siguió un café, otro día una llamada y, poco a poco, les resucitó el amor adolescente que, en su día, tuvieron. Porque eso es lo que tienen, en los 8 años que llevan juntos están viviendo una segunda adolescencia, se les ríen los huesos juntos, se besan y se acarician a cada momento, Valerio le dice continuamente las cosas más bonitas que se le puedan decir a una mujer. Por ella ha instalado incluso un pequeño gimnasio en la casa que tienen en el campo y ha perdido parte de su tripa cervecera. Elena fue durante 20 años una víctima y ahora lleva 8 años siendo una reina y no hablo de cosas materiales, que a ella no le importan aunque también se las ha proporcionado, sino de ser la reina de Valerio.

Ambos han confesado que, en el fondo, jamás se habían olvidado y que cuando, de tarde en tarde se cruzaban y se saludaban con una leve inclinación de cabeza, sentían un pequeño cosquilleo. Yo estoy convencida de que Dios les tenía reservado el estar juntos.

11 comentarios:

Madeira dijo...

Pues me voy a dormir feliz hoy...qué optimismo me has dejado, María.
Un beso grandote ehh

Manases dijo...

He llorado Maria y no me avergüenza decirlo. me han venido muchas historias a mi mente , que ya tenia olvidadas....... besos para ti.

scarlet2807 dijo...

María, me alegro que te unas con éste bello testimonio a decirles a las mujeres maltratadas, que sí se puede salir, y que los "finales felices" si esxisten y no solo en los cuentos...
Un gran beso, Scarlet2807

BONBOM dijo...

Bonita historia Maria,me gustan con final feliz,porque por desgracia no siempre es así, me alegro por ellos, yo quizas os cuente la de mi amiga M. jose que tanbien acaba bien , pero es diferente a la de esta otra mujer.
y desgraciadamente tampoco es como la de nuestra compañera de trabajo de M. jose y mia a la cual termino matando su marido, esta a la oreden del día la violencia de genero, y creo que toda denuncia es poca,
hablare con M. jose y le pedire permiso si me dice que si os contare su historia es parecida, pero no igual por desgracia para M. jose. un besazo amiga

Miranda dijo...

María:

Ufffff, fueron muchos años de sufrimiento, insisto, tienen que pasar cosas trágicas para que una mujer tenga valor para enfrentar su cruel realidad, al menos Elena al final resultó afortunada.

Abrazos afectuosos y besitos a la distancia.

wppa. dijo...

Lo que mejor a definido al personaje de la historia ha sido lo de un hijo de puta chulo y cerdo.
Triste historia , y por desgracia repetida demasiadas veces.
Me alegro mucho leer el final ,pues Elena verdaderamente ,merece ser muy feliz.
Un beso
wppa.

SalvaX dijo...

Acabo de leer tu historia que, como la de Scarlet es estremecedora y real.
No se comprende como esos "homínidos" con ideas nehandertalenses siguen existiendo en al S:XXI.
Hacéis muy bien en denunciar casos reales y dar un mensaje de esperanza a las víctimas que son muchas mas de lo que creemos.
Felicitaciones

Alejandro dijo...

Es, al igual que el de Scarlet, estremecedor y, vuelvo a insistir, toda denuncia es poca.

Un saludo

Carmen dijo...

Fue muy valiente, mis felicitaciones.

Un beso

Fibonacci dijo...

muy buena la historia, el problema es que la mayoria no acaban siempre así, sólo una minoria.el resto ya sabes.
Un besote casto

D'MARIE dijo...

Maria asombras con tu talento..un placer leerte,,
Besis

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...