21 de julio de 2010

UNA HISTORIA DEL AYER VI

A las seis y cuarto de la mañana, ya tenía el desayuno en la mesa, no había tomado nada en toda la noche esperando que se levantaran.

La primera que apareció por la cocina fue su mujer, desnuda, la cual se sorprendió al verlo allí y pegó un grito descomunal, y al ruido apareció su acompañante en calzoncillos corriendo en la cocina preguntando que le pasaba, quedando al mismo tiempo parado y atónito.

El con una escopeta de dos cañones de caza, sólo les solicitó que se sentaran a la mesa y se pusieran a desayunar sin rechistar y que hablaran de lo que quisieran, como si él no estuviera allí, y lo hicieran cómo siempre lo habrian hecho desde que estaban juntos, pero tenían que comer y beber todo lo que les había preparado, mientras él estaba sentado y apuntándolos sin abrir la boca.

La pareja de amantes sudaban la gota gorda, ella le pedía perdón y que le perdonara, que no había podido resistir tanto tiempo el estar sola, desamparada, que las dudas la angustiaban, que siempre pensó que él nunca volvería. el amante, suplicaba que quería marcharse de la casa, que había sido ella la que se le había insinuado, él les dejaba hablar, se reprochaban de cómo había sido y el tiempo que llevaban juntos, llevando ambos más de tres meses viéndose cada noche.

A trancas y barrancas, con gimoteos y reproches se tomaron las rebanadas de pan frito y el café con leche.

Una vez finalizado el desayuno, les invitó a que no se movieran de donde estaban, salió a la calle y gritó fuertemente y pegando un tiro al aire, salieron los vecinos a la puerta pidiendo explicaciones de lo que pasaba y él los llevó a su casa, donde varios vecinos vieron la escena de la pareja de amantes desnudos y sentados en la cocina,les explicó cómo los había encontrados cuando él llegó.

Acto seguido les dijo a los vecinos que se marcharan de la casa, estos reticentes no se querían marchar por lo que pudiera pasar. Amenazándolos con la escopeta para que lo hicieran, algunos corrieron al cuartel de la Guardia civil para que se personaran en la casa y otros se quedaron expectantes en las afueras de la misma, esperando lo peor.

Él le pidió a su mujer el dinero que había en la casa, y esta se lo trajo, apenas 1.000 pesetas de lo que había ganado en esa temporada, luego les conminó a que se vistieran y que ella hiciera su maleta y juntos los hizo salir a los dos fuera de la casa, donde se habían congregado la mayoría de los vecinos donde fueron increpado por parte de ellos y delante de los vecinos les juró por sus muertos, que sí alguna vez los volvía a ver por el pueblo, acabaría con los dos.

Al momento llegó la Guardia Civil, estos le solicitaron el arma y él accedió sin ningún problema, les explicó lo que había pasado y estos comprendieron todo al instante.

Una vez estos se fueron, desayunó tranquilamente, despertó a su hijo, lo abrazó y se lo llevó a casa de sus padres, dejándolo al cuidado de ellos, junto con las 1.000 pesetas que le había dado su mujer y las 15.000 pesetas que traía él, una vez hecho esto, cogió su maleta y se fue del pueblo.

Se comenta que estuvo vagando de pueblo en pueblo durante más de un año, se echó a la bebida, vagabundeaba de aqui para allá, y fué detenido varias veces por la Ley de vago y maleantes.

Al cabo del tiempo, regresó a su pueblo, cogió a su hijo y se lo llevó a su casa, allí se encontró con los contratos de trabajo que le habían enviado desde Francia para su mujer y para él, para la temporada de vendimia ya pasada y los rompió.

Consiguió trabajo en el pueblo y continuaba estudiando para hacer oposiciones.

Un año más tarde, por fin hizo realidad su sueño y aprobó los exámenes.

Posteriormente junto con su hijo, se trasladó a la capital a desarrollar su trabajo, nunca más estuvo con ninguna mujer, de la suya y de su amante nunca más se supo, se comentaba que estaban viviendo juntos y lo estaban pasando muy mal.

7 comentarios:

María dijo...

Triste final pero menos trágico del previsible. Muy bueno, como siempre.

Besos

Mayte® dijo...

Una historia bastante intensa y bién escrita. Te felicito Fibo.

Un besote

LIA50 dijo...

Muy buen relato, el final podría haber sido peor, es una cruel realidad que vemos demasiado seguido la infidelidad..Un besote Lía.

scarlet2807 dijo...

Realmente, cada día mejoras como escritor.
La historia buenísima, muy bien narrada, lo único que yo le habría dado un tiro de escopeta "al maricón del amante", cuando por salir bien librado, culpaba de todo a la mujer. Yo en los zapatos de ella? no me voy con ésa carroña.

Un besote, Scarlet2807

Alejandro dijo...

Lo raro es que no les pegara dos tiros, jajajaja.

Un abrazo

*Inesperada* dijo...

No pudo perdonar la traición.
Era demasiado tarde y fué el final.
Me gustó muchísmo.
Gracias, Fibonacci.

BONBOM dijo...

Bueno al final me sorprendio un poco, me encanto como siempre,
un beso

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...