8 de julio de 2010

Mal de ojo

Dicen que el mal de ojo es motivado generalmente por el deseo de una persona envidiosa o celosa de causar mal en otro. Incluso, se considera que puede venir encubierto con un cumplido o una admiración y que sus síntomas son:

Cansancio, tristeza continuada, náuseas, desgana o debilidad física, sensación de malestar, insomnio, descontrol emocional, enflaquecimiento e, incluso, fiebre (en algunos casos).

Se cree que el origen del llamado "mal de ojo" tuvo lugar en Oriente, sobre el segundo milenio antes de Cristo. Existe una tablilla en la sala de Mesopotamia del Museo del Louvre con un conjuro sumerio contra el mal de ojo.

En el "Libro de los muertos", escrito sobre el año 1.300 a.C., se habla del "mal de ojo" y se recurría al Ojo de Horus para contrarrestar sus efectos (Horus era hijo de Osiris, dios asesinado por su propio hermano Seth. Horus combatió contra su tío Seth para vengar a su padre y perdió un ojo en el combate, ojo que fue sustituido el Udyat, para que el dios pudiera recuperar la vista). Este ojo era especial y estaba dotado de cualidades mágicas, gozó de gran popularidad en el Antiguo Egipto, y estaba considerado un amuleto de los más poderosos: potenciaba la vista, protegía y remediaba las enfermedades oculares, contrarrestaba los efectos del "mal de ojo" y, además, protegía a los difuntos.
El ”mal de ojo” fue una creencia muy arraigada en la antigua Grecia y sigue presente en casi toda la población, independientemente del nivel educativo y de la edad. Aquellos que cuando son muy jóvenes no le prestan atención a estas cosas seguramente lo harán cuando les nazca su primer hijo y quieran protegerlo. Jóvenes y ancianos, universitarios y no universitarios, todos comparten la idea que si uno se siente mal, tiene nauseas, dolor de cabeza, somnolencia, falta de energía (y no existen causas fisiológica o psicológica conocidas a las cuales atribuir estos síntomas), seguramente ha sido víctima de "matiasma” o “kako mati”. Para prevenir el “mal de ojo” existen los “mati”, también llamados "ojos turcos", ojos de color azul profundo con el borde celeste y blanco y la pupila negra, generalmente de vidrio o cerámica. Se usan escondidos bajo la ropa o a la vista. En las casas se los coloca en los pisos o se los cuelga en los rincones o en las puertas de entrada y las madrinas se los regalan a sus ahijados al nacer.

En la antigua Roma también eran muy dados a creer en el "mal de ojo" y mi adorado Príapo (Phallós), al que tuve el gran honor de dedicarle aquí un escrito y que, recordemos, compitió con un burro en cuanto al tamaño de su pene y perdió el burro, era el protector romano contra el mal de ojo. Virgilio alude, en su Bucólica, al "mal de ojo" cuando narra las cuitas del pastor Menalcas, quien se extraña de que sus corderos enflaquezcan. "No es por mal de amor, sino por el mal de ojo", se lee. Plinio, por su parte, recomendaba la amatista para evitar ser "aojado".

Durante la Edad Media, el tema del "mal de ojo" era hasta una especie de comodín para venganzas, justificar enfermedades, etc., más de una tuvo la mala suerte de ser acusada de brujería y ser quemada en la hoguera por hacer "mal de ojo" o por quitarlo, todo valía.

En la actualidad, curiosamente, se sigue creyendo mucho en el mal de ojo y no hay país o zona que no tenga su propio método o amuleto para evitarlo o para quitarlo y los hay de lo más variopinto como:

"Elegir una habitación donde nadie interrumpa. Abrir las ventanas durante diez minutos; cerrar y echar agua bendita por los rincones. Después se debe rezar una oración y quemar incienso o romero. A continuación, la persona debe desnudarse y pasar un huevo por todo el cuerpo, desde la planta de los pies hasta la cabeza, como si fuera una pastilla de jabón. Después, debe cascar el huevo y echarlo (sin la cáscara) en un vaso con agua durante dos horas como mínimo. Mirar que figura forma el huevo en el vaso. Dejar que el viento se lleve las cenizas del incienso. Arrojar al retrete o a un curso de agua el huevo pronunciando estas palabras: «Que se lleve todo el mal que haya podido haber en mi cuerpo.» Realizar esta operación durante tres días consecutivos preferiblemente comenzando un martes o un viernes antes de las doce de la mañana".

Pero yo me pregunto: ¿existe realmente?, me voy a hacer un ritual para ver si lo tengo, luego os cuento, bueno... igual no puedo porque, como tenga y descubra quién ha sido,  me parece que podemos tener un problemilla mutuo.

8 comentarios:

Fibonacci dijo...

El huevo imagino será de gallina, no me imagino que nadie tenga uno tan eslastico que lo puedas amoldar a tu cuerpo y luego vaya problema sería cascarlo.
Dios que temas me saca, me ha entrado dolor de testiculo.por lo demas muy interesante el Horus ese.
Un besote María

Alejandro dijo...

Te has documentado bien, buena exposición. Yo, afortunadamente, no creo en el mal de ojo.

Un saludo.

scarlet2807 dijo...

Me entró el miedo, tengo todos los síntomas, solo que yo en véz de adelgazar, me da por los chocolates (así que engordo).
¿donde se compran los "matis"?
jajajajajajajaja
Un besote, Scarlet2807

Madeira dijo...

María, yo no llego a tanta reflexión, pero lo que sí noto es que hay personas que desprenden una carga negativa que genera tensión en su entorno.
Un beso grandote

Mayte® dijo...

Yo creo que donde hay amigos de los buenos, no hay nadie que pueda poner ojo malo, todo lo que se mira debe ser bonito.

Muy bueno

Besotess

D'MARIE dijo...

Creo que el mal de ojo.es cuando te sale conjuntivitis..lo demas corrempor cuenta de quien crea o no..jajaja de todas maneras cuidarse
besiss

wppa. dijo...

Yo en el unico mal de ojo que creo , es cuando se mete una mota, joe, eso si que es mal de ojo , se pasa fatal.Y lo malo es que no hay ningun ritual que te la quite, como no acudas al oftalmologo a que te la saque (la mota naturalmente) , tu y tu ojo lo podeis pasar fatal,eso si que es mal de ojo.
Maria , bromeo ,pero me encanta como lo has explicado es pura historia ,que desconocia ,gracias por traerla.
Un beso
wppa.

*Inesperada* dijo...

No diré si creo o no, pero si que has hecho un escrito soberbio y me complace leer lo distinto.
Me ha gustado mucho.
Gracias, siempre.

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...