5 de julio de 2010

Jim Morrison

Jim Morrison nació en U.S.A. en 1.943 y falleció en París en 1.971, fue poeta, actor y cantante y saltó a la fama por ser el vocalista de The Doors.

Su infancia estuvo marcada por los numerosos traslados de domicilio, consecuencia de que su padre era militar y por el fuerte carácter de su madre de quien se dice que, incluso, humillaba a su padre cuando volvía de sus numerosos destinos.

Se dice que la actitud de su madre le provocó un pésimo respecto hacia la autoridad y que le marcó la vida, refugiándose principalmente en la lectura. Era un lector voraz, incluso se comenta que leía libros de cuya existencia ni siquiera sabían sus profesores y era un apasionado de Nietzsche y Baudelaire entre otros. Tal era su afición por la lectura que todo el dinero de que podía disponer se lo gastaba en libros y, como contrapartida, era capaz de llevar una camisa hecha jirones por no disponer de dinero para comprar otra.

Cuando falleció en París el 3 de julio de 1.971, oficialmente de un paro cardiaco mientras estaba en la bañera de su casa, empezó su leyenda. Se dice que en realidad el "Rey Lagarto" nunca falleció y sólo fue un montaje para retirarse del mundo, en esta teoría influye el que, en la actualidad, tanto su pasaporte como sus tarjetas de crédito sigan vigentes y, también el que Ray Manzarek, teclista de su grupo The Doors, hiciera las siguientes declaraciones: “Si existe un tipo capaz de escenificar su propia muerte – creando un certificado de muerte ridículo y pagando a un doctor francés – y poniendo un saco de ciento cincuenta libras dentro del ataúd y desaparecer a alguna parte de este planeta – África, por ejemplo – ese tipo es Jim Morrison. Él sí sería capaz de llevar todo esto a buen puerto”.

Han sido muchas las anécdotas, supuestas visiones y especulaciones sobre la supuesta muerte ficticia de Morrison, una de las más "originales" es de la una persona llamada Rhea ( como la diosa griega de la fertilidad), quién argumento que ella estaba viviendo con Jim Morrison, en 1979, y con el hijo de ambos”Jesé Blue James”. Ella dijo que Morrison estaba “envuelto en un estado de pura energía....y que podía materializarse y desmaterializarse cuando quisiera”. Ella y Jim estaban también en constante comunicación telepática y electromagnética sincronización”.

Su epitafio está escrito en griego: "Kata ton daimona eaytoy (cada uno es dueño de sus propios demonios)" y su tumba, en el cementerio du Pére Lachaise, de París, aparte de estar siempre llena de flores, es objeto de culto y actos de lo más variopinto, tanto es así que la dirección del cementerio se vio obligada a vallarla, tras el robo del busto del cantante y para evitar que practicaran sexo sobre ella, le dejaran cigarrillos de marihuana, hicieran "fiestas" bebiendo grandes cantidades de cerveza y drogándose y un largo etc. Incluso la modelo Kate Moss fue sancionada y expulsada cuando dos policias la encontraron cantando y bailando sobre la tumba junto a su novio.

7 comentarios:

Ella dijo...

Buen resumen, Carmen, como siempre, lo de su madre no lo conocía.

Besos

D'MARIE dijo...

Muy bueno Carmen..esta bueno saberlo!!
Besis

scarlet2807 dijo...

Me gusta tanto leerte Carmen, eres un verdadero aporte a éste blog, y de los mejores...

Un gran beso, Scarlet2807

BONBOM dijo...

Gracias por contarlo Carmen, a mi me gusta mucho todo lo que escribes, las biografias me encantan, y tú nos has contado algo que yo desconocia muchas gracias, un besazo guapa

Mayte® dijo...

De los músicos de esa generación, creo y espero cualquier cosa, son incombustibles.

Muy bueno Carmen.

Besitos lokita

Rosso dijo...

Carme, muy buena, desde hoy, y si el resto de personal me lo permite, te nombro BIOGRAFA, se dice asi?.
besitos Carmen.

Madeira dijo...

Me encantan estos paseos que nos están dando por esos cementerios parisinos. Nos permiten aproximarnos a figuras que teníamos olvidadas o, simplemente, desconocidas.
Gracias. Un beso

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...