Operación Biquini




El diccionario define el biquini o bikini como traje de baño de dos piezas, así, tan inocente, pero no, el biquini, aparte de mover otras cosas que voy a obviar, mueve montañas de dinero con el tema de lo que se ha dado en llamar "operación biquini".

La operación biquini es eso que casi todas las mujeres empezamos después de Semana Santa, bien llamada semana de pasión porque es cuando, la gran mayoría, hemos comido apasionadamente torrijas, leche frita, cerveza y vino con sus tapitas y un largo etc., la semana en la que se ha terminado el régimen de después de Reyes, el de perder los michelines de los turrones y el mazapán.

Hoy me apetece frivolizar con el tema de los kilos de más y, aprovechando la cosa de la crisis, voy a dar unos cuantos consejos para la operación biquini en plan de andar por casa, baratitos, básicamente para chinchar a las farmacéuticas y los gimnasios que hacen el agosto en estas fechas, esto va a ser como el coaching nutricional pero en barato:

1) Régimen de la jaula:

Este consiste en comprarse una jaula de canario, meter dentro la comida que más te guste y a hincharte a placer, sin restricciones, a pajera abierta. El único detallito en contra es que sólo puedes comerte lo que puedas sacar a través de los barrotes, no vale abrir la puerta y meter la mano. Entretener entretiene, porque estás tú ahí hasta con los palillos chinos intentando pillar algo y, al final, el chocolate se derrite, la nata se pone agria y tú te vas voluntariamente a comerte una lechuga sin aliñar y un huevo duro pero te vas contenta, con la satisfacción de decir "no he comido porque no he querido ¿será por chocolate? una pastilla entera a mi disposición".

2) Barritas de chocolate:

En lugar de ir a la farmacia o al super y comprar el último grito en barritas bioenergéticas o como quiera que esté de moda llamarlas y que suelen ser caras, se las hace una en plan casero mezclando alpiste (si subsisten los canarios y encima cantan ¿por qué no yo?), sucedáneo de chocolate y leche desnatada.

Para darle más emoción a la cosa, en lugar de hacer barritas se utilizan los moldes de silicona de los cubitos y se hacen con forma de bombones y se envuelven en papel dorado, hala, para hacerte la ilusión de que estás comiéndote unos Godiva.

Esto funciona sólo si tienes las narices de comértelo, claro.

3) Dieta del helado:

Esta la he sufrido yo en mis carnes. Llego yo un día a la librería a comprar los periódicos y me salta a los ojos una revista, cuyo nombre no recuerdo, con un titular precioso "ADELGACE 5 KG. COMIENDO HELADO" y me dije relamiéndome "esta es la mía, me pienso poner las botas". Cuando llegué por la noche a casa, elucubrando sobre la cantidad de helado de Tiramisú que me iba a comer y, delante de la nevera, abrí la revista se me cayó el alma al suelo. Qué decepción Dios mío, peor que cuando no te toca la lotería de Navidad, el régimen consistía en sustituir dos de las principales comidas por un helado de naranja o de limón de los de hielo. Eso sí, hay que reconocer que en el fondo, muy en el fondo, el susodicho régimen tenía algo de clase porque los polos no eran de bolsa, eran de los que van envueltos en papel.

Funcionar no sé si funcionaba, yo dejé la revista y le metí mano al Tiramisú, con ahínco, con premeditación, con alevosía y nocturnidad, con todos los agravantes. Revistas seguro que vendieron, picarían muchas como yo.

4) Gimnasia, por activa y por pasiva:

Esta es la mejor de todas. Nada de gimnasia pasiva de esa de ir al centro de belleza a que te den masajes con aceites raros y te saquen una pasta gansa, no. Esa consiste en que tú en casa, después de la ducha te vas a la cama con el marido o la pareja (si no se tiene se busca que para eso es primavera) y te llevas el body milk a la cama y dices: "cariiiiiiiiiiiiiiii, oyeeeeeeeeeee, ¿me pones el body milk por la espalda que no llego?" y él te lo pone y, mientras te lo pone, se pone y tú también te pones y todo el mundo puesto y a hacer ejercicio.

Buenísimo, creo que se pierden 150 calorías cada 20 minutos, por lo que conviene no hacer muchas horas extras en el trabajo, unificar compras, racionalizar el tiempo y... al ataque que hay que adelgazar, todo sea sufrir por la operación biquini.

Igual sigo otro día con mis consejos.

8 comentarios:

*Inesperada* dijo...

Ella, lo que me he reído con el body milk.
Las dichosas dietas que persiguen impenitentes a las que tienen buena gana de comer.
Mi endocrino dice: Menos plato y más zapato.
Me encanta cómo escribes, cómo eliges tema y lo oportuna que eres, cuando te leo.
Felicidades y un beso, princesa.

wppa. dijo...

QUE NO¡¡¡¡ que me niego , que me quedo con mis kilos.
Dicen que para estar guapa hay que sufrir ,,pero esto es una tortua china ajajaj.
Si no me pongo biquini, me pongo un bañador de cuello alto ,...pero me niego .
Un beso
wppa.

D'MARIE dijo...

Ella estoy en plena angustia oral..y leerte me dio animo ajaja..Besis sos una genia.-
Besis

Carmen dijo...

Ella, me niego a hacer ninguno de esos regímenes, jajaja. Originales sí son, eso desde luego.

Besos

Miranda dijo...

Ellaaa:

Que cruel eres eh!!!, ni creas que haré caso a tus dietas, lo que prometo es llevar a la práctica la última sugerencia ja ja ja.

Besitosss.

Fibonacci dijo...

Como siempre mu buena Ella, me recuerda otra que ya escribistes hace tiempo.
Un besote casto

Ella dijo...

Fibo es la misma, es que ayer puse 3 cosas que estaban en el otro blog y no aquí, para que no se me perdieran, buena memoria.

scarlet2807 dijo...

Ella, yo creo que mmmmmmmmm...a ver?? gracias a Dios en mi país es invierno, asi que no pienso en dieta, ya habrá tiempo...
jajajajajajja

Un beso, Scarlet2807