El cometa


Había un niño enamorado del firmamento.
Dicen que cada noche...tras la cena, salía con sigilo de su casa para no ser oído por sus padres y, sentado en una piedra de su patio, esperaba a las estrellas que, puntuales, siempre llegaban a su encuentro.
El niño, con ojos de inmensidad, las miraba una a una, respondiendo a sus guiños y sonreía con ellas.
Cada noche aparecía ante sus ojos una estrella diferente. Con brillo diferente. Con temblores diferentes...y el niño, emocionado, a cada una de ellas le enviaba una sonrisa diferente.
Una noche descubrió una que quería escapar de su mirada.
Era distinta al resto y, en su fuga, dejaba parte de su luz olvidada en una especie de pozo oscuro y maldito.
- Papá - anoche vi cómo una estrella quería escaparse del cielo.
- ¿Escapar del cielo una estrella? Imposible. Lo que viste era una estrella fugaz.
- ¿Una estrella fugaz? ¿Qué es eso, papá?
- Son también estrellas que quieren dormirse...recorren cansadas un poquito de cielo y desaparecen.
- Entonces lo que yo vi no era eso, papá, era una estrella que quiere escaparse del cielo, seguro.
Ese día, después de cenar, padre e hijo salieron al patio y la estrella no estaba.
- No la veremos, hijo, las estrellas que viajan por el cielo desaparecen en segundos.
- No, papá, la que yo vi no desaparece. Tenía más luz que las demás e iba tan deprisa que su pelo, un pelo denso y luminoso, se quedaba tras ella. Viene a verme todas las noches.
- Un cometa, hijo, lo que viste fue un cometa.
- ¿Un cometa? ¿Y vendrá más veces, papá?
- Si miras fijamente hacia el lugar donde lo viste, podrás verlo durante un tiempo. Y si algún día dejaras de verla....cierra los ojos y su luz te envolverá. Solo tienes que mezclar tu memoria y tu deseo.
El niño miró a los ojos de su padre y pensó que le engañaba. Vería al cometa todas las noches, seguro, nunca se iría de sus ojos.
Pasaron días, y siempre, a la misma hora, el cometa desplegaba sus rayos en el cielo y reiniciaba su marcha....pero cada día que pasaba su imagen se difuminaba en la profunda oscuridad de la noche. Su pelo se hacía pequeño y su luz se iba apagando, poco a poco.
En el pecho del niño empezó a crecer el deseo de no perderlo y, subido en la piedra, extendió hacia el cometa sus pequeñas y temblorosas manos y guardó un poco de su luz entre ellas, apretándolas para no dejarla escapar.
Y desde entonces, cada noche, cuando se acuesta, esconde su cabeza bajo las sábanas, abre sus manos y encuentra allí la luz de su cometa, y la mira con ojos ilusionados preguntándole si es verdad que en sus ojos nacen panales de miel y en sus labios crecen cada noche las cerezas y, sin esperar respuesta, abandonándose en un deseo lejano e intangible, se queda, placidamente, dormido.

10 comentarios:

Madeira dijo...

Prólogo, segunda vez que te leo. Me gusta mucho cómo lo haces, esa emoción un tanto contenida, esa ternura implícita. Esperaré el siguiente sabiendo de antemano que será hermoso.
Gracias

*Inesperada* dijo...

Prólogo, sabes recrear tus pensamientos, paso a paso, como una melodía musical,que necesita cada nota, sin que falte ni el silencio necesario.

Tierno diálogo de un viaje de cometas, visto con ojos de niño.

Deseos y sueños bellos, con sabores dulces.

Me ha encantado, escribes con un primor delicioso y recreas tan bien el viaje de la lectura, que engancha.

Gracias, siempre, desde mi rincón.

Soñador dijo...

Me gustó muchisimo la manera de narrar este cuentito o historia,con esos detalles mágicos.Encantadora y cálida forma de volver a sentirse un niño ensoñador.Gracias

Mayte® dijo...

Bellísimo cuento para dormir.

¡FELICIDADES!

LIA50 dijo...

Prólogo, hermoso cuento encantado, por la maravilla de tus letras, poético, dulce...hermoso.Un beso Lía.

scarlet2807 dijo...

Bello y mágico.
Felicitaciones...

Scarlet2807

D'MARIE dijo...

Ay me recuerdas cuando era niña..y mi imaginacion era universal..no dejaba de viajar. me maravillooo!!
BESISS

wppa dijo...

Que bella y tierna historia , que pena que no siempre veamos la vida y los sueños a traves de la mente de niños.
Preciosa historia ,para transmitir, contada a los pies de esa cama que recoge los sueños de niños.
Muy bonita...
Un beso
wppa.

mARGARE dijo...

Preciosas,las noches, en que el niño,vivia con su cometa,de pelo,largo,y luminoso.
El niño,vivió las noches,en que estuvo con él.
Cuándo se fué,siguió viviendo,con su luz.La luz,que tomó de su compañero"El cometa",para no dejarla jamás.
Maravillosa y entrañable.
La historia,en que el padre, enseña a su hijo,cómo vivir "SIEMPRE",con ilusión
Me ha conmovido.PRÓLOGO
Un saludo

Tarzánnnnn dijo...

Buenísimo, Prólogo. Me encantó tu cosmovisión (nada que ver con el relato en sí), de dar paso a la imaginación, que hace perder peso a ciertos desgarros internos, siempre atentos a fluir en el que escribe, y que termina ayudando a mitigar esos dolores. Te mando un abrazo. - rbn