El regalo más grande



A mí, que debo ser rara de narices o, por lo menos, muy standard no soy, no me gustan las joyas y nunca entenderé aunque, por descontado lo respeto, esa afición de la gente por tenerlas, incluso esas discusiones familiares por quedarse con las joyas de la fallecida o, en casos extremos, el endeudarse de mala manera para tenerlas o regalarlas.

Hace muchos años tuve una asistenta en casa que todo, absolutamente todo lo que ganaba en mi casa y otras en las que trabajaba, lo gastaba en joyas. Yo me reía con ella y le decía aquello de: "nena, lo tuyo es como el ajuar de la loca que todo lo echaba en tocas" y ella reía y me decía que eran su pasión. A mí la verdad es que me resultaba hasta raro verla limpiar con tantos anillos, pulseras y colgantes pero ella iba cómoda, se la veía en su salsa.

Porque para mí el regalo más grande normalmente no es el más caro ni el más vistoso, ni siquiera tiene por qué ser algo comprado o hecho para la ocasión, sino todo lo contrario. El regalo más grande puede ser un detalle, una mirada, una llamada, una flor o un te quiero cuando menos te lo esperas, puede ser tangible o intangible, incluso efímero pero es algo que, invariablemente, te llena de felicidad.

Puede ser, como dice Tiziano Ferro, entregar tu sonrisa a la luna para cuando la mire pensar en ti, uno de esos regalos que, cuando los abres, lloras de felicidad. Esos y no otros son los regalos que, a mi juicio y para mí, merecen la pena, las verdaderas joyas, las que a veces inesperadamente recibimos.


http://www.youtube.com/watch?v=Zlw_30_zReE&feature=related

Para mí, como termina la canción, el regalo más grande eres tú.

12 comentarios:

María dijo...

Me olvidaba que no se puede copiar del blog, por si alguien quiere oir la canción, es:

http://www.youtube.com/watch?v=Zlw_30_zReE&feature=related

andré de ártabro dijo...

Yo mido el valor de los regalos por lo que se me da o se me ha querido dar y solo es una muestra exterior del sentimiento interior que lo produce. EnTre mis regalos favoritos está una piedra que me trajo mi nieto del campamento, un cartullo de avellanas recolectado en su huerto por mi encargado y un "abelo te tero", si es un regalo material lo acepto gustoso, cuando no es un compromiso , cuando con-lleva como tu dices amor y cariño,m y si es material lo veré y lo tocaré y estará en mi memoria.
Tu post es genial y hasta provervial, y lleno de sentido.
Un beso

Rosana Martí dijo...

Yo soy rara también porque a mí no me gustan ni las joyas, ni las pieles, soy muy sencillita, aunque bastante femenina jajajaja. Y estoy contigo yo admiro mucho más y valoro un gesto amable, una caricia, una palabra tierna. Y sabes qué mi querida María, por este medio me dan cada día un regalo que viene siempre de vosotros aquellos que me leen, leo y sigo con especial cariño.

Besitos reina!!

* Inés * dijo...

Escucho ya la canción,que nos propones.
Un regalo, algo que nossorprende, emociona y gusta, sea con una fecha o un día cualquiera, porque sí.
Bonita es la sonrisa cuando te entregan esa caja, con su lacito y su papel de colorines.
Lleno de ilusiones, aunque el contenido sea sencillo.
Un regalo tan especial que sólo es para quien lo recibe.
Un regalo es un presente, para recordarlo siempre.
Me ha gustado mucho tu regalo.
Un beso enorme.

Mos dijo...

Bien dicho, paisana. En casa tampoco somos de joyas ni de llevar oros colgando. Somos muy normalitos y de pocos alardes visuales.
Hay regalos que no tienen precio porque en ellos se han puesto todas las ganas de satisfacer al otro, de agradar. Hay regalos super baratos e inolvidables. Más o menos los que tú nombras y otros cuantos más.
Un abrazo, en el momento oportuno, puede ser un gran regalo. Un "¿cómo estás?", un "te quiero", un "tú me completas", una canción para bailar los dos, un...hay tantas joyas alternativas a las de las joyerías que la lista sería demasiado larga.
Paisana, ¿has dejado el otro blog?

Te mando otro abrazo desde mi orilla. Mos.

María dijo...

Mos:

No lo he dejado, de hecho acabo de poner algo allí ahora mismo. Sólo que allí escribo menos.

Besos

Mª Pilar dijo...

Tampoco yo soy muy de joyas, tengo dos sortijas que llevo siempre y lo demás ni me acuerdo.
Tienes razon en decir que muchas veces el mejor regalo, es una sonrisa, una flor, para mi, el que se acuerden de que existo y piensen un momentito en mi.

Un beso Maria

Pilar

chus dijo...

Maria no eres rara eres logica, pero hay persona que miden el regalo por el tamaño, error pero asi ves calidades. BESOS

Carmen====wppa dijo...

Me identifico mucho con tu texto.
Los regalos ostentosos estan bien y se agradecen ,pero yo soy mas de cosas sencillas pero con mucho cariño ,un detalle a destiempo, una frase, un beso una simple flor ,pueden llegar a emocionarme mucho mas que la joya mas preciada.
La canciòn la conocia,en alguna ocasiòn un amigo me invito a escucharla , es preciosa y viene muy bien su relacion con lo escrito.
Besos.

María dijo...

André:

Muchísimas gracias.

Rosana:

A mí las pieles sí me gustan y no me dan pena los bichos y con los bolsos y las sandalias tengo un vicio tremendo,jajaja, pero las joyas no.

Mª Pilar:

Yo ni el distintivo de casada, jaja.

Mos:

Si, hay una larga lista de cosas que te hacen feliz pero no son materiales.

Wpaa:

Si que es preciosa.

Besos

Manases dijo...

Los mejores regalos son los que salen del corazón, no hace falta tampoco envolverlos y se pude regalar desde una sonrisa hasta la vida. Besos

María dijo...

Manasés:

Totalmente de acuerdo, no necesitan ni envoltorio.

Besos