DÉJAME, TRISTEZA



Tristeza, déjame alguna vez;
sé que estamos juntas muchas veces,
pero creo que ya nos debemos dejar de ver.
Tristeza, ya no deseo tenerte conmigo,
ya muchos años hiciste mella sobre mí,
pero ya no quiero de tus encantos, tristeza,
pues quiero la belleza de un nuevo querer.
Ya fluye sobre mí mis ganas de sobrevivir,
así es que aléjate y vete pronto,
pues yo deseo que la alegría aparezca de una vez.
Mientras tú, tristeza, permanezcas conmigo,
la alegría no llegará en mí a aparecer,
mas no pienso en la felicidad completa,
pues ésta no existe aunque se quiera tener.
Tristeza, dejas sobre mí mucha huella,
ya es hora de abrirme nuevos rumbos,
y salir a observar la belleza de la primavera.
Y sé que volverás a mí de nuevo,
y que yo sin saberlo o sabiéndolo, abriré puertas,
pero déjame un descanso, tristeza, te lo pido,
pues también yo necesito crear mis propias huellas.

Autora: Rosa Mª

1 comentario:

María dijo...

Déjala tristeza, ya está bien.

Besos, guapa.