Cariño mío, no puedo pedirte que me ames,
no puedo presionarte a que junto a mí estés,
no puedo conseguir ser tu bella dulzura,
cuando no existe ni un resto de ternura.

Cariño mío, ve y sé feliz con quien desees,
mas yo te seguiré queriendo, amor mío;
no importa dónde ni con quién estés,
pues nuestros cuerpos estuvieron juntos,
y nuestro placer fue un gran saludo.

Cariño mío, no quiero hacerte sufrir,
mas deseo tu feliciad completa, no lo dudes,
pues más que un beso, mas que nuestro deseo,
es el éxito de la confianza y la sinceridad,
y eso, cariño mío, en nosotros no lo hay.

Cariño mío, eres libre ya de quererme;
tú escoges aquello que a ti te lleve al placer,
mas ten cuidado y siempre la sinceridad en la mano,
y seguro, amor mío, que jamás te faltará el querer,
mas ya no sufro por tu ausencia, porque tú eres cariño,
el primero que me hizo ver que el amor no sólo es placer.

Cariño mío, aunque ya ni te acuerdes de mí,
aunque la distancia y el tiempo nos haya separado,
aunque ya no existen los besos, los susurros, las miradas,
aunque ya no existe ese fuego que tanto nos quemaba,
siempre existirá el recuerdo de una noche de amor apasionada.

Cariño mío, aunque ahora ya no tenga ilusión ni pasión,
aunque ya no me quede ese fuego que en mí brotó,
mi corazón continúa buscando esa sinceridad y confianza,
que tanto y tanto deseo como un regalo escondido en la madrugada.

Autora: Rosa Mª

2 comentarios:

D'MARIE dijo...

Muy bonito ROSA...besssiss

Rosa Mª dijo...

Muchísimas gracias D'Marie, me alegro que te guste.
Muchos besos y ... ¡feliz día!
Con todo cariño, Rosa.