15 de mayo de 2011

Que Dios nos pille confesados


Hace poco leí un reportaje de Pilar Urbano sobre Anna Biriukov, bisnieta de "La Pasionaria" (aunque en otros medios dicen que, en realidad, es bisnieta de su hermana), nacida en Moscú pero residente en España desde 1992, y me impresionaron de ella varias cosas.

La primera fue que esta señora, que tiene seis hijos, pertenece al Opus Dei y, sacando su vena humorística, dice de sí misma: "soy la oveja negra de una familia...roja" y "ni juré ni escupí sobre la Biblia, quizás porque allí (en Moscú) no había Biblia".

La segunda es que Anna declara que tiene noticia de que Dolores (La Pasionaria) murió confesada y ahí es cuando me puse a pensar y lo primero que me vino a la mente fue aquello de "Que Dios nos pille confesados" y sobre eso reflexionaré.

Es una expresión que se suele decir mucho cuando nos vemos venir algo desagradable e inevitable, como pudiera ser una subida exagerada de impuestos o de la luz u otros gastos con cuyo aumento nos deberemos de apretar un poco más el cinturón.

Pero quiero ir un poco más allá y analizar el origen de la frase e, investigando un poco por ahí y por pura lógica, deduzco que era algo que se solía decir desde tiempos remotos cuando parece ser que el peligro de muerte era inminente y las posibilidades de morir altas. Parece como si el candidato a morir en las próximas horas o minutos fuera a hacerlo con una predisposición o una tranquilidad distintas si Dios le había perdonado sus pecados.

Hubo incluso autores que, para remarcar supongo, la maldad de sus propios personajes les hicieron morir pidiendo a gritos confesión, por ejemplo Fernando de Rojas se lo hizo a Calisto, su personaje de "La Celestina", y Lope de Vega se lo hizo a su Comendador quien, no por ser cristiano viejo y rico, se libró de la muerte a manos de Peribáñez, con cuya mujer, Casilda, tenía amores el Comendador.

Y luego están los reales, los que sin ser personajes murieron así, pidiendo confesión, y me viene a la memoria un ateo célebre, "Voltaire", quien falleció de forma horrorosa, echando espumarajos por la boca y pidiendo a gritos confesión pues parece ser que le tenía miedo a enfrentarse una vez muerto al que tanto dijo en vida que no existía. Voltaire no tuvo ese auxilio pues él mismo había prohibido, quizá consciente de que el Dios que tanto negó sí que existía, que si pedía confesión se le fuera negada.

La Pasionaria parece ser, siempre según su bisnieta, que fue más lista que Voltaire y no prohibió previamente que le fuera negada la confesión si ella misma la pedía. Por si las moscas, supongo, se diría ella misma.

19 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

No parece que fueran muy consecuentes con sus ideas.
Claro, por si las moscas...

Besos.

andré de ártabro dijo...

Pues después de haberte leido y sonreido solo viene a mi mente" por si las moscas".
Eres ¡Guaaaaii!
Un beso

Manases dijo...

Ese mismo principio se puede aplicar al esfuerzo que ha hecho el hombre por descubrir el origen de la religión. Por el aparecimiento del ateísmo y la aceptación extensa de la teoría evolutiva, muchas personas han dado por sentado que Dios no existe. Fundándose en eso, les parece que pueden explicar la existencia de la religión por lo que hay en el hombre mismo... en sus pensamientos, sus necesidades, sus temores, sus “neurosis”. Por eso es el mismo personaje que tu citas Voltaire dijo: “Si Dios no existiera, habría que inventarlo”; de modo que afirman que el hombre ha inventado a Dios. Curioso, si muy curioso…. Gracias María de nuevo por traernos todos estos trocitos tan interesantes y también documentados y escritos…. besos

María dijo...

Toro:

Claro, previsores que eran, jaja.

Besos

María dijo...

André:

Gracias, todo un halago viniendo de alguien que escribe como tú.

Besos.

María dijo...

Manasés:

Es que, en el fondo, Voltaire era creyente ¿no crees?, jaja.

Por cierto ¿no sabrás tú quien decía aquello de "No hay ateo en las trincheras?, es que me suena mucho y no lo recuerdo.

Besos

* Inés * dijo...

Dwight D. Eisenhower, dijo : No hay ateos en las trincheras.
Pienso que cuando llega la hora final, todos o muchos de ellos, se agarran a ese Ser Superior que negaron siempre con razones y en la agonía, piden perdón por sus faltas.
Sería absurdo pensar que el ser humano, quedara reducido a unas cenizas o a descomponerse en un camposanto, sin más.
No me cabe en la cabeza, tan triste e ilógico final.
Me ha sorprendido muy gratamente tu escrito y la documentación tan primorosa de tus teclas e ingenio, para convencerme, más si cabe, de lo que ya estaba convencida.
Pilar Urbano me gustó de siempre, pero no conocía estos comentarios.
Un abrazo, enorme y sentido.

Rosana Marti dijo...

Hay se demuestra que la gente predica lo que realmente no siente o no tiene una convención absoluta de ello.

Besitos mi linda amiga, pasa un maravilloso domingo, gracias miles de gracias por tranquilizar mi alma, me alegro mucho que todos los tuyos estéis bien.

Mos dijo...

Qué cosas pasan por el mundo!, amiga paisana. Normal; si es que somos muchos y muy variados. Y, claro, tener una bisabuela roja y muy roja, no te hace serlo tú también. Tampoco ser roja y poco creyente te libra de, en la última hora, buscar reconfortarte con tu enemigo, en este caso el mismísimo Dios, el que todo lo perdona.
Que Dios nos pille confesados, María.
Fíjate, una de las cosas que no me "gustan" de la religión católica es que si has sido el peor de los humanos, canalla, ladrón, mala persona, violento, déspota, criminal, impío y todo lo peor que se nos ocurra, no pasa nada. Si te arrepientes, te confiesas y pides perdón antes de morir, vas al otro barrio en paz y con el perdón concedido por los más terribles pecados cometidos. No sé, no me parece justo. Un poco como aquello de "A Dios rogando y con el mazo dando".
Es que soy muy escéptico con ciertos temas, paisana.
Un abrazo de Mos desde mi orilla.

Luján Fraix dijo...

VOLTAIRE DEBE HABER CREÍDO EN DIOS PERO NEGABA SU EXISTENCIA, ES RARO PERO OCURRE EN MUCHAS PERSONAS.

TUVO MIEDO CUANDO LE LLEGÓ LA HORA JIJI

MUCHOS VIVEN PIDIENDO PERDÓN POR LAS DUDAS.

BESITOS

iglesiasoviedo dijo...

Magnifica entrada y un tema siempre polémico, el comportamiento humano.
Cada uno lo juzga según su prisma, que siempre es parcial, claro que la impracticabilidad no existe.
De todas formas yo que creo firmemente en Dios, prefiero un ateo recalcitrante que al final se entrega a Dios, que un sepulcro blanqueado que parece vive con Dios y muere sabe Dios con quien.
Un beso.

chus dijo...

Maria que dios nos confesados. besos. coge el correo. Besos

Carmen Silza dijo...

Estoy con Toro,no lo parece no...Se confeso por si acado,jejeje...Me gusta lo que escribes y yo también te sigo...Gracias por visitarme...Besos

Otra vez a viajar al olvido dijo...

Hermoso! me encanta estar aqui...

Luisa dijo...

Hola, María.
Ni se me había pasado por la cabeza lo de confesarme… Humm, tendré que darle vueltas a eso por si las moscas, ja, ja, ja.

La verdad es que nada hay que temer del castigo divino si se está seguro de haber sido fiel a los principios de uno y se ha respetado los del prójimo. Vivir y dejar vivir sin hacerse el sordo y el ciego ante las penas ajenas no es más que una de las principales nociones de vida, fuera de creencias y religiones. Así debería ser y moriríamos en paz.

Un beso.

Lara dijo...

No deja de sorprenderme esta entrada, siento ser tan incrédula, creo que es para darle un toque extrabagante al personaje ( es muy probable que si lo hizo, quizás ni supiera lo que hacía).


Me parece curioso que algo tan íntimo como la fe, tenga que estar expuesta a la opinión o al criterio de alguién, considero que cada persona tiene derecho de ser o no creyente para mi la única palabra que existe es RESPETO

Por si las moscas "Que Dios nos pille confesados"

Carmen= wppa dijo...

Yo opino ,que hay que vivir y morir fiel a tus propias acciones y terminar tus dias con la conciencia tranquila sea cual sean tus creencias .
No hay confesiòn de perdone tus propios actos .
Como decia aquel, no la hagas y no la temas.
Besos.

Monja de Clausura Orden de Predicadores dijo...

Hola María, pues verás, debido a mi condición de monja y al correo de mi apostolado trato con muchos ateos y en mi blog tengo unas cuantas docenas, y en el fondo veo con certeza que muchos están más cerca de Dios de aquellos que se llaman cristianos. Te dicen que no creen , pero con el tiempo me lo han confesado, lucharon para no creer como un impulso no precisamente angélico.
Con ternura
Sor.Cecilia

Dynara dijo...

Vaya...me ha gustado saber un poco más sobre el origen de esta frase hecha, frase que alguno siempre ha dicho en algun momento de su vida.

Muy buen e interesante post.

Un saludo!

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...