7 de mayo de 2011

Nos queda la esperanza





Me niego a creer que no es posible un mundo mejor, hoy me he levantado con la penúltima golfería de este gobierno, ¡ya está bien que nos sigan tratando de imbéciles!, pero la cosa no queda sólo en esto. ¿Quién es el que se cree que el gobierno no sigue negociando con los terroristas?. Pensar de otra manera es ser ingenuo.

Porque, si ya no creemos en los políticos, ni en la justicia, ni tampoco en los sindicatos, ¿Qué es entonces lo que nos queda?.

¡Si!, nos queda algo más, nos queda la ESPERANZA y eso es algo que no podrán nunca arrebatarnos. He pensando desde hace ya mucho tiempo que esto sólo lo puede arreglar un gobierno de origen divino.

Si miramos de una manera objetiva, podemos ver con claridad que la crisis mundial que nos afecta, tiene su origen en la inmoralidad y en el egoísmo del ser humano.Los políticos y los economistas se lamentan por la enorme deuda exterior, el grave desequilibrio económico entre los países pobres y ricos y la desesperante pobreza que reina en tantos países, incluido el nuestro. Sin embargo, es poco lo que se hace por no decir nada para solucionarlo.

El concepto “economía” se deriva del término griego oikonomos, que significa mayordomo o administrador de una casa. La economía mundial es, por lo tanto, el estudio de cómo se administra la “casa” del mundo. Pues bien, ¿cómo se está haciendo esto?.

Imaginémonos que la Tierra es nuestra comunidad de vecinos y las naciones individuales, son los vecinos. Uno de los vecinos ricos es un malgastador empedernido que debe dinero a casi todos y hace ya mucho tiempo que no paga la comunidad, pero como es el mejor cliente que tienen, sus acreedores no se atreven a presionarle para que les pague.

Algunas de las familias pobres tienen tantas deudas, que se ven obligadas a pedir dinero prestado tan sólo para poder pagar los elevados intereses de los préstamos que han recibido.

Entre tanto, el padre de la familia más indigente del edificio acaba de permitirse el lujo de celebrar un espléndido banquete para sí mismo y sus amistades, a pesar de que varios de sus hijos están pasando mucha necesidad.

Las familias del edificio que son ricas comen muy bien y acaban tirando un montón de comida a la basura. Es más, gastan en sus animales de compañía más de lo que las familias pobres del edificio pueden gastar en sus propios hijos.

De vez en cuando celebran reuniones de vecinos para hablar sobre todos los problemas de la comunidad, pero parece que no se hace nada. Como consecuencia, aumenta la tensión entre las familias ricas y las pobres. Es obvio que hay algo en la manera de administrar la comunidad que falla de raíz.

No se puede conseguir una buena administración si no se acatan las normas de la moralidad. Como hemos visto, el egoísmo y la avaricia es algo que esta implantado en esa comunidad. En realidad, la injusticia económica no es más que un reflejo de un sistema de cosas injusto.

Hablo de un gobernante que estaba muy interesado en la situación de los económicamente oprimidos, por lo que promulgó leyes específicas para su protección y manutención. ¿Os gustaría saber de qué gobernante estamos hablando?. Este gobernante fue aquel que hace unos tres mil quinientos años libertó de Egipto a los israelitas y los alimentó milagrosamente con maná durante los cuarenta años que vagaron por el desierto. Este rey invisible se aseguró de que todos tuviesen lo suficiente.

Sí, lo suficiente, es decir lo básico para vivir y ser felices, pero por desgracia vivimos en un mundo en el que todo vale para conseguir riquezas y poder. Uno ya no esta satisfecho con satisfacer sus necesidades básicas, si no que lucha también por satisfacer sus deseos y mucha culpa de ello la tiene la publicidad que vemos y que leemos.

Cuando los israelitas llegaron a la Tierra Prometida, las leyes de Dios protegieron a los necesitados. Los que atravesaban tiempos difíciles podían pedir dinero prestado sin tener que pagar interés. Los pobres podían espigar en los campos y rebuscar en los huertos y en las viñas, mientras que los propietarios, por su parte, debían dejar algo para ellos.

Pero curiosamente, Dios más tarde predijo en su Palabra que surgiría una severa crisis del coste de la vida. Al hablar sobre las crueles realidades económicas que con el tiempo plagarían a la humanidad, la Biblia predijo: “Solamente un kilo de trigo por el salario de un día”. (Apocalipsis 6:6). En la actualidad, esta es exactamente la situación en la que se encuentran muchos de los pobres del mundo.Con los ingresos de todo un día de trabajo ni siquiera se puede pagar una sola comida.

Fue un progresista, quien más tarde fue asesinado en un atentado y quien llego a ser premio Nobel de la paz el que dijo: “Tiene que haber una mayor comprensión de que los países pobres y ricos [...] están unidos por su interés común en la supervivencia, y de que las soluciones únicamente se lograrán si se adopta un planteamiento de largo alcance y a nivel mundial”. (Willy Brandt).

Pero claro, todo eso es una utopia si pensamos que será el hombre quien lo lleve a cabo, jamás el hombre estará unido en un único interés, porque lo que lo mueve son sus propios intereses.

A diferencia de los gobernantes humanos, Dios tiene la voluntad y los medios para llevar a cabo una recuperación económica mundial.

¡Si! Nos queda la ESPERANZA.

14 comentarios:

María dijo...

Oye estás como yo, es decir cabreado como una mona.

Has hecho una exposición muy buena, en realidad nos has dado una clase de macroeconomía con un ejemplo entendible y casi palpable, me ha encantado.

Te diré que opino como tú, que un gobierno de Dios o inspirado por Dios sería lo que nos salvaría y nos daría el equilibrio que no tenemos y que, también como tú, opino que nos queda la Esperanza.

Besos

Alicia dijo...

UN blog de opinión muy valiente e interesante por vuestra parte.

Me quedo con vosotros.

Alicia.

Luján Fraix dijo...

GRACIAS MARIA, MUY INTERESANTE TU ENTRADA.

ERES MUY INTELIGENTE PARA ESCRIBIR SOBRE ASUNTOS POLÍTICOS. TE FELICITO.

UN BESO GRANDE.


PD. TE VINO A VISITAR MI AMIGA ALICIA.
ES UN AMOR DE PERSONA.

Dynara dijo...

Si señor, tu post me ha hecho reflexionar. coincido en que lo has expuesto magnificamente.

¡Un saludo muy grande y feliz finde semana!

María dijo...

Querida Luján:

Coincido contigo es que es muy inteligente, yo no sería capaz de escribir tan profunda y estupendamente como él.

Besos

irene rios perez dijo...

primero gracias por tu comentario en el blog.
Y decirte que estoy de acuerdo contigo.la esperanza puede mover las fuerzas del ser humano en aras de un bien mayor.
Hoy en día es lo único que nos queda.
Un abrazo.

Carmen= wppa dijo...

Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.
Samuel Johson.(escritor ingles)
Besoss

Soy YO - MilThon dijo...

yo me niego a pensar como los demas como esos seres que son poco o casi nada, que no tienen ni la minima idea de querer pensar y que se acuñan con el mundo a eso si me niego

giLixiTa dijo...

Hola!!

Tu blog es fascinante y muy curioso. Me encantaría enlazarlo o poner tu banner en mis sitios webs y así nos beneficiarnos ambos con más visitas.
Sí te gusta la idea, mándame el titulo de tu blog o imágenes para hacerte un banner.
Espero tu respuesta.
Que tengas un lindo día
GiLLi
gilixitana@hotmail.com
http://gilixita.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Me gustas desde que te leo, tanto que quiero conocerte e irme contigo a un crucero ¿quieres que te deje mi correo y...?.

Un beso

María dijo...

Jajajaja, ligando por aquí ¿eh?, jajaja, qué bueno.

Oye Manasés, hacemos un trato, yo te digo de qué lugar te han puesto el comentario y tú nos cuentas el resto ¿vale?.

Besos

Xay dijo...

Hola!!
Tienes una sorpresita en mi blog
Me encanta que te expreses tal y como te sientes
un besazo!

María dijo...

Ya está puesto el premio.

Besos

* Inés * dijo...

Felicidades Manasés, lo has bordado, punto por punto.
Me ha gustado leerte, buen trabajo.
Un abrazo.

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...