14 de mayo de 2010

Senda


Cuando llegaste a mí, cabías en la cuenca de mis manos. Aquella tarde en la que aún llorábamos la marcha de Chica, ya anciana, temblabas de miedo entre mis manos y buscaste protección apoyando tu hocico en mi pecho. Desde aquella misma tarde tú y yo supimos que ibas a convertirte en mi ángel protector...pero aquella tarde eras tú quien demandaba ser el protegido. Ya en casa, comías de mis manos la carne picada envuelta en fideos cocidos que tanto te gustaba y lamías mis dedos tratando de arrancar el último sabor que aún quedaba entre ellos. Poco a poco fuiste creciendo. Poco a poco te costumbraste a mirar fíjamente a mis ojos, esperando la orden precisa, que cumplías orgullosa por poder complacerme. El tiempo te vistió de un aspecto fiero y fiel a tu propio instinto comenzaste a defender lo que era tuyo y mío, lanzando temerosos ladridos a quienes pasaban junto a la verja de casa. Desde que llegaste a casa ni una sola tarde has dejado de correr en mi busca, para lamer mis manos, cuando llego a casa despues del trabajo. Y te echas a mis pies mientras leo. Me esperas tumbada a que salga de la ducha. Y duermes a mi lado, pegada a mi cama, protegiendo mis sueños. Aún recuerdo aquella terrible tarde que volvimos los niños y yo a casa, sin ella. ¿Lo recuerdas tú? Me mirabas a los ojos esperando una respuesta que no podía darte porque solo encontrabas en ellos lágrimas. Pero eso fue suficiente para que entendieras que ella nunca más volvería. Tu luto fue dormitar a mis pies, con la cabeza entre tus patas, o deambulando por la casa o el jardín con una tristeza que asustaba. Así muchos meses. Comprendiste entonces que a partir de ese momento necesitaba tu compañía más que a nada porque tú eras mi única compañía, una vez que los niños volaron cada uno a su destino. Ahora duermes en la habitación de al lado. Pero sé que todas las noches te acercas varias veces a mi cama, despacio y en silencio, para no despertarme, y compruebas que mi respiración es pausada y tranquila, tras lo cual vuelves a tu sitio y dormitas hasta una nueva comprobación. Ya tienes 8 años, lo que equivale a los 56 de los humanos y me da miedo que te hagas mayor. Pero ni te imaginas cuánto te disfruto. A veces nos miramos a los ojos y así estamos durante un buen rato, intercambiándonos miradas y transmitiéndonos pensamientos. No te hablo, pero entiendes lo que quiero decirte. Y en tus ojos leo cada uno de tus pensamientos y te aseguro que me satisface sobremanera todo lo que veo en ellos. No sé bien cómo agradecerte todo lo que haces por mí, aunque tú solo te conformas con las caricias que mis manos dejan en tu cara. Eso es más que suficiente para ti. No pides más. Por eso nunca dejo de acariciarte. Gracias Senda.

10 comentarios:

Carmen dijo...

Los perros son, en muchas ocasiones, infinitamente mejor que los humanos.

Gracias por recordármelo.

Un beso

Melitón dijo...

Es muy interesante leer acerca de donde vienen los perros, curiosamente el hombre se percató de que el lobo interpretaba mejor los signos que hacía que el mono, y empezó a domesticarlo, al parecer el perro es una “mezcla” del lobo, el chacal y el dingo, pero hay diferentes teorías.
Me ha encantado el escrito, es cierto que tantos años con nosotros nos conocen muy bien. Me gustaría tener un perro pero en un piso, la verdad me hace sufrir, espero que algún día cuando vuelva al campo tendré uno o dos o tres…
Gracias.

*Inesperada* dijo...

Sé de miradas que dicen tanto sin palabras.
Sé de la lealtad que nos relatas.
Sé de que, como nosotros, sienten y se ponen tristes.
Preciosa foto, bello animal.
A tí gracias, por volver y narrar con tanta destreza y ternura, una de mis pasiones favoritas, los perros.

scarlet2807 dijo...

Prologo, con todo lo que me gusta leerte, hoy me has hecho llorar de emoción, me recordaste a mi querida compañera por 13 años.
Creo que la amé más que a muchas personas, y ella me amó como jamás nadie me ha amado, ¿sabes omo se llamaba?, SCARLET.

Un beso, Scarlet2807

Soñador dijo...

Precioso prólogo este escrito , donde dejas las notas de tu cariño por esos seres que nos hacen compañia, que son fieles y solo quieren jugar con nosotros.Gracias

Calixto dijo...

Prólogo... magnífico relato yo desde muy niño siempre he tenido perros, en la actualidad tengo dos, un pastor belga-alemán y un caniche y la verdad que el cariño que te dan sin pedir nada a cambio, con una caricia, un premio de vez encuando, se sienten felices, es algo que solo podemos valorar los que amamos a los perros.

Saludos de Calixto.

LIA50 dijo...

Me emociono' este relato, con tanta ternura, y sensibilidad...felicitaciones!!!
Besos Lia.

Mega009 dijo...

Uyy Prólogo me emocioné con tu relato, en verdad son los mejores compañeros, no demandan nada a cambio, me enternece y me pone a sufrir a la vez, porque tenemos una perra labrador, ya mayorcita, y hace un par de meses le diagnosticaron cancer, no hay nada que hacer ya...habrémos de decidir cuando debe dormir para siempre...
Esta tambien es la vida... graciass un beso.

Mayte® dijo...

La verdad que he tardado en dejarte el comentario porque te releo y lloro.
Me emocionas muchísimo.
Yo Siempre tengo animales en casa y no me dejan ni dormir. Ahora tengo dos perritas y se la pasan encima de mi en cuanto me meto a la cama o me siento en el sofá. A veces me siento agobiada porque vivo durmiendo embarazada de un perro. Es que justo se tumban encima de mi, no a un lado u otro, a lo largo de mi panzita. A veces me agobio y les grito y las hago a un lado y leyendote, me he angustiado mucho pensando en la trizteza que deben sentir cada vez que las las hago a un lado, por quererme demasiado.

Gracias. Intentaré acariciarlos más.

Un beso

Madeira dijo...

Prólogo qué dos escritos... Cuantísima ternura se esconde en ellos ¡¡
El relato es sencillo, impecable, tierno. Bueno, muy hermoso.
Un abrazo

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...