29 de mayo de 2013

La Tostadora

Como este mes estoy de reposiciones, allá va eso:



Yo soy sonámbula desde siempre;  normalmente 
me paseo por la casa, generalmente a oscuras, voy al baño, a la cocina, mantengo una conversación más o menos incoherente con alguien de mi familia si me los encuentro (dicen ellos que contesto algo) y vuelvo a la cama yo solita.

Pero, algunas veces, el sonambulismo se sale un poco de lo normal, como el día de la tostadora. Porque una noche me levanté, fui a la cocina, cogí una tostadora, me volví a la cama y la  puse entre mi marido y yo.

La cosa no hubiera pasado de una simple anécdota de no ser porque mi marido, durmiendo, se dio la vuelta y se clavó la tostadora en los riñones. Yo me desperté cuando le oí gritar jurando en arameo y echándose mano a los riñones.

Al principio, como es muy raro que él se enfade y yo estaba medio dormida, pensé que le había dado un cólico nefrítico y me dije a mí misma: "doler duele, pero tampoco es para que grite de esa manera, qué poco aguante tienen los hombres, por Dios".

Al momento me dijo que se había clavado la tostadora, que por qué me la había llevado a la cama, que mirara la señal que se le había hecho, que si quería matarlo, que qué iba a ser lo próximo y no sé cuantas cosas más, la verdad es que estaba realmente enfadado. Yo, haciéndome la digna, le dije:"oye, pues menudo escándalo que estás montando por una tontería de nada, si la tostadora ni siquiera estaba enchufada y ni te has quemado ni te va a quedar marca, aún puedes dar gracias" y, acto seguido, di media vuelta y a dormir de nuevo. Entre sueños le oí decir que probablemente no la había enchufado porque el cable no llegaba al enchufe y no sé cuantas cosas más.


A la mañana siguiente a él ya se le había pasado (que no olvidado), tiene muy buen carácter, pero yo medité sobre el asunto de la tostadora y reconocí dos cosas: primera que realmente llevaba la marca en los riñones y segunda que lo levantarme de madrugada y llevarme el cuchillo jamonero para ponerlo debajo de la almohada ante sus ojos atónitos estaba muy reciente

8 comentarios:

ion-laos dijo...

Jajajaja, joer, eres tremenda! Que te amarren a la cama, no por ná, por seguridad...

Besotesss!!!

trimbolera dijo...

Jolines, tu marido si que tiene todo el derecho a atarte a la pata de la cama !!!

María dijo...

Jajajajajajajaja lo que me has hecho reir con esta entrada, si es que parece más bien un chiste de broma jajajaja, me lo estoy imaginando y es que me estoy partiendo de la risa, de verdad, muy bueno, María jajajaj.

Un beso muy grande.

la MaLquEridA dijo...

¡Oh! Siempre pensé que el sonambulismo era cosa de ficción jaja, pobre de tu esposo.

Saludos

Mos dijo...

Tu marido es un santo, paisana.
Lo del cuchillo jamonero me ha dejado acoj...
¿Has probado a poner una cerradura en la puerta y darle la llave al santo que duerme contigo?

Eres la leche, nena.

Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

andré de ártabro dijo...

Para mi prefiero quedarme con la teoría de los dos pollos que si no es mas higiénica me van mas que las medusas y los gusanos mejor para que hagan seda.
¡Heres genial.
Besos

TORO SALVAJE dijo...

Dios mío.......

Tu marido merece una catedral a su nombre.

Besos.

Jorge Ramiro dijo...

Yo también soy sonámbulo. Una día me puse una de esas camaras samsung que se prenden con el movimiento y me grabé. La risa que me dio.

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...