5 de enero de 2013

La brioche de la princesse

Hoy he hecho roscón, en realidad roscones porque, como yo no soy en absoluto partidaria de comer tal día tal cosa porque lo diga una tradición o sea lo habitual y lo mismo hago torrijas y mantecaos en agosto que salmorejo en diciembre, ya que me ponía a amasar pues he hecho 4 (3 medianos y el chiquitín) y al congelador y cuando nos apetezca de nuevo sólo tengo que descongelarlo, meterlo unos pocos minutos al  horno y a comer como recién hecho (también se puede congelar sin hornearlo, una vez haya subido la masa).
(Hecho en molde de savarín)
Hecho sin molde (sólo quedaba esto al hacer la foto)

Como reconozco que soy terrible comprando comida, hasta el extremo de que me dicen en casa cosas como: “confiesa que alguien te ha dado un chivatazo y sabes que habrá guerra o desastre similar que provocará escasez y estás haciendo acopio de comida”, mientras lo hacía me he acordado de unas perlitas de azúcar monísimas que compré por si acaso y tenía en la despensa y  ¿cómo no? me he puesto a pensar en que si tuviera una nieta le haría un roscón monísimo decorado con azúcar de colorines, relleno de nata rosa, con una corona de fondant y luego una tacita de chocolate rosa para rematar la faena.

Total que he terminado haciendo uno chiquitín decorado en rosa (aunque se me acababa la nata al ponerla por fuera y ha quedado de aquella manera, o sea, mejorable) y, a continuación,  lo he bautizado y he pensado que se va a llamar “la brioche de la princesse”, más mono el nombre imposible, creo yo, además no voy a ser yo menos que los franceses que le llaman "la brioche du roi", o sea, que yo sin rey pero con princesa.

Como es de rigor, en cuanto mis hijos han visto el roscón con las perlitas rosas han empezado con las risas y el cachondeíto de la nieta y hoy, en un alarde de crueldad sin precedentes, han tenido la cara dura de decirme que quién me garantiza a mí que no tengo alguna nieta perdida por ahí sin saberlo y yo, para vengarme, les he dicho que se aten los machos que tengo corazoncitos, fideos y otras monerías de azúcar de colores y que se lo van a estar comiendo todo con cosas rosas hasta que me de a mí la gana. Y suerte han tenido de que no tenía fondant ni ganas de hacer y no lleva corona.

Por si alguien se anima, aquí os dejo la receta.

Ingredientes:

1) Para la masa:

1 kg. De harina (aprox., preparar un poquitín más por si hiciera falta), preferentemente de fuerza, aunque se puede usar harina de trigo normal, de hecho yo he usado Aliada y ahora es cuando me lee algún/a purista y se echa las manos a la cabeza pero está igual de bueno.

200 grs. De azúcar

200 grs. De mantequilla (blandeada previamente)

3 huevos grandes o 4 medianos

½ litro de líquido (leche y agua), yo le suelo poner mitad y mitad

3 sobres levadura de panadería Maizena o el equivalente en levadura fresca

Ralladura de naranja

Ralladura de limón

1 cucharada de agua de Azahar (opcional)


2) Cobertura y decoración:

1 huevo batido
Frutas confitadas
3 o 4 cucharadas de azúcar
Un poquito de anís (sustituible por agua)
Perlas o fideos de azúcar de colores (Dr. Oekter o Vahiné)


3) Relleno (opcional):

Nata montada, con o sin sabor o coloreada (añadir café, gelatina de sabores, chocolate, etc. a la nata montada), o una crema pastelera.

Preparación:

Masa:

Mezclamos todo y amasamos a mano o a máquina, hasta tener una masa elástica, manejable y que se nos despegue de las manos. Puede que sea necesario añadir un poco más de harina, dependiendo de qué tipo usemos (de ahí que en las recetas antiguas pone eso de “harina la que admita”).

Ponemos en un bol enharinado, tapamos con un paño de cocina y dejamos que doble su volumen. Esto depende de la temperatura, si queremos acelerar el proceso lo podemos poner cerca de un radiador (no encima).

Una vez haya doblado el volumen, amasamos de nuevo dos o tres minutos para desgasificar la masa y, sobre una superficie enharinada, enrollamos, le damos forma al roscón y lo ponemos ya sobre la bandeja de horno, sobre la que habremos puesto papel sulfurizado o lámina de silicona o teflón (si no queremos usar nada de esto hay que aceitar un poco la bandeja).  Un truquillo para extender la masa es coger el rollo de un extremo y, por su propio peso, cae y se estira, lo hacemos un par de veces por cada extremo y se queda uniforme.

Hay que tener en cuenta que volverá a crecer dos veces, por lo que el orificio central tiene que ser muy grande o poner un aro de emplatar para mantener a raya la masa y que no nos salga una torta (casi me pasa con el chiquitín porque no tenía un aro tan pequeño); también podemos hacerlo en un molde de savarín (he hecho uno así, lo pone al pie de la foto) aunque lo prefiero sin molde.

Dejamos que doble nuevamente el volumen.

Cobertura:

Ponemos a precalentar el horno a 180º. Mientras se calienta, pintamos los roscones con huevo batido y decoramos con frutas confitadas , yo sólo le pongo naranja y limón porque es lo que me gusta y las hago yo (se conservan meses en el frigo) y, entre las frutas, ponemos azúcar que habremos mojado un poquitín en una taza con anís o agua.

Ponemos al horno con calor arriba y abajo de 20 a 30 minutos a 180º (depende del tamaño que le hayamos dado y del horno). Cuando lo veamos dorado pincharlo y si la brocheta sale limpia ya está hecho.

Relleno:

Cuando se enfríe, abrimos por la mitad y rellenamos con nata montada o con crema a nuestro gusto.


P.D. Si los propietarios de las marcas que he mencionado no consideran conveniente que se les mencione, lo quitaré de inmediato si me lo indican.

7 comentarios:

Carmen Silza dijo...

Hola María, que pinta tienen estos dulces, me llevo la receta, gracias por compartir.Un fuerte abrazo con mis mejores deseos para esta año nuevo 2013.Bss

Melodie Rodríguez dijo...

Buenas tardes, y feliz día de Reyes, espero que hayas disfrutado de esta mañana tan mágica.
Me encantan los blogs personales, leer textos ajenos me sirven de gran ayudar para comprender la mente humana y para inspirarme en algunos de mis relatos. Te felicito por tu blog tan productivo. Espero que sigas creciendo y que nunca abandones el rincón de tu mente. Seguiré visitándote siempre que tenga un tiempo libre para ver las restantes entradas y las nuevas que subas. Te deseo mucha suerte y espero que pronto subas un nuevo post para disfrutar de él.

Si me lo permites, ahora me gustaría invitarte a mis blogs:
a) !DIARIO DE UNA CHICA POSITIVA!: literatura personal optimista muy cuidada:
http://insolitadimension.blogspot.com.es/
b) TOMB RAIDER EVOLUTION: espacio dedicado a Lara Croft, todas las noticias actualizadas, las últimas horas:
http://tombraidermania.blogspot.com.es/

Feliz día y mucha suerte para el 2013.

Mos dijo...

Madre mía, madre mía!, ¡qué pinta, paisana!
Ahora mismo voy a la cocina por un trozo de roscón con nata de la pastelería de mi barrio que están de chuparse los dedos.
Contigo tienen una suerte en casa que pa qué.
María, paisana guapa, el chiquitín es una monería.
Díle a los chicos de mi parte que "esta yaya ciezana está pidinedo a gritos una nieta". (Porque tiene que ser nieta, ¿verdad?)

Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

Rafa Hernández dijo...

Bueno como te han dicho buena pinta si que tiene. Habrá que probarlo.

Besos MARÍA.

Dolega dijo...

jajaja ¡¡yo estoy igual!!! mato por un nieto y nadaaaaaaaa.
Los roscones tienen una pinta increíble.
Besazo

Lara dijo...

Hola amiga, primero saludarte y desearte un feliz 2013 auqnue sea con retraso, felicitarte también por tu ocurrencia..."Le brioche de la princesse" es que hay que reirse con las cosas que nos cuentas....jajaja...mejor dicho como las cuentas, ole tu sentido del humor y la ironía....me alegra leerte.

Copiaré tu receta por si me animo...aunque si a mi me ven haciendo algo así en la cocina van a tener que llevarme al médico...pensarán que estoy enferma...ya te contaré.....


Un abrazo

Rosa de los Santos dijo...

Te ha quedado genial , Maria , la entrada , los roscos y las recetas !
feliz año nuevo y besoss

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...