13 de diciembre de 2009

UNA TARDE EN LA PLAYA

En este momento revelo cosas secretas, no puedo decírselas a nadie, pero te las confiaré a ti.
Escucha, acércate, no hables, escucha lo que ahora te murmuro.
Pienso en ti, si, muchas tardes pienso en ti, y quiero hablar en voz alta todo lo que de mi mente sale,....Entonces me acerco al mar, por que el mar, sabes, es lo más parecido a ti.
Lentamente me acerco a la orilla, dejo que se hunda mis zapatos en la arena, y con una mirada melancólica y gris, contemplo el ír y venir de las olas. Noto la brisa creciente, llena de olor, y oigo su ruido, veo la grandeza del mar, brillante, oscura, con la impresión de desorden que da, y así estoy largo rato, hasta que el viento me hace sentir frío, y entonces me doy cuenta que estoy completamente solo.
Cojo un puñado de arena y dejo que el viento me la arrebate de entre los dedos, la oscuridad creciente, el rumor del oleaje que ahora tenía un sonido trágico, los chasquidos del agua entrando y saliendo. Es entonces cuando igual que la arena que me quita el viento alguien te quita de mi, que igual que el mar viene y se va, igual haces tu, y es entonces cuando grito y hablo con el mar como si hablara contigo, y me digo a mi mismo tantas y tantas cosas. Como me gustaría ver esa mirada, esos ojos que a veces tienen el color del mar. Esos hombros desnudos siendo llenados de besos por mi. Hasta que se hace de noche o casi de noche y yo también como tu, tengo que marchar.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Orujo, leyendote siendo envidia del mar y de la mujer que despierta en ti unos sentimientos tan bonitos y con esa intensidad, por que ami me gustaria poder oir cosas tan bonitas de los labios del hombre que amo. Gracias amigo orujo por llenarnos de ternura y nostalgia. Un beso astmanzana

Anónimo dijo...

Que bonitas palabras orujo,me haces soñar,eres tierno,sensible...pero tambien triste.No se si son reales los pensamientos que aquí nos dejas o es tu imaginación pero nos revelan tristeza y melancolia.Un beso Thais

Inesperada dijo...

Tímidamente y desde mi lado, asomo a tu universo, de puntillas, para pasear entre el rumor de las olas de tus letras, sin que nadie advierta mi presencia.
Llego,aspiro el perfume a mar de tus escritos, me impregno de la paz que predicas y tal como vine me alejo, hasta otra ocasión.
Gracias, señor del mar.

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...