LA RECUPERACIÓN ECONOMICA


Foto tomada de la red. Si el propietario no considera conveniente su uso la retiraré de inmediato.




Es mucho lo que se habla en estos días de los recortes salariales y personales. Diariamente hay manifestaciones y revueltas en contra del gobierno. Todos los días la prensa escrita, tertulianos en radio y TV. nos llenan todo nuestro tiempo hablándonos de la crisis económica y sus consecuencias, como si no supiéramos cuales son las consecuencias. 

Yo, sinceramente, estoy casando de oírlos y he optado por no leerlos más ni escucharlos. La razón es sencilla: ninguno aporta una solución real. Nos hablan de macro-economía como si fuéramos tan tontos que no sabemos decir cuantas son 2 mas dos, y todos sabemos que si yo gano dos no me puedo gastar cuatro. 

Yo voy a intentarlo hacer mas sencillo, es como si viviéramos en una comunidad de vecinos. Uno de los vecinos ricos es un malgastador siempre va presumiendo de dinero, de ropa de marca, de comer en los mejores restaurantes y de tener el mejor coche pero, curiosamente, le debe a todo el mundo.

 Hay también algunos vecinos en el edificio que son pobres, pero les atraía el estilo de vida del vecino rico, así que se endeudaron innecesariamente y ahora están sufriendo para poder pagar todas sus deudas, ya ni los bancos les conceden un crédito. 

 Entre tanto, el padre de la familia más pobre del edificio acaba de permitirse el lujo de celebrar un espléndido banquete para sus amiguetes, a pesar de que varios de sus hijos están pasando hambre. 

 De vez en cuando, se celebran reuniones de vecinos para hablar de los problemas de la comunidad, el presidente le recuerda a la familia rica que deben ya más de 6 cuotas; como es normal, la familia rica se siente ofendida y amenaza con airear los trapos sucios de todos los vecinos. Como consecuencia, aumenta la tensión entre la familia rica y las pobres. Es obvio que hay algo en la manera de administrar la comunidad que falla desde sus origenes. 

 Se mira la recuperación económica sin pensar primero que tiene que haber antes otra recuperación, sí me refiero a la recuperación moral, de esa que nadie habla. Mientras exista el egoísmo, la avaricia y los celos, jamás podremos solucionar todos nuestros problemas.

6 comentarios:

María dijo...

El final es rotundo, como todos los tuyos, y con mucha razón.

Desgraciadamente, esta sociedad en que vivimos ha perdido casi todos los valores y sólo prima el culto al consumo, al yo más y etc.

Extrapolando a los vecinos de tu "comunidad" con las que insinúas, con las de esta España que se cae a pedazos por el despilfarro y el egoismo, no me costaría ningún trabajo ponerle un nombre a cada uno de esos "vecinos".

Besos

P.D. Digo yo que ya estaba bien de vacaciones de blog ¿nooooooooooooo?.

Mª Pilar dijo...

Esto de la Economia es algo tan fácil como lo que tu pones aqui, pero la gente se desmadró y no solo la gente, sino los estamentos Públicos que es lo peor.
En fin, habrá que tomar nota para que no nos vuelva a suceder.

Un abrazo

Pilar

María dijo...

Te voy a contar una historia que viene al pelo de lo que pretenden algunos “vecinos” de tu peculiar escalera:

Tras la dimisión de Amadeo de Saboya, en 1873, Francisco Pi y Margall presentó en las Cortes una moción para aprobar la República como modelo de estado y fue aprobada, haciéndose cargo de la Jefatura del Gobierno provisional Estanislao Figueras y constituyéndose así la I República. Poco después, se convocaron elecciones y, al poco de celebrarse, Figueras dimitió y fue elegido en su lugar Pi y Margall, reconocido federalista.

La idea de Pi y Margall era dividir España en 17 mini-estados ¿de qué me suena esto?, dotados cada uno de ellos de su propia constitución pero, como tardó el tema en desarrollarse, surgieron las llamadas “Revueltas Cantonalistas” y aquí se hizo nación quien quiso y se declararon independientes Cádiz, Sevilla, Málaga, Cataluña, Granada, Castellón, Valencia, Camuñas, Jumilla, Cartagena y algunas otras que no recuerdo , vamos que pensaban que esto era Suiza pero sin relojes y sin chocolate.

Y, como toda nación recién estrenada, estaban con ganas de gresca y a estas les dio por invadir o amenazar al vecino (Cartagena bombardeó Alicante), Granada le declaró la guerra a Jaén y Jumilla que, por aquel entonces, debía tener unos 15.000 habitantes pero ocupaba el puesto número 10 entre los municipios de mayor extensión (por encima de la mayoría de las capitales de provincia), pensó que no iba a ser menos y se sacó de la manga el siguiente manifiesto:

“Jumilla desea estar en paz con todas las naciones extranjeras y, sobre todo, con la nación murciana, su vecina; pero si la nación murciana, su vecina, se atreve a desconocer su autonomía y a traspasar sus fronteras, Jumilla se defenderá como los héroes del Dos de Mayo, y triunfará en la demanda, resuelta completamente a llegar, en sus justísimos desquites, hasta Murcia y a no dejar en Murcia piedra sobre piedra”.

Ahí, con un par, pequeñitos pero matones, igualitos que otro que lleva tiempo dando la lata por activa y por pasiva con lo mismo. Lo que no sé si sabe este Arturito nuestro es que la aventura les duró a las nuevas naciones “dos telediarios” y que el pez grande se termina comiendo al pequeño.

También te he de decir que yo creo que mucha culpa de esto la tienen (inconscientemente) los del Ikea, por tanto dar la lata con lo de la "República independiente de tu casa" ha llegado alguno y, en vez de pensar en los felpudos, se le han llenado las cabezas de pajaritos.

Besos

Arturo dijo...

Manases:
Lamentablemente, cuando falta el lubricante del bienestar general, comienzan las fricciones.
La gente es siempre la misma, pero panza llena, corazón contento...
Un cordial saludo.

Amparo Donaire dijo...

En ese terreno no hay solidaridad posible, no se arregla con solidaridad esta situación, sino con hechos de toda esa gente que hacen oídos sordos a nuestros gritos.

Saludos

Lapislazuli dijo...

Los vecinos de la comunidad son extrapolables a habitantes de un país, en el mio también, con diferencias poco sustentables pero similares
Muy importante reflexión final
Un abrazo