28 de agosto de 2012

Una reflexión

Hoy, sinceramente, no tengo ganas de hablar ni de escribir sobre trivialidades (hace tiempo que no las tengo).

Si habéis ojeado por algún rincón, habréis leído que soy de Granada. Aquí hay una plataforma de amistad al pueblo sirio, de la que no formo parte porque nunca tengo tiempo. En ella hay amigos míos que, siempre que he necesitado que me echen una mano, me han ayudado sin reparos.

Hoy, me avergüenzo de no haber ido a ninguna de sus manifestaciones, a pesar de que más de una vez me lo pidieron. Que si el cansancio, que si la hora, que si bla, bla, bla. Ellos nunca me han puesto excusas para venir a ayudarme cuando los he necesitado y hoy, avergonzada, entono el "mea culpa". Escribo esto aquí porque sé que mucha gente me lee.

Sé  que  todos, de alguna  manera,  terminamos  siendo indiferentes ante  las  desgracias  ajenas.   Es muy fácil decir "qué triste" y, a  renglón  seguido,  dejar  una  carcajada  en  el  comentario  siguiente.
¿ Podemos, por un segundo, leer lo que tenemos que decir y tomarnos a los demás aunque sea por un instante un poquito en serio?. Igual nadie deje un comentario en esta publicación, pero es lo de menos. Lo que me importa es, que de algún modo, os llegue. Perdonad si hoy no me río, pero mis amigos se merecen mi respeto y mi apoyo, aunque sea un momento.

PlataformaSiriaEnGranada

16 comentarios:

María dijo...

Es muy cierto eso de que, quizá por "saturación", terminamos casi siempre siendo indiferentes ante las desgracias ajenas. Es más, en cierto modo, hasta nos molestan y tratamos de no darnos por aludidos y alejar, en la medida de lo posible, el problema de nuestra vida.

Respecto a la tragedia tan terrible que está viviendo Siria, es tremendamente vergonzoso que nadie haga nada por remediarlo (claro está que no hay grandes intereses económicos por medio y ese, y no otro, es el fondo de la cuestión).

Besos (Me he cargado la foto y he tenido que ir por ahí a "rescatarla", si la he puesto más grande modifícala tú guapa).

Julio Benavente Caballero dijo...

A todos nos ha pasado alguna vez, que por estar a otra cosa, hemos dejado algo que luego nos ha parecido más importante.
Tampoco es cuestión de torturarse por ello, nos sirve de aprendizaje, que ya es bastante.
Un abrazo cordial.

Rosa Mª dijo...

Querida Mayte, has dejado un profunda reflexión; pero de nada sirve torturarte, sino seguir adelante. ¡Adelante, Mayte!.
Es cierto, que muchas veces, no nos damos cuenta de cosas importantes que suceden a nuestro alrededo.
Mil besos. Rosa.

Inma_Luna dijo...

Muy bonito tu blog.
Amo Granada siendo mi ciudad otra andaluza.
Pero AMO su embrujo unico.
Mi blog es:
elblogdemaku.blogspot.com
si te gusta podemos hacernos seguidoras.
Saludos

Amparo Donaire dijo...

Pásate cuando puedas por mi blog para recoger tu premio.

Un abrazo

Mos dijo...

Amiga Mati, te comprendo.
Es que tampoco podemos acudir a todo lo que está en sintonía con nosotros. Y sí, muchas veces nos dejamos vencer por la vaguería, la apatía o el cansancio mental sobre todo lo que nos desborda anímicamente.

Un abrazo para ti y otro para mi paisana maría que la echo de menos y, por supuesto, deseo que todo le vaya bien.

Mos.

Arturo dijo...

Mati:
Hablarle a un espñol, o a una española, sobre las atrocidades de la guerra civil en un país cualquiera, es como mencionar la soga en la casa del ahorcado.
Ojalá termine pronto esa carnicería y el tirano sea derrotado.
Se lo merecen todos los sirios (aquí mal llamados turcos, por eso del pasaporte otomano que portaban hace un siglo atrás, cuando llegaron sus ancestros).
Es gente amable y forma parte del crisol de razas argentino.
Mi solidaridad para el pueblo sirio, que es el que sufre hoy.
Un gran abrazo para tí.

Lapislazuli dijo...

A todos los ha pasado y nos seguira pasando
Mi solidaridad desde Argentina
Un abrazo

Mos dijo...

Hola, soy Mos. En esta ocasión vengo por aquí para llamar tu atención sobre una nueva entrada en mi blog que me gustaría que leyeras.
Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.
P.S. En otro momento volveré por tu blog con la atención que te mereces.
Hasta pronto.

Gizela dijo...

Creo que todos, estamos siguiendo las noticias
Y estoy segura que todos, esperamos que el conflicto termine
Demasiados seres humanos ya perdieron la vida

Mi solidaridad con el pueblo y un gran abrazo!

ion-laos dijo...

Mi apoyo para ellos, pero no siempre podemos estar en todos los sitios, lo que no quiere decir, que no pensemos en las desgracias ajenas, pero la vida sigue.

Besos a las dos.

Ricardo Miñana dijo...

Lo que está pasando en Siria es una verdadera tragedia, las Naciones Unidas tienen la ultima palabra.
que disfrutes el fin de semana.
un abrazo.

Ramón María Vadillo dijo...

No sé, que diablos está pasando en éste nuestro mundo, no sé si todo cuanto nos acontece es por lo mal que gestionan aquellos que pueden la vida de todos....Pero es terrible la poca empatía, el egoísmo y todas demás lindezas con que condenan aquellos que pueden dar paz a todos y en particular a los que desgarran sin miramiento alguno. En fin, estoy profundamente decepcionado de nosotros mismos, de nuestra supuesta condición de ser humanos.

Un abrazo

Princesa Nadie dijo...

Tienes razón,yo también me siento culpable de no implicarme más en algunas causas,siempre para tranquilizar mi conciencia busco una excusa,la falta de tiempo, ver que realmente no está en mis manos resolver esos problemas...
Ojalá algún día reine la cordura y la buena voluntad en el mundo para que no nos tengamos que sentir culpables de algo que realmente aunque queramos no podríamos solucionar
Un Abrazo

* Inés * dijo...

La solidaridad ante las injusticias ajenas y denunciar su abuso activamente es un compromiso personal por justicia.

ana dijo...

Es verdad lo que dices, nos lamentamos de la situación de los demás y hacemos poco por ellos. Suele pasar, pero debaríamos implicarnos un poco más y también lo digo por mí, aunque creo que escribiendo sobre ello también colaboramos. No sufras.
UN BESITO.

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...