14 de julio de 2013

Las sandalias que me sonaban de algo



A principios del verano le eché el ojo a unas sandalias
Foto tomada de Google
de taconazo de Gloria Ortiz preciosas, de hecho las he visto varias veces y no me las he comprado porque con lo chunga que estoy apenas salgo y porque me sonaban de algo, como si se las hubiera visto a alguien, y me dije: “¿y si me las compro y tengo narices a coincidir con quien sea y me da un cabreo del 10?”, ya veremos luego en las rebajas.

Pero esta mañana, mira tú por donde, me he topado con las sandalias en cuestión y no es que las llevara nadie puestas, noooooooo, las tenía en mi zapatero y encima sin estrenar porque, aparte de que llevan un tacón de 10cm. Es que tienen la suela de cuero y te puedes matar con ellas las primeras veces que te las pongas como no te andes lista.

En mi disculpa diré que las tengo en un color diferente del que las vi y, aun así, me he reñido por viciosa, porque tengo tal manía con los zapatos y muy en especial con las sandalias (y también con los bolsos) que tengo una cantidad mucho más allá de lo razonable, vamos que los tengo en estanterías peeeeeeeeeeeeeeeero tengo una cosa buenísima y es que no me gustan las joyas.

El caso es que como no podía salir a estrenarlas porque no me encuentro bien, me las he puesto por aquí y he estado taconeando un poco y viendo lo guapísima que iba y, mientras lo hacía, me he acordado de un post de hace mucho que viene al pelo y que reproduzco a continuación:

Yo divido los tacones de los zapatos en tres categorías básicas:

1) Los muy cómodos, que son hasta 5cm. de altura y se puede aguantar con ellos lo que te echen (no hablo de ir al monte, por supuesto).

2) Los razonablemente cómodos, que tienen de 5 a 7cm. de altura y son los ideales para trabajar en la oficina (aunque los dos esguinces que me he hecho han sido precisamente en la oficina).

3) Los tacones de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones), que son de aproximadamente 10cm. y ahí es donde como te descuides te matas con ellos pero vas monísima, ese placer no te lo quita nadie, si no me pasa como el día de aquella boda.

Hace unos años me invitaron a una boda en un pueblo y la ceremonia religiosa era en una Iglesia que hay en el casco antiguo, con calles empedradas.

La boda era a las 12 de la mañana y hacía un día primaveral precioso, yo llevaba un conjunto blanco y rojo y sandalias y bolso rojos. Las sandalias, claro, con tacón BBC, alto y fino.

Dejamos el coche en un parking y allá que nos fuimos hacia la Iglesia todos guapos, yo por las calles aquellas empedradas, toc, toc, toc, con mis sandalias y, de pronto, metí el tacón de la del pie derecho en un pequeño hueco que había entre dos de las piedras del suelo y, al sacar el pie, tacón arrancado, ¡qué tragedia, madre mía¡, faltaban 5 minutos para la boda y yo coja y a 50 km. de mi casa.

Pero ¡ohhhhhh, casualidad! resulta que en la misma calle había una zapatería así que, ni corta ni perezosa, me quité la sandalia y me fui, con ella en la mano y con la otra puesta y cojeando sensiblemente, a la zapatería en cuestión. Había un montón de gente, lo normal de un sábado a las 12, pero yo llegué (con la media y el pie negros como un tizón de andar descalza por la calle) y dije: "por favor, tengo una boda en unos minutos, voy coja y necesito urgentemente otras sandalias rojas ¿me pueden dejar que me atiendan la primera?" y tuve suerte y (risas incluidas) me dejaron y, además, encontré otras sandalias monísimas, esta vez rojo y blanco que sólo tenían una pega: "no tenían tacón BBC", lo tenían razonablemente cómodo.

Lo de llevar el pie negro lo solucioné cuando llegamos al restaurante dónde era la celebración, metiendo el pie en el lavavo, lavándomelo con media incluida y secándomelo con el secador de aire de manos y, como no podía ser de otra manera, entró un montón de gente al baño mientras yo efectuaba todas estas maniobras con el pie en el lavabo y la falda por la ingle.

Luego ¿cómo no? tuve que aguantar el cachondeíto de un amigo mío, también invitado a la boda, que, a pesar de estar sentado dos mesas más allá de la mía, cada aproximadamente 10 minutos se levantaba y le daba una vuelta a su mesa cojeando ostensiblemente y llamando la atención de todo el mundo, vamos como si llevara en un pie una sandalia de 10 cm. de tacón y el otro descalzo.

Yo las primeras veces le decía entre dientes que ojalá se atragantara y otras cuantas maldiciones pero luego, como ser rencorosa no se cuenta entre mis numerosos defectos, terminé riéndome muchísimo. Incluso bailamos después cojeando para rematar la faena y hacer un poco el payaso.

Desde entonces, por precaución, cuando voy a una boda llevo otras sandalias o zapatos de repuesto en el coche por si las moscas.

12 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Eres muy apañada.
Y decidida.

Y ahora además previsora.

:)

Espero que te repongas.

Besos.

ion-laos dijo...

Qué cosas te pasan! Yo no puedo con los tacones porque voy como una bala, y no encuentro mi número, que es más bien pequeño. Siempre plana, para ir más cómoda y deprisa, porque lo de la tranquilidad y la pachorra, todavía no he conseguido llegar a ese estado.

A mi tampoco me gustan las joyas, con los tiempos que corren, te dejan sin cuello o sin manos a la que sales.

Sé positiva, y no adelantes acontecimientos que no sabes si van a suceder. Decreta siempre en afirmativo y visualiza lo que deseas, o lo dibujas o haces un collage y todos los días lo miras. Pero siempre positiva y sacando el lado bueno de todo.

Mucha suerte y mucho ánimo. Besos mil!

Rafa Hernández dijo...

Hay gente que tiene auténtica manía y obsesión por los zapatos, y les encanta tener pares y pares de ellos, aunque no los estrene A mí me parece bien ya que cada uno tiene sus caprichos y gustos, y así si tercia tienes para cambiarte al día hasta varias veces, y más con las calores que hacen que se achicharran los pies, así que haces muy bien en ponértelos aunque sea para estar por casa, aunque claro a los vecinos con tanto taconeo no los tendrás muy contentos. Ahora antes de ir a otra boda, asegúrate que los aledaños de la iglesia no sean calles de esas antiguas empedradas, ya que en ese caso lo mejor es calzar con traje una zapatillas de deporte. Joder lo que hubiese dado yo por verte, con el pie dentro del lavabo y la falda hasta la ingle.

Besos María.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Ay, y yo con un pies que no me dejan ponerme esas monerías, siempre con un tacón tipo cuña o masculino de dos o tres centímetros. Y es que los tengo terriblemente cavos y no puedo caminar sobre determinados zapatos o sandalias. Tampoco puedo hacerlo sobre suelas absolutamente planas.

Me he divertido un buen rato con tu narración. Tienes chispa al escribir, María.

Un beso.

P.D.- Gracias por poner eso de los búhos. Ya sé lo que he de hacer para que no vuelvan las palomas, que son todo lo que quieran, pero muy marranas.

Jose Antonio dijo...

Te imagino como mister Bean levantando el pié hasta el secador a la altura de tu hombro haciendo un estiramiento de ballet ¿o no fue así?
Un beso

María dijo...

Nooo, jaja, el secador estaba en el lateral de los lavabos, así que sólo tuve que apoyar el pie en la encimera, aunque por aquel entonces (hace 4 años) aún me llevaba yo el pie a la altura de la cabeza sin problemas (me tocaba la naríz con el pulgar, no sé por qué lo hacía, otra chaladura de las mías).

Si fuera ahora me desarmaba, cambian mucho las cosas de un día para otro.

Besos

RedRocket dijo...

Al igual que el embarazo (parto incluido) y el dolor de ovarios, los tacones son algo totalmente incomprendido por los hombres y de usarlos, lo consideraríamos dentro de las "torturas" que a veces se deben afrontar en la vida. Una ves usé tacones durante unos minutos para bromear con mis amigos y acabé tumbado bajo la mesa luego de intentar bailar tecno con ellos. No tube esguince, pero casi casi. Saludos ´:)

Julio Díaz-Escamilla dijo...

Divertido todo cuanto he leído, y te he imaginado en todas las escenas. Un hermanado abrazo, querida mía, ya todo volverá a la normalidad, lo prometo. Gracias mil por Estar.

alp dijo...

Pues ayer me hice polvo yo con unas alpargatas nuevas...un beso desde Murcia...

alp dijo...

Pues ayer me hice polvo yo con unas alpargatas nuevas...un beso desde Murcia...

Carolina dijo...

jajajajajaj... El anécdota del tacón me ha dado una carcajada, nada más de imaginarte primero en la calle, rumbo a la zapateria, elegante y cojeando jajajajaja y después lo de lavarte el pie jajajajajaa...

Yo, no puedo utilizar ningún tipo de tacón desde hace 15 años. Me fracturé el pie izquierdo, y se resiente mucho cuando intento ponerme alguno. Por lo tanto en mi armario si no hay nada de tacón... y me encantan muchísimo... :-(

Gracias por las indicaciones y la receta mi querida María.

Besitos de luz

Marina-Emer dijo...

hola bonita ya pasaba de largo y up zapatos ,mi debilidad ,no sabes como los adoro y el tacón es cada vez mas alto y hace la pierna mas esbelta
feliz dia
besossssssssssssssssssss
MARINA

Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo) Callad, por Dios, ¡oh buñuelo! Que no podré resisti...