En los siglos XI y XII floreció en el Languedoc francés una corriente a la que se dio en llamar "El Amor Cortés" y se trataba de una especie de código por el que debían regirse los amantes, siempre adúlteros, y que en la práctica suponía una liberación sexual de la mujer occitana.
Hay que entender que, en la Edad Media y entre la nobleza y la realeza, era extremadamente raro que un matrimonio se celebrara por amor, a veces los contrayentes ni siquiera se conocían y su casamiento no era más que un negocio con el objetivo de aunar territorios, limar asperezas, conseguir treguas o paz y un largo etc. entre los que no se incluía el amor.
En las cortes de Leonor de Aquitania (Esposa de Luis VII de Francia) y de su hija María de Champagne (Esposa de Enrique I El Liberal, conde de Champagne y de Brie) se instauraron las llamadas "Las Cortes del amor".
María de Champagne, conocida, entre otras cosas, por tener biblioteca propia y por proteger a escritores y trovadores, llegó incluso a encargar a su clérigo de cabecera, André le Chapelain, que escribiera, inspirado en "Ars amandi" de Ovidio, un libro titulado "De arte honeste Amandi" donde recogía los preceptos del amor cortés, regidos por la Teoría de la Cortesía, y divididos en los 13 Preceptos del Amor y las 31 Reglas del Amor que, según la Enciclopedia Británica, son los siguientes:
Preceptos del amor:
1.Huye de la avaricia como de una plaga peligrosa y sé pródigo.
2.Evita siempre la mentira.











