Callad, por Dios, ¡Oh buñuelo!.

(La foto es de otro día, los de hoy los haré esta tarde que no me ha dado tiempo)
Callad, por Dios, ¡oh buñuelo!
Que no podré resistir
mucho tiempo sin partir
con mis dientes tu señuelo.

Ah, callad, ¡por compasión!
Que oliéndoos me parece
que mi cerebro enloquece
y se arde mi corazón.

¡Ah! Me habéis hecho beber
un filtro infernal sin duda:
el chocolate no ayuda,
ya sin virtud soy mujer.

Tal vez poséeis, buñuelo
un misterioso amuleto
que a vos me atrae, en secreto,
con irresistible anhelo.

Tal vez Satán puso en vos
su vista fascinadora,
su palabra seductora,
y el amor que negó a Dios.

¿Y qué he de hacer, ¡Ay de mí!?
Sino caer en vuestros brazos
si el estómago en pedazos
me vais robando de aquí.

No, buñuelo, en poder mío
resistirte no está ya:
yo voy a ti como va
sorbido al mar ese río.

Tu presencia me enajena
tu olorcito me alucina,
tu textura me fascina
y tu sabor me envenena.

¡Buñuelo!, ¡Buñuelo! Yo lo imploro
de tu hidalga compasión
o arráncame el corazón
o no engordes que te adoro.

De rodillas te lo imploro
¡Oh buñuelo de mi amor!
Te comeré sin temor
mas no te rías de mi lloro.

Cuando mañana me pese
y los michelines vea.
No me digas que estoy fea
ni que de comerte cese.