Lo que esconde una perla, según Pedroche




Pasado mañana hará dos meses que falleció mi madre, a la que siempre recordaré con perlas, le gustaban mucho, al igual que a mí, por eso hoy, a pesar de que estoy aún con pocas ganas y con un gran vacío por su ausencia, me he decidido a escribir o, más bien, algo que he leído me ha impulsado a escribir; en concreto la opinión de Pedroche sobre las perlas.

Opino que cuando la estupidez no te deja pensar dices cosas como Cristina Pedroche, quien afirma, entre otras tonterías y sin rubor alguno, que las mujeres (entre las que me cuento) que usamos pendientes de perlas o perlas en general somos pijas malas y que, cuando las llevas, es porque algo escondes.

Al leerla, mi primera reacción ha sido una carcajada y un pensamiento: “la pobre no da más de sí”. Después, reflexionando, he pensado en la autoridad moral o, si me apuran, estética, que tiene la susodicha para opinar sobre los pendientes que usamos muchas teniendo en cuenta que gran parte, por no decir toda, de su valía profesional consiste en enseñar cacho y presumir de ello.

Personalmente, me parece una ordinariez que Pedroche salga a presentar el especial Nochevieja en camisón o sin ropa interior y que se jacte de ello pero, por descontado, la pela es la pela y si a la chica le pagaron bien por ello y, por lo que se ve, entra dentro de su código estético, está en su perfecto derecho.

La verdad es que la muchacha, tan maravillosa ella, no se corta un pelo a la hora de criticar pues el otro día, sin ir más lejos, se descolgó con la frasecita: “cuando te la lían en la carretera suele ser una chica, se ve que dudan...”, y, al mismo tiempo, afirmaba que nunca pone el intermitente porque le da rabia el sonidito ese de tic, tac, tic, tac que hace. Eso sí luego, pobrecita mía, se queja amargamente cuando la DGT aprovecha su desliz y twittea lo siguiente:



Dir. Gral. Tráfico
✔ ‎@DGTes
???#NoSigasSuEjemplo El intermitente evita accidentes, no gasta y es solidario : ayuda al resto de conductores 


 
Entonces Cristina, tan coherente ella, recula, hace unos mohines, y dice que está harta y que no quiere estar dando explicaciones de todo lo que dice y que, además, la entrevista en la que confesaba aquello tiene un año y, donde dijo digo dice Diego y ahora confiesa (sic): "Vamos a ver… Por supuesto que pongo los intermitentes, soy bastante precavida, no me gusta conducir rápido, jamás he tenido un accidente, y me da igual si conduce una mujer o un hombre… Ya lo he dicho 20 veces, pero parece que lo tengo que repetir…". Pedroche matizó que el tono de la entrevista era "de humor, superficial, irónica y hecha en un evento de publicidad”, circunstancias estas que, al parecer, le otorgan “patente de Corso” para insultar a otras conductoras y mentir sobre los intermitentes.

Pero, volviendo a las perlas, no sé si Cristina sabe que una perla es poesía y es, en realidad, el “llanto” de una ostra pues, para protegerse se una partícula de tierra o arena que se les haya metido, segregan nácar y sucesivas capas de estas forman la perla.

Los romanos llamaban a las perlas "lágrimas de diosas" y los griegos, en contra de lo que se cree actualmente, les conferían el poder de evitar el llanto de las novias y auguraban felicidad a quien llevaba perlas y decían que eran pequeñas lunas que iluminan. Yo añadiría que son ,también, elegancia, sensualidad, destellos de luz y muchas cosas más y que, en definitiva y como diría mi madre, las perlas no son para las chonis.