La manzana de Navidad (leyendas navideñas 4)

En Croacia existe la tradición, muy arraigada, de adornar el árbol de navidad la tarde del día 24 de diciembre con bombones, chocolate, galletas y manzanas de la variedad "Bozicnica", a la que llaman "La Manzana de Navidad" porque es una variedad que florece tarde y que, precisamente en Navidad, está en su mejor momento.

Esta manzana, aparte de que dicen que tiene un sabor muy bueno, está unida en Croacia a una curiosa costumbre pues dice una tradición que todavía se sigue practicando que, si después de la "Misa de gallo", un muchacho le ofrece a la muchacha que ama una de estas manzanas y ella la acepta significa que le acepta como novio.

Es decir, que las podríamos llamar "manzanas de amor" y, hablando de amor y de manzanas, esta es para tí, mi amor, la mejor jamás narrada porque fue Él quien la inspiró, es un fragmento del Cantar de los Cantares:


"Como el manzano entre los árboles silvestres,
Así es mi amado entre los jóvenes;
Bajo la sombra del deseado me senté,
Y su fruto fue dulce a mi paladar.
Me llevó a la casa del banquete,
Y su bandera sobre mí fue amor.
Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas;
Porque estoy enferma de amor.
Su izquierda esté debajo de mi cabeza,
Y su derecha me abrace."

La más bella, la flor de pascual (leyendas navideñas 3)

Lo de la Flor de Pascua asociada a la Navidad es un "invento" relativamente reciente en España, yo recuerdo que lo que se ponía en mi casa era un belén y un arbolito que era una rama de pino o de sabina adornada con unas bolas de aquellas que se rompían con mirarlas y trocitos de algodón para simular que el árbol estaba nevado.

El belén era precioso pero, aunque resistió mis manos, no terminó de resistir las de mis hijos y otros niños de la familia y, de aquel original, quedan pocas piezas que ya hace muchos años que no usamos.

Pero, volviendo a la Flor de Pascua, cuyo hombre científico (Pulchérrima) significa "La más bella", lo que llamamos flores son en realidad las brácteas y se trata de un árbol originario de Méjico cuyas brácteas tienen coloraciones blancas, amarillas, rosas o rojas, siendo estas últimas las que utilizamos más en Navidad, fecha que coincide con su máxima floración.

La verdad es que aunque la Flor de Pascua se introdujo en nuestra navidad hace relativamente poco, no se concibe hoy una decoración navideña sin ella, sobre todo en centros comerciales, oficinas, etc., cada año parece que se incrementa su presencia y ha desbancado a los tradicionales belenes y estrellas.

Hay una leyenda mejicana que sostiene que la primera de estas flores surgió cuando un campesino y una campesina, hermanos ellos, llevaron a una Iglesia unas hierbas como ofrenda para el pesebre porque eran muy pobres y no podían aportar nada más.

Como consecuencia de sus rezos, siempre según la leyenda, de las hierbas brotó una preciosa planta, roja y verde, a la que llamaron "La Flor de la Santa Noche" o "La Estrella de Navidad", nombres ambos por los que también es conocida la flor de pascua.

La Realidad es que La Flor de Pascua era cultivada por los Aztecas mucho antes de la llegada de los Conquistadores y de que el Cristianismo se introdujera en la zona pero, una vez más, estamos ante un caso de (llamémosle así) "aprovechamiento" de cualquier tradición pagana y su adaptación al cristianismo.

El día de la sexta luna (leyendas navideñas 2)



Dicen que cuando una flecha hecha de muérdago mató a Balder (Dios Escandinavo de la paz y famoso por su hermosura), Nanna, su amada, lloró tanto por su pérdida que consiguió que el resto de los dioses, conmovidos, lo devolvieran a la vida para que su amor continuase eternamente.

A raíz de este episodio, Balder ordenó que, cada vez que una pareja enamorada pasara por debajo de una rama de muérdago, se dieran un beso y perpetuaran su amor hasta la eternidad.

Más tarde, los Druidas, según contaba Plinio el Viejo en su "Historia Natural", le atribuyeron al muérdago toda clase de propiedades mágicas y era una de sus plantas sagradas, asociada a la suerte, el amor y la fertilidad. Tenían la tradición de cortarla el día de la sexta luna, de un sólo tajo con una hoz de oro y sin que cayera al suelo. Uno de los días escogidos para cogerlo era el del Solsticio de invierno, que empieza precisamente el día 22 a las 0h. 3 m., momento en que, si no falla nada, se publicará esto.

La tradición de besar a la pareja o a la persona que se ama debajo del muérdago arraigó muy fuertemente en Inglaterra y, más tarde, a partir del siglo XIX se empezó a extender a otros países. Como no todo el mundo tiene un roble dónde se hubiere parasitado el muérdago, se cuelga una ramita del techo o del dintel de una puerta y, dicen, el efecto es el mismo: "amor eterno", así que, mi amor:

Aunque no nos hace falta,
esto me sirve de excusa
para ser muy cariñosa
y, aprovechando la fiesta,

que es una razón de peso,
vayamos bajo el dintel,
que allí estamos al rasel,
y vamos con lo del beso

mas no será sólo uno
ya puestos te como a besos
¡vamos!, pequemos de excesos,
que nuestro amor será eterno.

El árbol de los sátiros (leyendas navideñas 1)





El Acebo, un árbol del que se cultivan más de 70
variedades y que hoy asociamos también mucho con la Navidad, fue considerado como planta sagrada, era cultivado por algunas tribus indias de América y lo utilizaban para curar enfermedades y, para "colocarse" y entrar en trance en celebraciones religiosas, hacían una infusión a la los ingleses llamaban "bebida negra".

El Acebo parece ser que contiene mucha "Ilicina" que, en tiempos, se usó en medicina como el precursor de la actual aspirina, sus hojas servían para estimular la sudoración y sus frutos como laxante. Su madera es muy clara y durísima, se utiliza principalmente para hacer las piezas blancas de ajedrez, para las asas de las teteras y para marcos de cuadros blancos.

Existen varias leyendas a su alrededor, una de ellas, por la cual se le llama el "Arbol de los Sátiros", cuenta que se utilizaban sus ramas como si fuera una especie de escoba con poderes mágicos para limpiar las chimeneas, puesto que se consideraba a estas como puerta de entrada de malos espíritus y de los antepasados muertos.

Otra de las leyendas sostiene que el acebo nació de las ramas de palmera que llevaba la gente para aclamar a Jesús en Jerusalén y, cuando le condenaron a muerte, en las hojas aparecieron espinas y bayas rojas, como símbolo de dolor las primeras y para significar el derramamiento de la sangre inocente las segundas.