Con R de...

Te imagino ahí, Amor, en un atardecer brumoso bajo el árbol, sentado y pensativo junto al mar, y pienso que es tiempo de que recibas una nueva entrega de mi alfabeto del amor, aún inconcluso aunque tanto tiempo empezado.

Y seguiré, como corresponde, con la letra R, empezando con la de Razón, porque tú eres la mía, la de vivir, la de seguir aguantando, la de no rendirme y de la tantas y tantas cosas más; y seguiré con:

Con R de Regalo, porque tú eres el que Él creó para mí.

Con R de Rutina, de la que no existe entre tú y yo porque, entre nosotros, cada día, cada instante o cada beso sigue siendo tan único como el primero.

Con R de Rey, de ti, porque eres el mío y yo tu reina.

Con R de Remanso, del que tú eres para mí cuando mis “aguas” están turbias o agitadas y me calmas con tan sólo unas caricias o palabras.

Con R de Rendida, de como caigo en ti tantas y tantas veces hasta que, con tu amor, consigues levantarme y  darme esas fuerzas que creía que no existían.

Con R de Radical, de lo que soy contigo a la hora de quererte, fuerte, firme y sin medias tintas.

Con R de Recibir, porque no hago otra cosa desde que estamos juntos, de tanto que me das.

Con R de Racimo, del que, cual de si una uva se tratase, vamos tú y yo construyendo día a día con granitos de momentos nuestros.

Con R de Refugio, del que tú eres para mis miedos.

Con R de Regla, de esa no escrita que dice que tú y yo somos uno y para siempre y que cumplimos tan gustosamente.

Y, para terminar, con R de Roca, porque tú eres de las de tiempos indefinidos, de las de confiar en ti para siempre porque jamás serás arena.

La próxima vez, mi vida, te escribiré de la letra S.