Una reflexión

Hoy, sinceramente, no tengo ganas de hablar ni de escribir sobre trivialidades (hace tiempo que no las tengo).

Si habéis ojeado por algún rincón, habréis leído que soy de Granada. Aquí hay una plataforma de amistad al pueblo sirio, de la que no formo parte porque nunca tengo tiempo. En ella hay amigos míos que, siempre que he necesitado que me echen una mano, me han ayudado sin reparos.

Hoy, me avergüenzo de no haber ido a ninguna de sus manifestaciones, a pesar de que más de una vez me lo pidieron. Que si el cansancio, que si la hora, que si bla, bla, bla. Ellos nunca me han puesto excusas para venir a ayudarme cuando los he necesitado y hoy, avergonzada, entono el "mea culpa". Escribo esto aquí porque sé que mucha gente me lee.

Sé  que  todos, de alguna  manera,  terminamos  siendo indiferentes ante  las  desgracias  ajenas.   Es muy fácil decir "qué triste" y, a  renglón  seguido,  dejar  una  carcajada  en  el  comentario  siguiente.
¿ Podemos, por un segundo, leer lo que tenemos que decir y tomarnos a los demás aunque sea por un instante un poquito en serio?. Igual nadie deje un comentario en esta publicación, pero es lo de menos. Lo que me importa es, que de algún modo, os llegue. Perdonad si hoy no me río, pero mis amigos se merecen mi respeto y mi apoyo, aunque sea un momento.

PlataformaSiriaEnGranada

¿Se habrá muerto de pena?

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Vuelvo después de una semanita en el hospital, donde (por mi bien) me han hecho todas las perrerías que se les ha ocurrido y parezco un colador de tanto pinchazo y, como allí ni tenía ganas de ver la tele ni de leer periódicos, me digo a mí misma: “enciende el ordenador y ponte al día de la prima de riesgo, de los incendios, del paro y demás gaitas”.


Y dicho y sin hecho, dicho porque encenderlo lo he encendíido, y sin hecho porque en ese ordenador no he visto nada, me lo dejé muy sano el domingo y hoy había fallecido el pobre; así, por las buenas, se encendía pero con la pantalla negra, vamos que le faltaba poner un R.I.P.


Total que he encendido el de sobremesa, me he metido al correo y ¡ohhhhhhhhhhhh casualidad!, tenía un correo con una oferta maravillosísima del Corty de estas que sólo son vía internet y válidas por 48 horas y había un portátil monísimo y muy bien de precio diciéndome: “comprameeeeeeeeeeee, comprameeeeeeeeeee”. Y yo, por no hacerle el feo, pues me lo he comprado y me lo traen el martes, así que mañana y pasado me puedo olvidar de salirme con el ordenador a la terraza, más que nada por no sacarme hasta el escritorio, pero el martes estreno.

Aunque luego, teniendo en cuenta que el ordenador fallecido gozaba de perfecta salud antes de irme me ha dado por pensar y digo: “¿se habrá muerto el pobrecito de pena por mi ausencia, porque me echaba mucho de menos?”.


Supongo que nunca lo sabré, o igual sí porque, cuando lo desarme y le saque el disco duro para copiar la información en un disco externo, me puedo encontrar con un mensaje del tipo: “me acabo de morir por no tenerte" o algo así. Sería la leche, por cierto, a la par que inquietante.